Casi cien mil hogares de Castilla y León no pueden pagar el gasto en calefacción

Casi cien mil hogares de Castilla y León no pueden pagar el gasto en calefacción

El coste de la energía para mantener la casa caliente supera el 10% de los ingresos anuales para la cuarta parte de las familias de la región

JULIO G. CALZADA

Hace años que mi amigo Antonio repite una frase cada invierno: Si eres pobre, no lo seas en Valladolid, procura ser pobre en Málaga, que no hiela. Durante años la tomé como una ironía antes entender la sabiduría que contiene: Ser pobre en Castilla y León es más caro que en Andalucía o en la Comunidad Valenciana. Hacen falta más recursos para calefacción, condiciones de habitabilidad más exigentes y ropa, mucha más ropa.

Más noticias

Cerca de cien mil familias de Castilla y León saben bien a qué se refiere mi amigo Antonio. La crisis primero y la subida del coste de la energía después ha dificultado un poco más el paso de los meses fríos y forman parte del grupo que sufre de pobreza energética, familias incapaces capaces de satisfacer sus necesidades domésticas de calor, o que se ven obligadas a destinar a estos fines una parte excesiva de sus ingresos. La consecuencia, es que no pueden mantener la casa a una temperatura adecuada en los meses en los que más baja el termómetro.

La vida en territorios fríos

La pobreza energética afecta en España al 8% de la población según los datos de Eurostat, mientras que países vecinos como Francia, con el 6,8% o Alemania, con el 5,3%, presentan tasas inferiores, a pesar de que su climatología en invierno es más adversa. El reparto de la pobreza energética es desigual sobre el territorio, sobre todo por razones climatológicas. El informe sobre Pobreza Energética en España 2014, elaborado por la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA)precisa diversas afecciones por comunidades.

El dato

46,7%
es el incremento registrado por el precio de la electricidad en España desde 2007, lo que ha disparado el coste medio para las familias desde los 553,7 euros por año hasta los 812,6 euros, lo que supone un alza de 260 euros.

«El gasto medio de energía respecto de los ingresos anuales de los hogares se ha incrementado desde el inicio de la crisis en 2007 en todas las comunidades autónomas» indica el estudio. «En 2012, la media española se sitúa en el 6,5%, representando una horquilla que va desde el 5%, en las comunidades con menor porcentaje medio de dedicación a los gastos en energía, como el País Vasco, Canarias o Asturias, hasta el 8 a 10% en las comunidades con mayor porcentaje, como Castilla La Mancha, Castilla y León y Extremadura», enumera el trabajo, que señala cómo afecta a cerca del 10% del algo más de un millón de hogares castellanos y leoneses.

Uno de los motivos es la escalada de los precios de la electricidad que desde 2007 se han disparado el 46,7% y han pasado de un coste medio de 553,7 euros al año a 812,6 euros, un alza de 260 euros para un hogar con un consumo medio.

Este incremento se refleja en el informe de la Asociación de Ciencias Ambientales que señala cómo el porcentaje de hogares que destina más del 10% de sus ingresos en energía doméstica «se incrementó en todas las comunidades durante el periodo 2007-2012. Prueba de ello es que en 2007 los valores mínimos y máximos para este indicador se encontraban entre el 1% y el 17%. En 2012 alcanzaban entre el 8% y el 35%», añaden los autores de este informe.

Por encima de la media

Las comunidades que destinan mayores porcentajes de ingresos al consumo de energía son las regiones del interior y norte peninsular (Castilla La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Navarra y Aragón), con inviernos más severos, incluyendo Murcia a pesar de tener inviernos suaves. Por debajo de la media se encuentran las comunidades del Atlántico norte (Asturias, País Vasco y Cantabria), archipiélagos (Islas Baleares y Canarias) y costa mediterránea (Valencia). La Comunidad de Madrid también se halla por debajo de la media, «esta excepción puede explicarse porque a pesar de ser un territorio del interior peninsular, tiene mayor población urbana que cuenta con rentas más elevadas que el promedio de España, lo que probablemente resulte en menores porcentajes de población destinando más del 10% de sus ingresos a energía doméstica», explica el informe.

El dato

5,6%
de las casas habitadas por familias en la comunidad carece de un sistema de calefacción

En Castilla y León, entre 2007 y 2012 el número de familias que destinan más del 10% de sus ingresos a la calefacción ha subido en el 10,8%. Ha pasado de 150.000 hogares en 2007 a casi 250.000 cinco años más tarde. No está sin embargo en el grupo de comunidades con mayor porcentaje de hogares con retraso en el pago de los recibos, situación que afecta más al sur de España:Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana. En Castilla y León apenas llega al 3% el porcentaje, con un incremento del 0,6% en el quinquenio comprendido entre 2007 y 2012.

Cruz Roja ayudó a pagar 728 facturas de suministros en el ámbito doméstico en Castilla y León como electricidad, gas, gasoil, agua e incluso teléfono en 2013. La suma de estos recibos supuso un desembolso de 87.235 euros, cantidad que ayudó, sobre todo, a que personas residentes en la comunidad pudieran mantener su casa a temperaturas adecuadas en el invierno, según informó esta organización no gubernamental en febrero pasado.

El mayor número de ayudas se centró en recibos de luz y gas y la organización social pudo pagar más de un recibo a alguna familia, aunque la media estuvo en 120 euros, explicaron desde la entidad. Más de la mitad del dinero correspondió al suministro de electricidad (44.791 euros), seguido de los 33.151 euros para gas y gasoil. Se completa con los 9.225 euros para sufragar recibos del agua y facturas de teléfono.

Uno de cada tres euros que destinó Cruz Roja para paliar la pobreza energética fue a parar a la provincia de Burgos, donde abonó 210 emergencias, con un importe de 25.722 euros. En segundo lugar aparece León, con el 24,8%(21.648 euros) y detrás Salamanca (14,4% con 12.629 euros) y Valladolid (13,4% con 11.696 euros).

Prioridad: niños y mayores

La coordinadora de Cruz Roja en Castilla y León, Eva Fernández, explicó que los programas que lleva a cabo la entidad se complementan con los que prestan otras organizaciones y calcula que más del 30% de las familias que se atienden la comunidad sufre pobreza energética. Es un porcentaje similar a la media nacional, aunque Fernández aseguró que es imposible llegar a todas las peticiones, por lo que priorizan los hogares desfavorecidos donde hay niños y personas mayores.

La Encuesta de Hogares y Familias de Castilla y León elaborada por la Dirección General de Estadística en 2009, la última para la comunidad, estima que el 74,2% de los hogares cuentan con calefacción individual y el 22,2% con sistemas comunitarios, lo que significa que el 5,6% de las viviendas ocupadas por familias, en torno a 56.000, carecen de medios de calefacción.

Llegar a 18 grados

Se denomina pobreza energética como la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud, entre 18 a y 20 grados centígrados en invierno y 25 grados en verano. Las causas que generan esta precariedad energética son diversas: como bajos ingresos del hogar, calidad insuficiente de la vivienda, precios eevados de la energía o precios elevados de la vivienda. Sus consecuencias en el bienestar son también variadas: incidencias sobre la salud física y mental (incluyendo mortalidad prematura de ancianos), riesgo de endeudamiento y desconexión del suministro, degradación de los edificios, con despilfarro de energía o emisiones.

«Durante los años de crisis, la mayoría de los gastos del hogar, como la hipoteca o la comida, se han reducido mientras el precio de la energía ha crecido. Como consecuencia, millones de familias en España no pueden hacer frente al pago de las facturas energéticas ni calentar sus hogares de forma adecuada. Unido a las escasas medidas que la Administración ha puesto en marcha para aminorar el problema, hará que este invierno sea uno de los más duros para millones de españoles», augura Hernán Martínez, responsable de Energía del comparados Kelisto.es.

En los meses más fríos (de noviembre a febrero) la demanda energética sube el 37%, de media con el consiguiente incremento de las facturas lo que provoca que muchas familias no puedan hacer frente a sus recibos energéticos o deban prescindir de calentar la casa para reducir el gasto.

Solo en 2013 se produjeron 1,2 millones de cortes de suministro eléctrico por impago de las facturas, el 23,4% más que en 2010. En el gas hubo más de 75.000 cortes por la misma causa, el 86% más que el año anterior. El 6,4% de los hogares españoles sufrió un corte energético por impago en algún momento de 2013.

«En estos meses la demanda energética de los hogares se incrementa por el uso intensivo de la calefacción y las estufas eléctricas. Con los precios de la energía en nuestro país, mantener una vivienda a la temperatura adecuada implica un coste que no todos pueden asumir. Esto provoca más de un millón de cortes energéticos al año por impago de las facturas y que millones de personas no puedan calentar sus hogares. Ante esta situación debemos exigir al Gobierno más y mejores medidas que protejan a los consumidores más vulnerables», añade Martínez.

La tregua invernal

Pese a que desde 2008 hay un millón de personas más en situación de pobreza energética, las medidas puestas en marcha para paliar la situación y proteger a los consumidores más vulnerables han resultado ineficaces. En España, donde ni siquiera existe una definición oficial de lo que significa estar en esta situación, la única medida dirigida a proteger a los consumidores en riesgo es el bono social. Sin embargo, esta tarifa, que se calcula aplicando el 25% de descuento sobre la tarifa regulada, pero que sólo llega a un pequeño porcentaje de la población, se ha mostrado insuficiente. En países como Reino Unido o Francia, aplican programas como la tregua invernal, que prohíbe los cortes de suministro en los meses más fríos. ACA propone un plan de rehabilitación energética de viviendas que además, generaría empleo.