La Bolsa desconfía del impacto de la guerra comercial con nuevas caídas

La Bolsa desconfía del impacto de la guerra comercial con nuevas caídas

El Ibex-35 retrocede otro 0,9% mientras Trump dice ahora que espera llegar a un acuerdo entre EE UU y China en septiembre

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Finalmente este martes no ha habido una bocanada de aire fresco en los mercados bursátiles de medio mundo después de una jornada, la del lunes, en la que el Ibex-35 llagaba a caer hasta mínimos del año y Wall Street sufría su mayor descenso de todo el año a cuenta de la guerra arancelaria entre Estados Unidos y China. Los inversores no terminan de fiarse de los movimientos e intenciones que muestran los responsables políticos de una y otra potencia, tal y como viene ocurriendo en los últimos meses. Y las llamadas al sosiego, lejos de calmar este martes los ánimos, han vuelto hoy a provocar el efecto contrario, el de las pérdidas bursátiles.

En el caso del Ibex-35, ha cerrado la jornada con una caída del 0,89% lo que le lleva a situarse en los 8.699 puntos. En apenas dos semanas el selectivo español se ha dejado casi un 7% de su valor. Y en lo que va de año apenas acumula una revalorización del 2%.

Algunos de los principales valores que conforman el índice han sido los que han arrastrado a todo el selectivo a las pérdidas, incluso profundizando en los últimos minutos de cotización. Porque durante buena parte de la jornada el Ibex-35, como el resto de mercados europeos, se mantuvieron en positivo. Al final, con Telefónica y Santander, dos de sus pesos pesados, perdiendo un 2%, poco podía hacer el mercado para conseguir cerrar en positivo.

Lo mismo le ocurrió al resto de plazas continentales, aunque ninguna cayó tanto como lo hizo este martes el Ibex. Ocurrió justo lo contrario que el lunes, cuando el índice español fue el que menos terreno se dejaba. En el caso del DAX alemán, cedió un 0,75%; el FTSE inglés un 0,69%; y el CAC francés un 0,13%. Y todo con un Dow Jones que comenzó la sesión en positivo.

Los inversores con posiciones en el mercado norteamericano aprovecharon la jornada para tomar posiciones después de asestar una caída del 3% el lunes. Y ello a pesar de que este mismo martes, Donald Trump se mostraba a favor de alcanzar un acuerdo comercial con China, pero debe ser «el correcto» para EE UU, tal y como indicó el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow. «El presidente no estaba contento con los avances» de las conversaciones con Pekín hace unos días, afirmó Kudlow. «Está defendiendo la economía estadounidense» de «muchas prácticas comerciales injustas», añadió. Según este asesor, Trump «quiere continuar las negociaciones, quiere llegar a un acuerdo, pero tiene que hacer el acuerdo correcto para Estados Unidos».

Entre esas prácticas Trump señala la devaluación que sufre el yuan, la divisa nacional china, aplicada por las propias medidas del banco central del gigante asiático. De hecho, EE UU acusó formalmente a Pekín de manipular su moneda, lo que negó el Banco Central chino, que establece cada día un tipo de cambio de referencia del yuan frente al dólar. La institución monetaria «se opone firmemente» a esas acusaciones. «La parte estadounidense no tuvo en cuenta los hechos y calificó de manera irracional a China de manipulador de moneda», indicó en un comunicado.

El Tesoro tomó la decisión de designar a Pekín como manipulador de divisas después de que, este lunes, el Banco Popular de China (BPC, central) dejara caer con fuerza su divisa, el yuan, de manera que para comprar un dólar ahora hacen falta siete yuanes, en lo que supone la ruptura de una barrera psicológica para los inversores y algo que no ocurría desde 2008.

En este contexto de complejidad, la ministra de Industria, Reyes Maroto, ha afirmado que la guerra comercial entre EE UU y China afecta a España pero «menos que a otros países del entorno». Maroto afirmó este martes que su departamento está siendo «proactivo», trabajando en los espacios en los que España está representada a nivel mundial, para defender a las empresas autóctonas de los posibles «efectos colaterales» de esta crisis.