De los Mozos avisa de que la incertidumbre sobre el diésel afectaría a futuras inversiones

José Vicente de los Mozos y Mario Armero, en una presentación de Anfac./Juan Lázaro - ICAL
José Vicente de los Mozos y Mario Armero, en una presentación de Anfac. / Juan Lázaro - ICAL

El anuncio de que tiene «los días contados» inquieta en Valladolid, que fabrica un millón de motores

Julio G. Calzada
JULIO G. CALZADA

Los vehículos movidos con motores diésel generan en España más de 40.000 empleos y la incertidumbre generada en torno al futuro de este combustible por parte de la Ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, puede poner en peligro futuras adjudicaciones por parte de las multinacionales de nuevos modelos de automóviles para las plantas de ensamblaje radicadas en suelo español, donde en los últimos años se han invertido más de 10.000 millones de euros por parte de las firmas fabricantes. Una cantidad que podría desaparecer si no hay seguridad sobre qué pasará con un combustible que, en el caso de Valladolid, supone empleo directo para más de 4.000 trabajadores de la planta de Motores de Renault, que monta más de 1,5 millones de propulsores al año de los que casi dos tercios, un millón, utilizan el gasóleo como combustible.

La prohibición y la restricción del uso de los motores diésel afectaría a la planta vallisoletana de forma directa sin que la multinacional haya tenido tiempo de adaptarse a las futuras normativas y exigencias. Los motores diésel, y sobre todo en concreto, el denominado K9K de Renault en sus muy distintas versiones, es el modelo más fabricado en Valladolid, con una cifra que ronda el millón de unidades en los últimos años.

Todos a la vez

Teresa Ribera manifestó el miércoles que el diésel tiene «los días contados». La industria automovilística, los concesionarios de automóviles y las firmas de venta y reparación de vehículo coincidieron ayer en su respuesta: el diésel es hoy en día un combustible eficiente y menos contaminante que la gasolina, porque los motores que se fabrican son mucho más sofisticados y generan menos emisiones de efecto invernadero que los de gasolina. Más de 40.000 empleos y 17 fábricas de automóviles en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos diésel en España. Se fabrican más de 1,2 millones de vehículos diésel en el país al año, recordaron ayer desde la Asociación de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) que preside el también presidente de Renault España, el vallisoletano José Vicente de los Mozos. El directivo alertó de las graves consecuencias e implicaciones que las manifestaciones del nuevo Gobierno pueden tener de cara al empleo y a la producción de coches en España, que representa el 10% del PIB y emplea al 9% de la población activa. «La incertidumbre solo puede provocar que perdamos oportunidades de nuevas adjudicaciones de modelos y con ello, que nuestra industria se debilite gravemente», afirmó De Los Mozos.

El también director general de Fabricación y Logística del Grupo Renault resaltó, en este sentido, que «las plantas en España trabajan cada día en la adecuación de sus líneas de producción, para integrar cuanto antes las exigencias normativas medioambientales y todas las mejoras tecnológicas», manifestó José Vicente de los Mozos.

Nuevo modelo de movilidad

Hasta 10.000 millones de euros invierten las compañías de automoción en el país en los últimos cuatro años, enfocadas en nuevas tecnologías y en innovación.

En su calidad de presidente de la patronal automovilística española y acompañado del vicepresidente de Anfac, Mario Armero, se reunieron el martes por la tarde con la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para presentar al equipo ministerial «la estrategia de la industria de la automoción y establecer con ella un clima de trabajo y normalidad», explicó por su parte Armero al término del encuentro. El vicepresidente de Anfac destacó que, en esa reunión, transmitieron a la ministra «la necesidad de trabajar conjuntamente en un nuevo modelo de movilidad cero y bajas emisiones; en atacar el envejecimiento del parque automovilístico y en desarrollar el mercado para el vehículo alternativo, con medidas concretas como la normativa del gestor de carga o la puesta en marcha del programa VEA de estímulos a la compra de vehículos híbridos, eléctricos y de gas. Todo ello para trabajar en la descarbonización del transporte y un nuevo modelo de movilidad y de bajas emisiones», expresó el primer directivo de la agrupación de fabricantes. «Queremos trabajar en una agenda conjunta, que vaya más allá de meras manifestaciones y que favorezca este tipo de movilidad, junto con una nueva industrialización de las plantas españolas con modelos de bajas emisiones y tecnología de alto valor añadido», agregó Armero.

Perseguido

La asociación de constructores resaltó que considera que se produce una persecución al combustible diésel que se inicia precisamente «cuando los motores están más avanzados tecnológicamente que nunca», incluso con las nuevas condiciones regulatorias de medición de emisiones impuestas en Europa. «De hecho, desde que entró en vigor la normativa de motores Euro para los diésel en 1992, los vehículos emiten hasta 100 veces menos de NOx y partículas», resaltaron en Anfac. «Los fabricantes están preparados para adaptarse a las políticas medioambientales y sociales, como ya han demostrado en el pasado, pero se necesita una transición ordenada y una gestión adecuada de estos cambios», afirmó Mario Armero.

Fuentes del sector matizaron que las opiniones de la ministra parecían recordar a los viejos motores humeantes de vehículos del pasado, que nada tienen que ver con los logros tecnológicos de los últimos años, que han convertido a los motores diésel en un producto con menos emisiones de efecto invernadero que los de gasolina. De hecho, precisan estas fuentes, en los tres últimos años han crecido las ventas de automóviles de gasolina y el año pasado, por primera vez después de diez años, también se ha registrado un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en España de la que no se puede por tanto acusar al incremento de los vehículos movidos con gasóleo.

Los desarrollos tecnológicos han hecho posible que «los automóviles actuales puedan considerarse de ultra bajas emisiones respecto a los de hace tres o cuatro décadas» precisaron desde Anfac, que matizan cómo no obstante, «el incremento del parque en las ciudades y la creciente preocupación ciudadana por los efectos de la calidad del aire sobre la salud, imponen nuevos retos que deben ser afrontados recurriendo a nuevas mejoras de los sistemas convencionales y, sobre todo, a la renovación del parque. Los 14,5 millones de vehículos de más de diez años que circulan por España emiten el 90% más de emisiones de NOx y partículas que los actuales», añadieron.

Más eficientes

Los fabricantes recordaron que «no hay ninguna iniciativa europea que tenga un calendario de prohibición de vehículos nuevos diésel, ni de vehículos de combustibles fósiles. Todas las que existen, están relacionadas con el establecimiento de una fecha, a medio y largo plazo, para la prohibición de los vehículos más antiguos, que son los responsables de la mayor parte de las emisiones, así como una de las principales causas de siniestralidad».

Según estos argumentos, la contribución de la tecnología diésel a la reducción de CO2 y a la mitigación del cambio climático «es fundamental, por ser la tecnología más eficiente y accesible del momento. Si las compras de vehículos de gasolina se disparan en detrimento del diésel, España tendrá dificultades de cumplir sus objetivos de reducción de emisiones de CO2 fijadas por la Unión Europea», augura Anfac.

La Federación de Asociaciones de Concesionarios de la Automoción (Faconauto) calificó, por su parte, como «precipitado» y «ausente de espíritu de diálogo» el anuncio del Gobierno acerca del proceso hacia la descarbonización de la movilidad, por lo que pidió un «debate abierto» y «sin prejuicios» en el que participen todos los actores. Desde Faconauto criticaron que se sentencie a una tecnología que en la actualidad utilizan millones de españoles y que forma una parte importante de los vehículos que se fabrican en España. De esta forma, señalaron que los modelos diésel que cumplen con la normativa Euro 6 tienen unos sistemas de propulsión «muy eficientes y poco contaminantes» en lo referente a emisiones.

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