Los fabricantes se conforman con mantener las ventas de diésel en torno al 20% en 2025

Un hombre sujeta una mangera de la gasolina./AP
Un hombre sujeta una mangera de la gasolina. / AP

Un millón de motores diésel fabrica la planta de Renault en Valladolid, que emplea a 4.000 trabajadores

J. M. CAMAREROMADRID

Entre «el diésel es una tecnología del pasado» y «es erróneo hablar del diésel en general, porque lo hay bueno y malo» solo median ocho meses –noviembre de 2017 y estas últimas semanas– y posiblemente un tabique, el que separa los despachos de la comisaria europea de Industria, Elzbieta Bienkowska, y el de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete.

El combustible más comercializado en España y el que mueve más vehículos en la Unión Europea pasa por horas bajas a cuenta de los gases contaminantes que emite su combustión, cada vez más señalados desde todas las instituciones. Han sido las grandes ventajas que llevaban a los conductores a optar por esta tecnología –menor consumo y mayor eficiencia en el día a día– las que han puesto al descubierto sus propias vulnerabilidades medioambientales, a pesar de los esfuerzos que ahora hace la industria por evitar una caída más pronunciada, pero que parece inevitable.

Así lo muestran las matriculaciones mensuales de vehículos, en las que los coches de gasoil han ido perdiendo terreno frente a los de gasolina de forma imparable. Si en algunos meses de 2015 dos de cada tres unidades tenían modalidad de diésel, el pasado mes de julio cerró con un liderazgo de las gasolinas que se aproxima ya al 60% de cuota de mercado, frente al 36% del gasóleo. «Aunque dejará de ser mayoritario, tiene todavía muchos años de convivencia con otras tecnologías», admiten desde la Asociación Nacional de Fabricantes (Anfac). En esta organización ya calculan que aunque un tercio de las ventas siguen siendo para los diésel, en torno al año 2025 podrían caer hasta el nivel del 20%.

El declive del gasóleo comenzó por un problema ligado a la contaminación, en septiembre de 2015, cuando el 'diéselgate' afectó a Volkswagen, acusada de manipular sus sistemas informáticos para eludir el control de sus motores entre un taller o en condiciones reales de conducción. Fue entonces cuando medio mundo se percató de los gases nocivos que expulsaba, entre ellos el óxido de nitrógeno (Nox), mucho más penalizado que el conocido dióxido de carbono (CO2).

Las ventas de modelos de gasóleo cayeron el 15% en 2017

Las ventas de vehículos diésel en España cayeron el 14,9% en 2017 en comparación con el ejercicio anterior, hasta las 707.719 unidades, lo que representa el 48,4% de la cuota de mercado (56,9 % en 2016), según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (Acea), informa Efe. Por su parte, las ventas de vehículos con motores de gasolina en España en 2017 se incrementaron el 15,2 % en tasa interanual, hasta las 674.088 unidades comercializadas, el 46,1 % de las entregas.

En los 15 principales mercados de la Unión Europea (UE) las ventas de vehículos diésel en 2017 cayeron el 10,2 % en comparación con el año anterior, mientras que las entregas de modelos propulsados por mecánicas de gasolina registraron un alza del 7,6 % en tasa interanual.

Atrás quedaron los años dorados en los que una mayoría de conductores optaban por estos vehículos por dos razones: el precio del combustible, que resultaba lo suficientemente atractivo a largo plazo como para compensar el mayor coste de esos modelos; y la eficiencia del consumo, casi siempre menor que los de gasolina. De hecho, las estimaciones indican que el gasto del gasoil es entre el 20% y el 25% menor que el resto de modelos; o que emiten el 15% menos de gramo de CO2 por cada kilómetro recorrido.

La ventaja del precio desaparecerá en los próximos meses, con la propuesta de igualarlo con el de la gasolina, aunque sea con incrementos graduales. Para Anfac, el problema de los diésel es el de la antigüedad del parque de vehículos. «La solución no es poner fecha de caducidad a este modelo, sino hacerle frente eliminando los vehículos viejos». Porque un motor que cumpla la normativa Euro 6 –la más avanzada en eficiencia– emite «hasta el 90% menos de Nox que uno antiguo». La inversión del sector para adaptarse a las nuevas exigencias ha superado los 5.000 millones en los últimos años. Pero ni siquiera este esfuerzo parece haber sido suficiente como para mantener sus ventas.

Restricciones

La realidad es que, con los vehículos de gasolina arrinconados a apenas una tercera parte de las ventas, las propias compañías se han puesto las pilas para mejorar la eficiencia de estos vehículos: un gasolina nuevo puede aproximar su gasto al diésel más reciente del mercado y compite con un coste del modelo más barato. Aunque el consumidor también tiene en cuenta otras ventajas e inconvenientes en cuanto a durabilidad, resistencia o potencia de cada uno de los modelos.

En ciudades como Madrid el uso de los vehículos más antiguos de diésel estará restringido en unos años. Y eso afectará a los coches de gasóleo matriculados antes de 2006, pero también a los de gasolina que salieron a la venta antes del año 2000. Porque ambos contaminan.

A la espera de los nuevos pasos que puedan tomar las administraciones, la industria teme los efectos que puede tener sobre su carga de trabajo esta nueva realidad. En el caso específico de España, de las grandes plantas de Cataluña, País Vasco, Navarra, Galicia, Castilla y León, Comunidad Valenciana y Madrid salen al año 1,2 millones de unidades diésel, más del 40% del total. Además, más de un millón de propulsores de gasóleo fabrica la planta de Motores de Renault en Valladolid, casi dos tercios de los que produce. Una factoría que emplea a más de 4.000 trabajadores.

El sector considera que hay unas «graves consecuencias e implicaciones» en las meras manifestaciones de los ministros del ramo. Porque el sector de la automoción representa el 10% del PIB y emplea al 9% de los trabajadores.

BMW llama a revisión a 324.000 vehículos diésel por peligro de incendio

El constructor alemán BMW llamará a revisión a 324.000 automóviles en Europa por peligro de incendio en algunos vehículos diésel de cuatro y seis cilindros. Según ha informado la empresa, en algunos casos puede salir glicol del radiador de la recirculación del gas de escape y prender con restos de aceite. La compañía escribirá a los clientes que puedan estar afectados y cambiará en el taller las piezas defectuosas, informa Efe.

Los modelos que serán llamados a revisión son la Serie 3, 4, 5, 6, 7, el X3, X4, X5 y el X6 con motor diesel de cuatro cilindros, fabricados entre abril de 2015 y septiembre de 2016, y con motor de seis cilindros, fabricados entre julio de 2012 y junio de 2015.

Más barato en Europa

Aunque la intención del Ministerio de Hacienda pasa por incrementar los impuestos que gravan el diésel para igualar su coste a los de la gasolina, en la mayor parte de los países de la Unión Europea el combustible que hasta hace poco lideraba las ventas sigue siendo más económico que su principal competidor. El litro de diésel se vende actualmente en España a 1,221 euros de media y el de gasolina, a 1,318 euros, según el último Boletín de Productos Petrolíferos de la Unión Europea.

Ese análisis también muestra que la distancia del precio en los surtidores se ha situado habitualmente en el entorno de los diez céntimos por litro en países como Portugal, Grecia o Dinamarca -a favor del gasoil- y que incluso alcanza los treinta céntimos en el caso de Holanda. Son territorios en los que la tributación del gasóleo sigue siendo mucho más beneficiosa que las alternativas.

Así ocurre también en otros estados miembro donde la ventaja del diésel frente a la gasolina es superior a la de España, como en Alemania, Finlandia, Luxemburgo, Eslovaquia, Malta e Italia, con distancias entre los diez y los veinte céntimos de euro por litro.

Solo en un reducto de cinco países adquirir un litro de gasolina en sus estaciones de servicio es más barato que hacerlo de diésel, aunque mínima. Se trata de Reino Unido, donde la diferencia es de cinco céntimos; Hungría y Bélgica, con dos céntimos; Chipre y Rumanía, con un céntimo; o Bulgaria, donde el precio de ambos combustibles es exactamente el mismo.

 

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