La banca, opuesta a pagar las pensiones con un impuesto específico sobre el sector

La banca, opuesta a pagar las pensiones con un impuesto específico sobre el sector

Los responsables de las grandes entidades consideran que no sólo se debe aplicar a sus grupos, y advierten de las consecuencias sobre el sector

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Los grandes bancos españoles se muestran contrarios a que el Estado les aplique un impuesto específico para que las entidades financien el agujero de las pensiones públicas. Consideran que no se puede gravar con un tributo a una actividad como la bancaria, dejando de lado al resto de sectores económicos, convirtiendo a estos grupos en el chivo expiatorio para intentar solucionar los problemas por los que atraviesa la Seguridad Social.

Aunque en tonos diferentes, y con argumentos variados, los máximos responsables de las entidades financieras fueron rechazando a lo largo de la semana pasada la idea planteada por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, de aplicar un impuesto concreto bancario que, además, debería actuar como compensación a los rescates de lo que se ha beneficiado el sector en el peor momento de la crisis. Se trata de una propuesta planteada anteriormente por Unidos Podemos, que también ha hecho bandera de esta posible medida.

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El presidente de BBVA, Francisco González, fue uno de los más duros al sostener que “este tipo de propuestas las he oído más en países como Bolivia que en Europa”. Para el ejecutivo de esta entidad “meter un impuesto a un sector y no a otro es distorsionante para la economía”. Y lo que es peor, advirtió: “Se traslada”, en referencia al impacto que tendría sobre los clientes del banco en materia de comisiones y precios que pagan en la actualidad por sus productos contratados.

Por su parte, la presidenta del Santander, Ana Botín, considera que es una medida que “no se justifica”, refiriéndose a la posibilidad de imponer una tasa distinta a la banca. Cualquier ajuste fiscal, según Botín, “debería ser el mismo” para todas las empresas. Además, ha recordado que, en el caso del Santander, no recibió ninguna ayuda pública sino, más bien, aportó. “Hemos ayudado al sector”, indicó la semana pasada, recordando operaciones como la del Popular.

Tampoco se ha mostrado partidario de un impuesto concreto para financiar las pensiones el presidente del Sabadell, Josep Oliú. En tono irónico, se preguntó “por qué lo tienen que pagar los accionistas bancarios y no los accionistas de las eléctricas o los peatones”. Oliú considera que “cuando se busca un impuesto para un determinado fin se tiene que buscar que las causas de ese ingreso tengan un impacto adecuado al que se persigue”.

El consejero delegado de Bankia, la entidad rescatada con más de 22.000 millones de euros de ayudas públicas, pidió tener un debate “desapasionado” sobre esta cuestión, a la vez que “racional, que mire a largo plazo”. A su juicio, para resolver el déficit de las pensiones “se necesitan soluciones estructurales, no coyunturales”. Y recordó que a los que se ha ayudado “no es a los bancos, sino a los depositantes”, salvaguardando sus ahorros.

Aunque el debate sobre el tributo bancario se encuentra encima de la mesa, aún no hay una posición definida en el seno del Pacto de Toledo. Lo que sí parece claro es que parte de los ingresos en los que ahora se apoya el sistema de pensiones tendrá que ser sufragados por impuestos, o mediante aportaciones de los Presupuestos Generales del Estado.

 

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