Aparicio: «La poca creación de empresas y el menor crecimiento de Castilla y León se deben a la falta de armonización fiscal»

Santiago Aparicio, presidente de Cecale./LETICIA PÉREZ-ICAL
Santiago Aparicio, presidente de Cecale. / LETICIA PÉREZ-ICAL

El presidente de Cecale apunta a una reforma constitucional para imponer la solidaridad territorial en impuestos y financiación

D. RODRÍGUEZ - ICALVALLADOLID

Los tiempos convulsos de la patronal autonómica se pierden en el tiempo gracias al trabajo del soriano Santiago Aparicio, que fue reelegido por aclamación al frente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León (Cecale), el pasado 22 de marzo. La receta para la paz: «Diálogo, trabajo, presencia institucional y empresarial y en todos los sitios donde se nos requiera para apoyar al empresario». El dirigente empresarial lamenta la falta de solidaridad entre territorios y acusa a los gobernantes políticos tanto estatales como autonómicos de apostar por las zonas donde pueden ganar más votos olvidándose de los «pequeños» que más sufren los problemas económicos y de despoblación. Exige una armonización fiscal en toda España y una financiación solidaria y constata el bloqueo del estado autonómico a los asuntos trascendentales por lo que desliza que igual se tiene que reformar la Constitución para que se legislen a nivel nacional para que no haya ciudadanos «de primera, segunda y tercera». Este empresario asume que los datos económicos y de creación de empresas son peores en la Comunidad que en España, pero constata que una corrección de la fiscalidad y una apuesta por la digitalización pueden convertir Castilla y León en una «zona privilegiada donde invertir».

¿Cómo valora la situación económica?

Hay una situación positiva en cuanto a las previsiones de crecimiento que están en torno el 2,8 por ciento consolidadas. Hay que ser optimistas, porque estamos en esos dígitos y esperemos que a final del año se sigan cumpliendo. Sin embargo, hay que tener la cautela por la situación política que hay en Cataluña y que está afectando muy negativamente al crecimiento de España en PIB y creación de empleo. La situación podría ser mejor si la situación estuviera estabilizada. El dinero es miedoso y apuesta por la estabilidad.

Sin embargo Castilla y León está a la cola según las estimaciones de numerosos institutos de predicción y sigue generando menos tejido empresarial en la recuperación que España...

La falta de creación de empresas y de incremento del PIB viene de falta de armonización fiscal. Mientras no haya va a ser complicado cuando tenemos competidores tan cercanos como Madrid donde los impuestos de Patrimonio, actos jurídicos, transmisiones y sucesiones están a cero. El último trimestre, 80 empresas han trasladado a Madrid su domicilio social, algo que es preocupante porque nos iremos a 300 a finales del año, con un incremento importante respecto a las 216 de 2016. Además, hay una fiscalización a las empresas de la Comunidad «muy rígida, estricta y continuada» frente a las del estro de España, lo que impacta de manera negativa.

¿Eso explica cierres como los de Siemens Gamesa o Made?

No nos explicamos de manera coherente por qué vienen algunos cierres. Algunas empresas han cambiado su modelo de desarrollo pero con una inversión adecuada se podrían trasladar aquí los nuevos modelos de producción de esas fábricas. No acabamos de entender que haya empresas con número positivos y acaban saliendo. Creo que es más política empresarial y ante eso es difícil que desde la Junta puedan hacer algo.

¿Está convencido de que si se corrige la fiscalidad autonómica llegarán más proyectos?

Castilla y León tiene una ubicación geográfica estratégica y un buen desarrollo y si se corrigen estos temas de fiscalidad, puede ser una zona privilegiada para invertir.

Supongo que no todo serán los impuestos…..

La digitalización del territorio es clave para el desarrollo y la implantación de empresas, en una autonomía tan rural. Eso puede dar un espaldarazo definitivo a Castilla y León para que muchas inversiones vengan aquí y se consoliden las que ya están. Ese factor es determinante para que las empresas se instalen o se vayan y permitirá fijar población en muchas zonas. Claro está que junto a esto, siguen siendo necesarias las infraestructuras ferroviarias, y en las viarias que se acaben dos ejes fundamentales, como son la Autovía del Duero y la Valladolid-León, que van a paso de tortuga. Además, hay que invertir grandes líneas de alta capacidad eléctrica.

¿La Junta que tiene que hacer en esta materia?

Hay mucho suelo industrial, pero hay que hacerlo muy adecuado en precio y con todo tipo de servicios avanzados para poder competir con otras autonomías. Castilla y León está estratégicamente situada y las vías de comunicación son fantástica para trasladarse a cualquier parte de Europa.

Están negociando una renovación a mitad del desarrollo del III Acuerdo Marco para la Competitividad 2014-2020. ¿Hacía donde se está dirigiendo?

Nos estamos adelantando a los tiempos para implementar medidas que cambien la senda de creación de empresas, inversión y desarrollo del PIB en Castilla y León. Estamos poniendo al día las herramientas para la internacionalización, la innovación, la formación y la digitalización. Se está trabajando en la digitalización, porque es un proceso complicado, largo en el tiempo y costoso, y el tejido son pymes con problemas fundamentalmente de tipo económico y estructural. Innovación e internacionalización también son factores claves de competitividad, y la formación debe estar en la base de todo para que la empresa pueda desarrollar todas esas herramientas.

¿Considera una solución los planes industriales implementados desde Junta o Gobierno para todas las zonas que están sufriendo el invierno económico y demográfico?

Castilla y León es muy grande y no se puede actuar en los 2.248 pueblos, pero se debe actuar de forma muy decidida en todas las comarcas muy definidas para que no se mueran más en las capitales. Los planes son necesarios, son buenos y deben centrarse en las posibilidades de desarrollo que tenga cada zona. Castilla y León está un poco dejada de la mano de Dios porque tiene menos población y pesan menos los votos; y en las zonas que dan pocos votos no se actúa y eso es lo que ha venido pasando durante decenios. El Gobierno siempre actúa donde más población hay. No hay nada de solidaridad. Pero es que también se reclama desde esas comarcas pequeñas a la Junta y tampoco se da muchas veces por estas circunstancias y eso hay que corregirlo.

¿Alcanzará un nuevo acuerdo en materia salarial con el bloqueo que existe a nivel confederal sobre el ANC?

Está muy complicado el acuerdo y no es por nosotros. Algunos sindicatos se han excedido en los incrementos salariales y no se bajan de ahí. Hay sectores que están funcionando muy bien pero otros sectores están todavía en una situación difícil y complicada. Alrededor del 40 por ciento de las empresas en España están en pérdidas o compensando pérdidas y en algunos sectores no se pueden asumir incrementos salariales como los que se están pidiendo. Los sindicatos son conscientes y por eso cuando se firman los convenios colectivos los incrementos son consensuados entre ambas partes, nadie va con una pistola en el pecho al otro para que firme. Se llega a los acuerdos necesarios y más lógicos en cada momento. Los acuerdos deben ser para que no se hagan daños unos y otros.

Castilla y León sigue estando sin embargo por debajo de la media en retribuciones. ¿Asumirán algún compromiso en este sentido?

Un ANC no vamos a hacer, aunque intentaremos llegar a acuerdos en las materias en las que sea posible. Los salarios en Castilla y León pueden estar algo más bajos que en España, pero pueden tener un superávit de medio o un punto de superávit porque el nivel de gasto, de vida, en mucho más alto en otras autonomías.

¿Qué definirá entonces los incrementos salariales?

Los marcarán cada provincia y cada situación como ha sido hasta ahora en la negociación colectiva. Los salarios han estado muy congelados incluso han bajado en los periodos de crisis y ahora hay que retomar esa situación y eso seguirá con la misma tónica que antes.

¿Cómo atajar la temporalidad y la parcialidad que tanto critican las fuerzas sociales?¿Hay que actuar en la forma de contratación o vigilar más a la empresas?

El 80-85 por ciento de los contratos en Castilla y León son indefinidos. Tenemos una tasa de temporalidad mucho menor que países europeos que se ponen como ejemplos de contratación. Es un tópico de hablar por hablar y decir por decir. Tiene que haber contratos temporales, si los quitas te estás cargando sectores con trabajos específicos limitados. En Castilla y León está muy bien estructurado, con la tasa más baja de España y eso no se puede criticar y jugar con estos temas

¿Cómo valoran el desarrollo del Diálogo Social en la Comunidad?

Positivamente. Son ya 99 acuerdos y lo que se acuerda se presupuesta y se ejecuta en su gran mayoría en beneficio de la Comunidad y de sus ciudadanos. Nos podemos sentir orgullosos. Es un modelo extrapolar a otras autonomías y otros países.

¿Qué les dirían a aquellos que critican sus acuerdos como ingerencias en el papel político de las fuerzas parlamentarias y que dejan a la oposición sin argumentario?

Les dirían que no lo han practicado y que se replanteen su modo de pensar y ver las cosas y cuando tengan responsabilidades de gobierno actúen de la misma manera que se está actuando en este momento por el Gobierno de Juan Vicente Herrera.

¿Cómo se está desarrollando la mesa de la energía en un momento tan crucial como el actual?

Es una mesa complicada difícil y que va a costar mucho. Tenemos una espada de damocles que es Europa, que nos está obligando a tomar decisiones que no nos gustan nada en Castilla y León. Hasta que las conversaciones no estén muy avanzadas no quiero avanzar nada.

¿La espada está sobre el carbón?

Ahí está. Va a ser complicado poder mantener lo que nos gustaría. A ver si se pude convencer a las autoridades europeas de lo necesario del carbón en el mix energético.

¿Algún mensaje para las compañías que cierran térmicas?

Lo que hagan las empresas lo entiendo, pero aunque se defiendan los intereses de los accionistas alguna vez también se debe hacer un guiño hacia algo que es una política estratégica de una autonomía de la que están sacando sus máximos beneficios.

A nivel interno, ¿considera superadas las disensiones de otros mandatos en la Patronal?

Totalmente sí. Lo demuestra el nivel de cordialidad, de cooperación, de trabajo, de unión dentro de la Junta Directiva de Cecale. Es de agradecer a todos los que han estado y venían de la época anterior y los nuevos que han entrado su nivel de implicación, sosiego, aportación y trabajo que han hecho que Cecale haya dado un cambio de 180 grados desde hace cinco años a hoy.

¿Cuál ha sido su receta para instaurar la paz patronal?

La receta es diálogo, trabajo, presencia institucional y empresarial y en todos los sitios donde se nos requiera para apoyar al empresario. Mucho trabajo y mucha capacidad de entendimiento y de diálogo entre todos.

¿Las garantías de esa paz estarán en ese código ético que regulará sus relaciones?

Se han puesto muchos diques de contención para que no pase lo que pasó en el paso. El código ético es realmente importante, porque dictamina las relaciones internas con los trabajadores, entre nosotros y hacia el exterior. Cualquier comportamiento que no sea adecuado es sancionable, lo que es bueno y hace que una serie de temas que pasaron hace tiempo no se vuelvan a repetir.

Otra apuesta en su nueva etapa es el Consejo Estratégico Sectorial...

Es algo que veníamos persiguiendo desde hace tiempo y que requería la modificación de los estatutos, porque los anteriores no permitían estar a sectores que no estuvieran afiliados en las nueve provincias. Eso nos impedía tener una relación y contacto con sectores muy importantes de la economía. Ahora se ha flexibilizado mucho y cualquier sector puede estar aquí para que seamos sus ojos, sus oídos y su correa de trasmisión para defender sus intereses y sus propuestas ante cualquier organismo. El Consejo Estratégico Sectorial se pondrá en marcha en la próximo junta directiva de mayo y se está trabajando para incorporar el mayor numero de sectores.

Junto a su reelección este año se cumplen las bodas de plata de los Cecale de Oro. Tienen previsto algún acto especial?

El 25 aniversario de loa Cecale de oro, se celebrará en Valladolid, y esperemos hacer algo importante. Este premio los tienen los empresarios más importantes de la economía y a parte del reconocimiento a los de este año, se hará también a todos los que lo han obtenido.

¿Están dispuestos a converger con las Cámaras de Comercio en algunos objetivos como les pidió el presidente Herrera?

Es muy difícil y muy complejo y muy complicado. La relación debería ser más cordial de lo que es hoy, sobre todo con algunas cámaras. Las cámaras pueden hacer muchas cosas que nosotros no hacemos, pero no hacer lo mismo que hacemos nosotros. Creo que hay espacios suficientes para que no nos peguemos y no hacer lo mismo. Sería lo más idóneo que las cosas fueran por esos extremos. Habría que definir cuál son las actuaciones de las cámaras muy bien para que no entren en confrontación con las organizaciones empresariales, y tener una relación fluida. Como institución privada tenemos que hacer todo lo que consideremos oportuno y ellos como toda la iniciativa pública pública no deben entrar en confrontación con lo que hacemos nosotros.

¿Está dispuesto a sentarse a negociar?

No tengo inconveniente en sentarme a dialogar, pero siempre que se nos respete. Es complicado y difícil, porque a nosotros se nos ha demonizado muchísimo desde las cámaras, cuando no somos demonios, ni queremos hacer daño, ni coparlas para nuestro disfrute.

La despoblación constituye uno de los retos básicos para la Comunidad. ¿Cómo valora los pasos que se están dando desde las diferentes instituciones?

No se ha actuado por parte del Gobierno. El comisionado se nombró hace un año y creo que tiene muy buenas intenciones pero anda muy despistado sobre cómo abordar este problema. Estamos esperando desde hace mucho tiempo que se planteen esas medidas. De esto empezamos a hablar hace cinco años los presidentes de las patronales de Cuenca, Teruel y Soria. No hemos tenido respuesta por parte de nadie y buscamos por el mundo modelos de desarrollo para paliar esta situación y solo hemos visto un modelo para frenar la despoblación, en 50 años, en Escocia. La despoblación debe tener un plan fudamentalmente basado en estas tres provincias y que se pueda desarrollar mejorado después en el resto del mapa de la despoblación para no llegar a estos extremos. Los cimientos se deben poner en estas provincias. Hay que actuar donde el enfermo está más grave, poner todos los cuidados paliativos que sean necesarios. Todo el mundo habla, todo el mundo dice y nadie toma una resolución. Hay que actuar de manera urgente, rápida y coordinada frente a la despoblación o será muy tarde para Soria.

¿La ordenación autonómica será básica para frenar la sangría poblacional?

Se ha hablado y trabajado mucho, pero no hay ningún acuerdo, y ahí se demuestra la solidaridad de cada uno. Cada uno lleva su idea, la intenta pones en marcha y nadie toma decisiones. Va a ser difícil que se haga algo, lo veo realmente complicado. Es muy necesario y ayudaría a tomar medidas que puedan complementarse y frenar la despoblación.

¿La financiación autonómica será un gran caballo de batalla para garantizar los servicios básicos en la Comunidad?

El sistema autonómico no está funcionando como debe porque esta generando muchas diferencias entre ciudadanos y los castellanos y leoneses nos llevamos la palma en cuanto a los más perjudicados. Eso si, pagamos religiosamente nuestros impuestos mejor que nadie. La financiación debe hacerse con unas dosis de solidaridad tremenda, pero el que está en Madrid o en Valencia, no lo ve. Somos la autonomía más extensa, envejecida y dispersa y prestar servicios cuesta el doble. Hay que actuar para que todos tengan los mismos derechos y sus necesidades cubiertas igual que el resto y eso no se da. Lo veo muy complicado, muy difícil. Además, las autonomías con sus diferentes criterios y leyes sobre una misma materia hacen que haya ciudadanos de primera, segunda y tercera en materia impositiva. A nivel económico debe haber una armonización fiscal para todos. En Castilla y León pedimos solidaridad al resto de España. Pero es que las provincias más pequeñas también exigimos esa solidaridad en la Comunidad y el Gobierno autonómico siempre apuesta más por las más desarrolladas, por las más grandes y con más votos.

¿Cómo afrontar esa insolidaridad autonómica?

A lo mejor hay que cambiar la Constitución en estas materias, y que al final ese cambio sea efectivo para que todos seamos iguales, y estas cosas se hagan nivel nacional no autonómico. Está todo colapsado, no se avanza porque las diferencias son tan grandes y nadie quiere ceder. La falta de solidaridad es tremenda. Somos los más desiguales cuando la Constitución defiende que somos todos iguales en su artículo 1.

¿Consideran necesaria una fiscalidad más justa, que grave aún más a los que más tienen para que no adelgace más el Estado del Bienestar?

Los impuestos hoy por hoy están penalizando muy mucho a la ciudadanía y subir los impuestos no es la receta. Hay que volver a estudiar los copagos, aunque sea políticamente incorrecto y nadie los quiera tocar. Hay tomar una decisión y coger el toro por los cuernos, elaborando un estudio clarificador para poder solventar esta situación deficitaria antes de la quiebra.

¿También en el caso de las pensiones?

Hace falta una gran pacto, a ver cómo se resuelve. Los partidos deben ser responsables y sentarse y empezar a aplicar las reformas necesarias.

¿Cómo valora la crisis territorial en Cataluña?

Es un problema político muy grave que está afectando muy mucho a la imagen y a la economía de España. Esperemos que tenga un gobierno estable lo antes posible, que la situación se vaya calmando y estabilizando, pero esto no puede salir gratis a los que han atentado contra el estado de derecho, porque sino se acabará desmoronando.

Queda apenas un año de legislatura. El presidente Herrera se marcha tras 17 años al frente de la Junta. ¿Qué destacaría de su mandato desde el punto de vista económico y social?

Su capacidad de diálogo. Es muy importante lo que ha hecho para la mejora de la sociedad y de las empresas de Castilla y León.

 

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