Este hombre lleva 25 años jubilado. ¿Cómo lo ha hecho?

Agustín Grau estudió Derecho./El Correo
Agustín Grau estudió Derecho. / El Correo

Existe un movimiento que aboga por ahorrar lo máximo cuando se es joven, invertir lo ahorrado en productos seguros y vivir después de las rentas. Agustín lo ha hecho y Guillem está en ello

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Agustín no tiene un pisito en la playa, ni un cochazo, ni un traje de Armani... Y dice que no lo envidia. Tampoco tiene despertador. Y es que no lo necesita. No tiene que madrugar para fichar. No lo hace desde hace 25 años, cuando echó la persiana en el despacho de abogados donde trabajaba y se jubiló con veintitantos. Desde entonces vive de las rentas. De las que él genera.

Es uno de los adeptos del movimiento Fire (Financial Independence, Retire Early), según informa El Correo, un invento de los americanos. En castellano se llama 'independencia financiera' y los que la tienen aquí todavía son muy pocos. Una se imagina a 'millonetis' que no han dado nunca un palo al agua, pero no. Son gente como Agustín Grau, alicantino de 50 años, casado y padre de una niña de 4 años. O Guillem Roig, catalán de 26. El primero se jubiló a la edad que tiene el segundo, que espera hacerlo «entre los 40 y los 45 años».

El retiro prematuro de Agustín y el previsto de Guillem no tiene forma de un billete de lotería. Es una cuestión de aplicar la teoría: ahorrar mucho con los primeros sueldos para invertir en productos seguros que den beneficios toda la vida. Los ortodoxos del movimiento Fire miran el céntimo, pero Agustín no se ha puesto tan austero. «Yo no visto con marcas caras ni me compro mucha ropa, ni tengo televisión de pago porque ni siquiera me daría tiempo a ver tantas series y películas, tengo el mismo teléfono desde hace años y lo mismo el ordenador, pero tampoco voy contando los cafés que me tomo». Lo que sí ha llevado bastante a rajatabla es el porcentaje de ahorro: la mitad del sueldo, a la hucha.

Así lo hizo Agustín y así lo está haciendo Guillem. El primero estudió Derecho «sin vocación, por salida laboral» y como no quería tener jefe montó su propio despacho de abogados. «El primer mes gané cero porque no entró nadie. Luego tuve la suerte de coger clientes que me proporcionaron buenos ingresos». En dos o tres años ahorró 30.000 euros y los invirtió con un amigo en un negocio de hostelería. «Yo era un socio silencioso. Pagué en efectivo y me llevaba la mitad de los beneficios que salían de la cafetería, en torno a mil y pico euros o dos mil al mes». Vamos, un sueldo. Y otro del despacho de abogados. «Busqué gente que estuviera empezando y al cabo de tres años les 'traspasé' el negocio, lo que me proporcionó otro ingreso extra». Cerró la cafetería, se acabó lo del despacho, invirtió con éxito modesto en Bolsa y finalmente se lanzó negocio inmobiliario. Tiene «más de cinco» pisos y locales y la experiencia le dice que es «el producto más seguro». «He invertido en fondos y en productos financieros pero el riesgo es mucho y los ingresos, pocos. La vivienda, sin embargo, es un bien de primera necesidad. Si se va un inquilino viene otro».

Guillem Roig es catalán y va a montar una startup.
Guillem Roig es catalán y va a montar una startup. / El Correo

Esa es su opción. La de Guillem es otra. Cuenta que va a apostar su anticipada jubilación a la Bolsa. «Voy a replicar un índice bursátil. Mi cartera estaría compuesta por 2.000 o 3.000 empresas de todo el mundo en las que invertiría de forma proporcionada. Algo así como una selección natural. Dentro de invertir en Bolsa es lo menos arriesgado». Guillem ha hecho números y calcula que cuando haya logrado ahorrar 300.000 euros y los invierta podrá dejar de trabajar. Se apoya en «la teoría del 4%», que defiende que «si tengo un millón de euros invertidos puedo sacar cada año el 4%, esto es, 40.000 euros, y ese dinero no se acabará en un periodo de treinta a sesenta años».

Él va a ser más precavido y se va a aplicar «la regla del 3%», que con eso cubre bien sus gastos. «Mi realidad me dice que con 10.000 euros me da para todo el año». Se apaña con ese dinero porque vive a 30 kilómetros de Barcelona, paga un alquiler de 250 euros -y otros 250 su pareja- usa el coche lo justo -«con los 100 euros al mes que costaba un parking al lado del trabajo donde estuve pagaba todos los trayectos en transporte público»-, consume marca blanca, tiene un Iphone 7 que nuevo cuesta 600 euros pero que compró de segunda mano en Wallapop por 200...

Algunos trucos para ahorrar

Caducidad de los alimentos
Cuando más próximo esté a caducar, más barato.
Caducidad de los alimentos
Vete al super con el estómago lleno para no comprar productos de capricho que no necesitas.
Bolsas
Lleva de casa, no las compres.
Menú
Planificando el menú semanal no tirarás apenas comida a la basura.
Online
Compra por internet, ya existen empresas que ofrecen la posibilidad de comprar en varios supermercados a la vez, lo que permite comparar precios sin moverte de casa.
Congelar
Cuando veas el salmón barato compra uno entero y congélalo, y lo mismo con los demás productos.
Suscripciones
Muchos de los servicios en streaming (Netflix, Spotify…) se pueden compartir, ya sea con familiares o amigos.
Bombillas
Las luces LED ahorran hasta un 88% respecto a las bombillas de toda la vida.
Olla
La olla a presión es un gran invento. Dicen que permite cocinar todo tipo de alimentos en la mitad de tiempo, con lo que se consigue un ahorro considerable. Si cocinas en cazuela, usa la tapa y ahorrarás un 25% de energía.
Nevera
El hielo de tu congelador no es bueno y hace que gaste más energía. Por lo tanto, te tocará descogelarlo de forma periódica (1 o 2 veces al año) en caso de que este no sea nofrost.
El autor
Estas recomendaciones las hace Guillem Roig en su blog

Le salen las cuentas a Guillem, que estudió Microbiología e hizo un máster en Marketing y consultoría especializado en el sector farmacéutico. Un día conoció la historia de Mr. Money Mustache, un bloguero canadiense de 45 años que se retiró a los 30. «Vi su caso y cambié mi manera de enfocar mi carrera. Yo estaba trabajando en una consultoría de negocio, ganando 28.000 euros brutos al años. Pero lo dejé para montar una startup relacionada con el tema de planificación financiera. El primer año no espero ganar más de 800 euros, pero la idea es crecer». Tanto como para poder ahorrar esos 300.000 con los que diga adiós a la rutina laboral, «en torno a los 40 años». «Otra cosa es que llegue la fecha y me encante lo que hago y quiera seguir trabajando por gusto. Pero la idea es que con esa edad pueda dejarlo si quiero».

Agustín no se vio en la disyuntuiva. «Fichar en una oficina no está en mi ADN». E insiste en que no quiere sonar arrogante. Solo que él no concibe estar atado a un horario, con un jefe que le dicte qué hacer en cada momento. «Yo tengo un orden diario, pero el que yo me impongo». Y que empieza todos los días así: «me levanto cuando entra el sol por la ventana, ahora en verano, rara vez más tarde de las ocho. Y desayuno con tranquilidad, a veces con mi marido y mi hija, a veces solo si ellos están todavía durmiendo».

Acaban de llegar de unas vacaciones en Austria -viajan preferiblemente en primavera y otoño- y como tienen la nevera pelada esa tarde toca «ir al supermercado». Al día siguiente se queda con la niña porque su marido tiene médico y al otro ya verá. «Mi pareja tampoco tiene un trabajo convencional, los dos tenemos la misma filosofía de vida». Dedicarse mucho tiempo el uno al otro, y los dos a la niña: «De mayor quiere ser hada o bailarina». Será lo que quiera, quién sabe, igual oficinista con horario de nueve a cinco. Que no será Agustín quien se lo impida. «Yo escribo un blog y libros y participo en conferencias, pero no doy lecciones a nadie».

- Y cuando le preguntan a qué se dedica...

- Pues me quedo en blanco. Y lo mismo cuando me dicen, ¿qué, ya estás de vacaciones?