«Es necesario un gran pacto nacional por las pensiones»

José Ignacio Conde-Ruiz, a la derecha, durante el Foro Económico de El Norte de Castilla, que fue presentado por el subdirector del periódico, Ignacio Foces. /
José Ignacio Conde-Ruiz, a la derecha, durante el Foro Económico de El Norte de Castilla, que fue presentado por el subdirector del periódico, Ignacio Foces.

El profesor José Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de Fedea, afirma que el cambio demográfico lo exige y se muestra partidario de reformar el sistema

JAVIER GARCÍA ESCUDERO

La longevidad aumenta y se hace necesario reformar el actual sistema de pensiones para que se acomode a la nueva realidad demográfica española, donde la esperanza de vida crece. Pero para que el cambio pueda perdurar en el tiempo y se mantenga «el contrato intergeneracional», el acuerdo implícito que hace que el trabajo de una generación pague las pensiones de la anterior y que la próxima contribuya con su trabajo a pagar las prestaciones de la actual, se nececita una reforma consensuada, un gran pacto nacional, con especial implicación de los partidos políticos y de los agentes sociales, para garantizar el futuro, sin que los partidos piensen en su estrategia individual, sino en el bien general.

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La propuesta, clara y contundente, ha sido formulada este martes por el economista José Ignacio Conde-Ruiz, profesor titular de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en el Foro Económico de El Norte de Castilla, celebrado en el hotel Vincci Frontaura de Valladolid con el patrocinio de la Junta de Castilla y León, Banco Sabadell, Gullón, Corporación Llorente y Collosa.

Conde-Ruiz se ha mostrado partidario de una reforma en la que se mantenga el sistema contributivo, pero que introduzca instrumentos de ajuste automático, por lo que se ha mostrado partidario de aplicar el sistema denominado de 'cuentas nocionales', que existe en Suecia desde hace años y que acaba de adoptar Italia. Este sistema se basa en dos principios claves: la pensión de jubilación tiene que ser proprcional a todas las cotizaciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral, con sus rendimientos correspondientes (que se calculan mediante una fórmula fijada por ley); mientras que la edad de jubilación debería ser flexible y la pensión dependería de las cotizaciones realizadas y de la esperanza de vida a la hora de la jubilación.

Para el profesor Conde-Ruiz, el actual modelo contributivo, de prestación definida y de reparto no se adapta a la situación demográfica, donde los mayores problemas vienen originados por un aumento de la longevidad. «Cuando se estableció la edad de jubilación a los 65 años, apenas el 30% de la población los superaba, mientras que ahora esta proporción se da cuando superamos los 89 años», según ha explicado. Además, la situación se agrava por el bajo índice de natalidad y la disminución progresiva del número de trabajadores en las próximas décadas.

 

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