Nueva era en el BBVA

La dimisión de González de sus cargos honoríficos rebaja la tensión de la junta por el caso Villarejo y refuerza a los gestores

Nueva era en el BBVA
El Norte
EL NORTEValladolid

Aunque tan tardía como obligada, la dimisión de Francisco González como presidente de honor del BBVA y de su Fundación apenas unas horas antes de la junta general relajó el clima hostil que se preveía en el cónclave celebrado ayer. La renuncia era inexcusable tras desvelarse la contratación durante su mandato de una empresa de seguridad del excomisario Villarejo, quien habría espiado a empresarios y políticos para torpedear la toma de control de la entidad por parte de la constructora Sacyr entre 2004 y 2005, según se ha conocido ahora. La indignación provocada por el caso tuvo un marcado protagonismo en las intervenciones de los accionistas, que criticaron los presuntos trapos sucios de la gestión de González, pero cerraron filas con el actual presidente y su equipo. Carlos Torres asume así las riendas del banco reforzado por la junta, tras prometer «total colaboración con la Justicia» para llegar hasta el fondo de un escándalo que ha dañado la reputación del BBVA y que este debería ser el primer interesado en esclarecer cuanto antes. Aún tardarán meses en conocerse las conclusiones de la investigación interna abierta sobre el alcance de los trabajos encargados a un presunto delincuente, prototipo de la mafia policial, y la eventual implicación de altos cargos del grupo en unas prácticas deleznables. Entre ellas, el pinchazo masivo de teléfonos, la extorsión y la difusión de informaciones falsas que atentan contra el honor y la intimidad. Ese proceso es paralelo al seguido en la Audiencia Nacional por graves delitos contra el excomisario. Pese a la complejidad de la tarea, el BBVA ha de acelerar al máximo las pesquisas, sin poner por ello en riesgo su rigor y exhaustividad, para proteger su buen nombre por unos comportamientos «deplorables», como acertó a calificarlos Torres, y que, si se confirmaran, atentarían contra los códigos éticos y de gobernanza del banco. Su compromiso de mantener la honestidad como uno de los valores que inspiran el funcionamiento de la entidad exige luz y taquígrafos en un asunto tan turbio. El mar de fondo por el 'caso Villarejo' no evitó que el informe de gestión y los nombramientos en el consejo –incluido el del presidente– contaran con un abrumador apoyo de entre el 97% y el 99%. Los nuevos responsables del BBVA inician su mandato con un amplio margen de confianza, asentado en la favorable evolución de los resultados en medio de una profunda transformación digital del grupo. El reflejo de todo ello en la cotización bursátil persiste como una asignatura pendiente.