Mapa del fraude del seguro en Castilla y León

Colisión múltiple entre varios vehículos cerca de Salamanca. / EL NORTE/
Colisión múltiple entre varios vehículos cerca de Salamanca. / EL NORTE

Lo encabeza León, con el 6% de los partes de siniestros de coches falsos, mientras se limita al 2,65% en Soria

EL NORTEvalladolid

«Hay delitos mucho peores y no se persiguen. Las aseguradoras ganan mucho dinero y cobran muy caro. No pasa nada, solo es un arañazo». Las excusas por defraudar al seguro del coche siguen instaladas en la sociedad española. De hecho, casi 353.000 conductores en Castilla y León siguen justificando estas prácticas.

Desde 2009, el fraude al seguro del coche se ha multiplicado por 3,5, según señala el tercer Barómetro del Fraude en el Seguro de Autos de Línea Directa, elaborado por la compañía aseguradora. De cada 100 siniestros declarados al seguro en España 6 son intentos de estafa, lo que tiene una consecuencia demoledora para el sector, ya que, sólo en el ramo de autos, el coste global de estas prácticas se estima en unos 1.190 millones de euros anuales, casi un 20% más que en el informe presentado en 2013.

La compañía, que cuenta con una cartera de más de 1,9 millones de coches, ha querido establecer un índice ponderado y proporcional, para lo que ha analizado todos los casos detectados en los dos últimos años y los ha cruzado con el total de siniestros declarados en cada provincia. Según los resultados, las provincias de Cuenca, Murcia y Jaén son los territorios con más fraudes, mientras que Soria (2,65%), Salamanca (3,2%) y Burgos (3,4%) arrojan los índices más bajos. El resto de provincias de Castilla y León también registra una baja frecuencia de fraude, salvo en León, cuya provincia se sitúa en la once posición de este ránking, con un 6%.

Cuantías y perfiles

La cuantía media de cada intento de estafa en España ronda los 1.284 euros, un 45% más que en 2013, aunque se registran variaciones importantes entre unas provincias y otras. Huesca, Lugo y Almería son los territorios con cuantías medias más altas, con 4.800, 3.600, y 3.200 euros, respectivamente. En Castilla y León, Soria es la provincia con una cuantía media más alta, con 2.198 euros. Le sigue Ávila (2.154 euros) y Burgos (2.015 euros), las tres por encima de la media nacional. Por debajo de este promedio se sitúan León (1.128 euros), Palencia (722 euros ), Salamanca (705) y Valladolid (614). Segovia es la provincia que menor importe medio defrauda a las compañías aseguradoras, con 230 euros, seguida de Zamora con 301 euros.

En cuanto al perfil del defraudador, al del hombre joven menor de 26 años con un empleo precario o desempleado, se le suma el del hombre de mediana edad, con estudios superiores y que trabajan por cuenta ajena.

Por género, los hombres defraudan más que las mujeres, se arrepienten menos de las estafas (63,5% frente al 51,7%) y presumen más de ellas, incluso ante desconocidos. Por su parte, las mujeres fingen más lesiones que los hombres, simulan más gravedad de la real en las mismas (2,6% en los hombres frente al 19,2% de las mujeres) y desconocen más las consecuencias jurídicas del fraude. En cuanto a las razones para defraudar al seguro, los hombres lo hacen para «tener el coche en perfecto estado» y las mujeres lo justifican por su «tendencia a cuidar de la economía familiar».

Según Línea Directa, el 94,5% de los intentos de fraude son relativos a los daños materiales y el 4,5%, a las lesiones, aunque el importe medio de estos últimos multiplica por 30 al de los primeros (17.300 euros de media en las estafas de lesiones frente a 550 euros en las de daños materiales).

Por tipo de estafa, los daños ajenos al siniestro siguen siendo la tipología más habitual en los fraudes materiales, ya que está presente en tres de cada cuatro casos. Le siguen, a más distancia, los montajes preparados con antelación en los que intervienen varias personas (12%), los fraudes por presupuestos inflados (7%), las averías declaradas como siniestros (1,5%) y los falsos hurtos (1%). En cuanto a las lesiones, solo un 2% son por enfermedad o lesión anterior al accidente, siendo el resto (98%) simulaciones o falsos agravamientos de un daño real, con el esguince cervical como caso más frecuente.

Para completar el alcance de su investigación, Línea Directa ha querido pulsar la opinión y la percepción social de este fenómeno, para lo que ha realizado una encuesta a más de 1.200 conductores de toda la geografía española. Las conclusiones muestran algunos síntomas de mejora, ya que la intención de cometer el fraude se ha reducido a casi la mitad respecto a hace dos años, lo que podría ser un indicio de cierto retroceso de estas conductas al que asistiríamos en los próximos años. Aun así, 5,2 millones de automovilistas siguen reconociendo que podrían cometer fraude si supieran que no van a ser descubiertos y 9 millones lo justifican (35%). Asimismo, existe un mayor conocimiento de las consecuencias legales que conllevan estas prácticas, que los encuestados comienzan a asociar a una situación puntual de necesidad y no a un tema cultural.

Por último, la encuesta arroja una conclusión interesante: el 75% de los conductores castellanos y leoneses (1,2 millones), un porcentaje muy parecido a la media nacional del 73%, afirma que no tendría ningún problema en denunciar a alguien si obtuviera un beneficio económico directo a cambio, una práctica muy habitual en países como Estados Unidos o Reino Unido.

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