Dia dispara sus pérdidas a la espera de que la OPA evite su quiebra

Supermercado Dia en Logroño. /R. C.
Supermercado Dia en Logroño. / R. C.

La cadena de supermercados deja unos números rojos de 144 millones hasta marzo, nueve veces más que hace un año, y anticipa que si falla la operación del ruso Fridman se declararía en concurso

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Los resultados trimestrales de la cadena de supermercado Dia han llegado en la semana clave en la que se decidirá el futuro de la compañía, que vuelve a arrastrar pérdidas millonarias ante el laberinto en el que se encuentra. El grupo ha registrado unos 'números rojos' que superan los 144 millones de euros entre enero y marzo, lo que supone multiplicar por nueve veces los 16,2 millones que se dejó en el mismo periodo del año pasado.

La publicación de las cuentas periódicas coincide con el fin del plazo de aceptación que tenían sus accionistas sobre la OPA planteada por LetterOne, sociedad controlada por el inversor ruso Mikhail Fridman, sobre la cadena de supermercados. Ayer culminó y el mercado se encuentra pendiente del resultado de la aceptación, que dará a conocer la CNMV de forma inminente.

En cualquier caso, las pérdidas acumuladas por la firma se encuentran en línea con las estimaciones adelantadas por la compañía a finales de abril, que adelantó unas pérdidas trimestrales de entre 140 y 150 millones de euros. Las acciones de Dia ceden a media sesión un 7,5% y cotizan en el entorno de los 0,61 euros por título.

Entre enero y marzo, las ventas brutas bajo enseña cayeron un 14% hasta 2.028 millones de euros (2,3% menos excluyendo el efecto divisa). Las ventas comparables ('like-for-Like) han registrado un descenso del 4,3% para el grupo comparado con la caída del 3,8% del mismo periodo en el año 2018, mostrando, según ha explicado la compañía, una tendencia negativa y progresiva deterioración durante el período, como ya anticipó en el avance de resultados publicado el pasado 26 de abril.

Según ha explicado la firma, la tendencia bajista es mayormente debida al impacto negativo que la incertidumbre que rodea a la situación financiera de la compañía ha tenido en sus proveedores.

Asimismo, las ventas netas de la cadena de supermercados descendieron un 7,2% hasta 1.665 millones de euros, pero aumentaron un 6,1% en divisa local. Este rendimiento de ventas reflejó un efecto negativo del 13,3% derivado de las divisas debido a la depreciación del peso argentino y el real brasileño durante el período del 45,4% y 6,8% respectivamente.

Entre enero y marzo, el resultado bruto de explotación (Ebitda) cayó un 77,7% hasta 12,4 millones de euros comparado con los 55,5 millones del mismo período del año anterior, al tiempo que el Ebitda ajustado se situó en 12 millones, un 85,8% menos como resultado del impacto negativo en las ganancias relacionado con el descenso de ventas, el volumen incremental de costes laborales, alquileres y costes de suministros en el período, así como una nueva definición más conservadora siendo usada en 2019 (la cual no excluye ciertos costes).

Respecto a los gastos de reestructuración, la compañía ha achacado el «significativo» aumento en el primer trimestre a la provisión acumulada de 38,8 millones de euros para el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) aprobado, y a los 16,9 millones de gastos extraordinarios no recurrentes derivados de asesorías financieras y corporativas, auditores, servicios forenses, legales, consultores estratégicos y la preparación de la ampliación de capital por 600 millones de euros propuesta en la junta general de accionistas.

La compañía ha admitido que la situación de incertidumbre en la que está inmersa ha derivado en un «endurecimiento» de las condiciones de proveedores que comenzaron a impactar negativamente en la cadena de suministro, conduciendo a un «sustancial» incremento de los niveles de faltas de producto en las tiendas y almacenes, lo que en última instancia se tradujo en menores ventas.

El grupo señala que «el actual contexto de deterioración de la parte superior de la cuenta de resultados y disminución de ventas como resultado de la incertidumbre que rodea a la estructura de capital es extremadamente desafiante para las operaciones y sostenibilidad de la compañía, lo que unido a la cercana fecha límite (20 de mayo de 2019) para resolver la situación del patrimonio neto negativo y el vencimiento del préstamo sindicado de deuda (31 de mayo de 2019), expone a la compañía a una frágil posición».

La eventual combinación en el corto plazo de la toma de control de la compañía por LetterOne tras la finalización del OPA, un acuerdo entre LetterOne y los acreedores sobre la refinanciación a largo plazo del préstamo sindicado y la ejecución de la ampliación de capital por 500 millones de euros «debería mitigar la incertidumbre existente, eliminar la inquietud de los proveedores y dotar de las bases necesarias para el exitoso cambio comercial de la compañía».

Sin embargo, según ha explicado la firma, si alguno de los elementos requeridos para estabilizar la estructura de capital y liquidez de la compañía en el muy corto plazo no suceden a su debido tiempo, la situación podría deteriorarse rápidamente y la compañía podría verse forzada a presentar concurso de acreedores y/o iniciar el proceso de liquidación.

La deuda financiera neta sumó un total de 1.702 millones de euros a final de marzo de 2019, lo que representa un incremento de 251 millones de euros respecto a finales del año 2018. El balance consolidado de la compañía cuenta con unos fondos propios negativos de 308,5 millones de euros a finales de marzo de 2019.