«Los autónomos deben tener el mismo peso que patronal y sindicatos en Castilla y León»

Soraya Mayo, presidenta de ATA Castilla y León. /
Soraya Mayo, presidenta de ATA Castilla y León.

Soraya Mayo, presidenta de ATA Castilla y León

J. BENITO IGLESIAS/ICALvalladolid

Soraya Mayo, presidenta de la Asociación de Trabajadores Autónomos de Castilla y León (ATA), habla alto y claro sobre la importancia de potenciar y cuidar la figura de los trabajadores por cuenta propia como pilar de una economía a la que le cuesta crecer y de la que tiran con fuerza cuando vienen mal dadas y otros sectores productivos flojean. Sus objetivos, de salir reelegida de nuevo en la asamblea general de su organización del próximo 29 de octubre, pasan por profesionalizar los servicios, seguir aumentando la base asociativa, lograr una interlocución y un mayor peso con las administraciones, y reivindicar medidas fiscales, financiación o más facilidades para emprender en zonas rurales.

Su segundo mandato en ATA de cinco años ha coincidido con un periodo muy duro para los autónomos. ¿Puede decirse que el último de ellos, 2014, es el de la consolidación del sector?

Soy consciente de que durante estos últimos años ha habido más bajas de autónomos que altas, pero también es cierto que en 2014 vamos a acabar con datos positivos por primera vez desde que se inició la crisis. Se puede decir que se ha dado el primer paso hacia una pronta recuperación e ir tirando hacia adelante.

Pese a ese atisbo de recuperación económica, sectores como el pequeño comercio y los servicios dicen no percibirlo. ¿Puede Castilla y León asegurar que lo malo ya ha pasado?

Soy optimista al respecto pero también muy cauta ya que tampoco se puede hablar de recuperación palpable cuando hay mucha gente en el paro y hay que ser muy respetuosos. El principal problema es que los grandes datos macroeconómicos no llegan al bolsillo de los ciudadanos en la denominada microeconomía. La crisis empezó por los grandes mercados internacionales o la bolsa y no se sabía cómo iba afectar a los negocios o en el día a día. Ahora la recuperación viene por donde se inició, sin poderlo percibir de forma clara aunque parece que se está cerrando el círculo.

¿Qué balance puede hacer de sus diez años de trabajo al frente de la organización de autónomos y qué le ha quedado pendiente de materializar?

Los cinco primeros años fueron necesarios para sentar las bases en la Comunidad, buscar personas para su funcionamiento, afiliados y empezar a poner los cimientos. Una vez construida la casa, en Castilla y León los 12.777 socios actuales, el triple que cuando accedí a la presidencia en 2004, son una cifra estimable. En caso de lograr un tercer mandato trataremos de consolidar la organización y convertirla en un agente social más. Los autónomos tienen que estar al mismo nivel de importancia e interlocución con la Administración que los empresarios y el resto de los trabajadores. Se trata de situarlos donde merecen ya que de aquí a 2020 uno de cada tres empleos que se generen van a ser mediante autoempleo. De hecho, en Castilla y León los autónomos constituidos como persona física han generado más de 46.000 puestos de trabajo, por lo que ya está bien y no se nos puede seguir considerando ciudadanos de segunda y debemos empezar a reivindicar que la situación cambie.

¿Ve factible aumentar la base asociativa de ATA y ofrecer así nuevos servicios al contar con mayor apoyo económico procedente de las cuotas?

Considero que se puede ir dando un mejor servicio a través de la asociación, ya que no es tan pequeña como puede pensarse al dar trabajo a once personas. Lo mejor es que no hemos hecho ningún expediente de regulación que haya derivado en despidos, algo que no pueden decir la patronal ni los sindicatos. Gastamos lo que tenemos y la actual estructura aún nos obliga a depender de lo que ofrece la federación nacional, al carecer de un abogado o un financiero, por ejemplo. De esta forma se puede ahorrar pero mi objetivo es profesionalizar más en los próximos años la organización y contratar nuevo personal técnico. Así se podrá ofrecer más cosas a los afiliados, que son la base de todo, así como darnos a conocer mejor en las provincias.

La asamblea general de ATA está a la vuelta de la esquina. ¿Hay alguna candidatura además de la suya dispuesta a concurrir y ponerle las cosas difíciles?

De momento no hay ninguna candidatura pero hasta 15 días antes de la celebración se pueden presentar. No existe una experiencia en este sentido en ATA en otras convocatorias electorales de ámbito autonómico, lo cual no quiere decir que pueda ocurrir y que salga un competidor a última hora, por lo que hay que esperar.

El Gobierno parece percibir que los trabajadores por cuenta propia tiran de la economía y crean empleo en épocas de vacas flacas. ¿Siguen siendo escasas las medidas fiscales e incentivos como la tarifa plana de 50 euros de pago mensual a la Seguridad Social?

En esta legislatura, el Gobierno impulso la tarifa plana a nivel nacional, de la que se han beneficiado más de 220.000 autónomos. La también tarifa plana en contratación permite pagar menos y así se aumentó el número de empleos indefinidos, creándose 150.000 en esta línea. Aún así hay grandes asignaturas pendientes como ajustar la fiscalidad y las cotizaciones sociales de forma progresiva, para adaptarlas a los rendimientos netos de un trabajador por cuenta propia. Al iniciar un negocio no pueden pagarse impuestos altos si no se han generado aún ingresos suficientes para afrontarlos.

La ministra de Empleo, Fátima Báñez, anunció el pasado 10 de abril que se ampliará a los mayores de 30 años la posibilidad de capitalizar el paro para abrir un negocio y aún no se ha aplicado nada. ¿Considera que aumentará el número de autónomos si se cumple la promesa?

La medida, dado que la financiación sigue siendo muy escasa, ayudará por que quien quiere emprender un negocio tras quedarse sin empleo no suele tener otros recursos que los de una indemnización y no todas son altas. Capitalizar el desempleo es muy importante al inicio, no solo para tener liquidez si no también para acudir a un banco a solicitar crédito al ser una garantía personal intangible. Así, a quien pides dinero para financiarte le demuestras que te juegas tu pan y el todo por el todo para poner en marcha una iniciativa empresarial. Expones que no estarás tirado a la bartola viviendo del paro y que te vas a dejar la piel en una idea de negocio.

Los autónomos han logrado por fin poder percibir una compensación en caso de baja por enfermedad y tener prestaciones de desempleo. ¿Hay que seguir reivindicando mejoras?

En el aspecto del paro es verdad que es francamente mejorable ya que solo un 20 por ciento de los autónomos que cotizan para ello reciben la prestación y deben cumplirse una serie de requisitos que son bastante estrictos. El reconocer el derecho fue un hito histórico y es cierto que se puede mejorar. No hay que cotizar mucho más para cobrar el desempleo como autónomo pero el problema es el acceso. En los temas de baja por enfermedad o la pensión depende de lo que se abone a la Seguridad Social ya que hay hasta 87 bases de cotización, pero el 80 por ciento opta por la base mínima. Hay gente que no puede aportar más dinero por que no genera ingresos suficientes pero otros muchos sí y no lo hacen. Unos por que lo ven como un gasto y otros por desconocimiento, ya que cuando se acude a la Seguridad Social para ser trabajador por cuenta propia en la ventanilla no te hablan de las múltiples bases cotizadoras para darte de alta y, de facto, se acude a la base mínima cuando se puede evitar tener una pensión reducida, lo que no es óbice para que se deba ajustar la fiscalidad y las cotizaciones progresivamente para adaptarlas a los rendimientos netos obtenidos.

¿Se han sentado las bases para cumplir una medida de urgencia que la Junta aprobó hace año y medio de cara a permitir abrir una empresa en menos de diez días?

Es cierto que se está trabajando en la línea de reducir trabas administrativas para poner en marcha una iniciativa empresarial, pero la Administración es un elefante muy pesado de mover y se precisa una labor de cultura interna muy importante. Un autónomo se juega su pan y a veces debe esperar demasiado tiempo una licencia de apertura y eso no se tiene en cuenta en muchas ocasiones. Tampoco coincido en que cada uno pueda hacer lo que le dé la gana pero concibo que los funcionarios están para servir a los ciudadanos. Si se va abrir un negocio hay que poner las cosas lo más fácil posible y, cumpliendo las normas, lo que queda es aplicar celeridad en los trámites ya que, por ejemplo, no se puede estar pendiente de un estudio de impacto ambiental dos años.

¿Se ha avanzado algo desde las distintas administraciones públicas para que el autónomo pueda contar con un órgano consultivo y de participación del sector?

No es culpa de la Junta que aún no se hayan dado pasos concretos al esperar a que el Gobierno decida qué tipo de regulación habrá a nivel nacional y luego aplicar esa sintonía en el territorio autonómico. Eso no quita para que ahora haya una Mesa del Autónomo a nivel regional y, a la espera de que el Gobierno de España decida algo concreto, se intente que los autónomos tengan una mayor interlocución con la Junta y más peso a la hora de poner en marcha medidas que se puedan aplicar en Castilla y León. Hasta el momento no se ha participado en el Plan Regional de Empleo ni en la Estrategia de Riesgos Laborales y ni contamos ni participamos como un agente social más. Hay diálogo con los autónomos pero reivindicamos mucho más peso específico del colectivo en los grandes asuntos y de políticas económicas en la Comunidad.

¿Perjudica quizás en este ámbito una excesiva atomización de los autónomos representados en tres federaciones distintas?

Entre ATA y UPTA (que depende de UGT) representamos al 70 por ciento de los autónomos en España y FEACyL (que impulsa la patronal empresarial) no llega al diez por ciento con todo lo que digan. No es una representación corta la que tenemos las dos principales organizaciones de este tipo, ya que los dos sindicatos mayoritarios de este país no llegan ni de lejos a ese porcentaje.

El caballo de batalla para quien quiere emprender una actividad económica sigue siendo el de la financiación. ¿Qué puede hacerse en este campo cuando la banca privada aún suelta con cuentagotas el dinero necesario en forma de crédito?

Ahora mismo las organizaciones de autónomos estamos haciendo mucha presión y también el Gobierno hace lo que puede al respecto. Una buena alternativa pueden ser los apoyos de las sociedades de garantía recíproca como Iberaval. Ahí existe una parte de dinero público y no se puede regalar, pero se debe ser más flexible para optar a ese tipo de créditos y, en cuanto a la banca tradicional, sólo quedar achuchar, reivindicar y pedir para que abra el grifo. Está claro que al final de se trata de empresas privadas pero ahora, con la relajación el precio del dinero, les interesa captar clientes y hacer negocio sin quedarse fuera. También los autónomos deben de profesionalizarse y presentarse más y mejores planes de empresa e inversión. El todo vale ya no sirve y para obtener financiación hay que hacer las cosas muy bien.

¿Con cuántos autónomos cuenta Castilla y León en la actualidad, en qué tipo de negocio destacan más y cuáles son las provincias que han evolucionado mejor que el resto por su capacidad para emprender nuevas iniciativas empresariales?

En Castilla y León hay actualmente 203.338 autónomos -entre personas físicas y sociedades- y en lo que va de año la cifra aumentó en 2.513, generando este colectivo que integra la actividad por cuenta propia 46.166 empleos solo por parte de personas físicas, sin contar el añadido que crean las sociedades. El perfil del autónomo en la Comunidad responde en su mayoría a hombres, un 68,2 por ciento, y el 31,8 son mujeres. La edad podría considerarse elevada ya que un 46,3 por ciento tiene entre 40 y 54 años, lo que hace pensar que de aquí a 2020 habrá un cierre importante de empresas, por lo que hemos reclamado en Castilla y León un plan de sucesión empresarial. Los sectores que predominan son agricultura, comercio, construcción y hostelería y en cuanto a la forma jurídica de agruparse, un 65,3 son personas físicas (133.219) y un 34,7 por ciento son sociedades (70.766). En cuanto a la población en términos relativos, en lo que va de año las provincias que mejor se han comportado son Segovia, Ávila y Zamora. En cifras absolutas las mejores fueron León, Segovia, Valladolid y Zamora. En conjunto, Segovia sería la que más ha despuntado a lo largo de 2014.

¿Considera que sigue habiendo demasiados negocios autónomos que propician la economía sumergida eludiendo impuestos y perjudicando a quienes sí los pagan?

Somos un poco hipócritas en este terreno ya que la economía sumergida se terminará cuando existe una concienciación global de toda la sociedad. Es decir, si te piden dos presupuestos, uno con IVA y otros sin él, el 80% prefiere no hacer frente al impuesto y está claro que es cosa de todos. Luego habría que ver el perfil de quien está en la economía sumergida, ya que los habrá que no llegan a final de mes y otros que son unos piratas profesionales. Muchos de los trabajadores de la construcción que perdieron su empleo no se quedaron en casa cruzados de brazos si no que empezaron a hacer chapuzas y a no cotizar. Este grupo baja los precios indiscriminadamente y perjudica a los autónomos, por lo que la Administración deben perseguir más estas prácticas y ayudar a que la gente que está trabajando con dinero B vuelva a la economía real. La tarifa plana ha sido muy buena en este sentido y se han reenganchado muchas personas a cotizar.

¿Ayudan las administraciones públicas para beneficiar al mundo rural, donde los autónomos son claves para fijar población con sus proyectos emprendedores?

Desde luego a la persona que quisiera poner en marcha un negocio en el mundo rural le allanaría el terreno al máximo, ya que no tiene el mismo valor poner un bar en cualquier capital que montarlo y mantenerlo en cualquier pueblo de nuestra comunidad. El valor social no es el mismo y por eso hemos propuesto medidas discriminatorias que deben basarse en incentivar a quien emprende, logrando que sea más barato hacerlo en zonas rurales a efectos impositivos y tributarios o en cuanto a la cotización a la Seguridad Social

La Junta anunció hace poco más de un año que pondría en marcha una serie de medidas a favor del autoempleo en Castilla y León en distintos ámbitos. ¿Lo ha empezado a notar ya el sector?

Se trata solo de grandes enunciados. Hay música pero ahora hay que ponerla la letra y, para empezar, en cuanto a las trabas administrativas para montar un negocio queda mucho por hacer; en financiación está claro que aún no fluye como debiera; y en el tema del relevo generacional no se ha hecho absolutamente cuando la edad media de los autónomos tiende a ser alta a muy corto plazo y muchos negocios morirán con quien los puso en marcha.

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