Los bancos liquidan otro 3,4% de sus plantillas en Castilla y León

Los bancos liquidan otro 3,4% de sus plantillas en Castilla y León

El Gobierno confía en la «solidaridad» de las entidades para que no trasladen el impuesto de las pensiones a sus clientes

Á. BLANCO / J. M. CAMARERO Valladolid

La banca española contaba en Castilla y León con un total de 3.272 empleados a 31 de diciembre de 2017, lo que supone 115 menos que un año antes (3,4%), según los datos de la patronal AEB, que incluye los bancos y sucursales de entidades de crédito nacionales y extranjeras comunitarias, pero no los de las antiguas cajas de ahorros. En el conjunto del país, la plantilla agregada asciende a 95.510 personas, el 1,7% menos.

El último anuario de la Asociación Española de Banca recoge también las cifras referidas al número de sucursales y revela que durante 2017 se cerraron 23 oficinas en la comunidad autónoma (3,5%) de las 580 de toda España (10%), con lo que la cifra quedó establecida en 637 en la región y 11.018 en todo el país. Se trata de la cifra más baja desde 1977. Desde el inicio de la crisis hasta la actualidad han echado el cierre un total de 4.560 oficinas.

Por otro lado, una de las preocupaciones a las que el Ejecutivo de Pedro Sánchez tendrá que enfrentarse cuando apruebe el impuesto a la banca para sufragar parte del déficit de la Seguridad Social será el golpe que tendrán que soportar los clientes de las entidades si éstas trasladan el impacto del gravamen a los usuarios. Por eso, se suceden las voces que desde el Gobierno instan a calmar los ánimos ante cualquier atisbo de amenaza financiera, apelando incluso a la bondad del sector. Así lo hizo este lunes la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, quien se mostró «convencida» de que los bancos serán «solidarios» con el sistema de pensiones para no repercutir en la ciudadanía el coste fiscal que van a asumir previsiblemente en 2019.

Valerio volvió a aferrarse al planteamiento realizado por el PSOE cuando estaba en la oposición a principios de año, fecha en la que inició su campaña para que el entonces Ejecutivo de Mariano Rajoy aprobara el gravamen financiero extraordinario: «Estoy convencida de que igual que este país ha sido solidario con la banca, los bancos van a ser solidarios con el sistema público de pensiones», indicó. Además, recordó a las entidades financieras que los receptores de esas prestaciones –casi diez millones de ciudadanos, entre jubilados, viudos, huérfanos e incapacitados– «también son clientes» de la banca.

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