El Villa de El Espinar descorcha su edición más emocionante

Luca Vanni golpea trata de alcanzar una pelota en la edición del año pasado. /Pedro L. Merino
Luca Vanni golpea trata de alcanzar una pelota en la edición del año pasado. / Pedro L. Merino

El abandono de los dos cabezas de serie masculinos y el parejo cuadro femenino auguran una cita incierta

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

El Open de Castilla y León Villa de El Espinar echa hoy a andar con uno de los guiones más inciertos de los últimos años. El ATP Challenger, un casting que ha examinado a quienes serían después figuras principales del tenis mundial, presenta un cuadro individual del que se han caído a última hora sus dos primeros cabezas de serie. No estarán el francés Quentin Halys, número 156 del mundo, que se dio de baja en la tarde del sábado. Los organizadores desconocían a última hora de ayer los motivos; si eran físicos, había cogido vacaciones o si se había apuntado a otro torneo, de lo que no había constancia. Tampoco estará el marbellí Adrián Menéndez, segundo cabeza de serie virtud de una de las invitaciones del torneo, por una lesión de última hora en el gemelo. Así las cosas, queda un cuadro muy parejo con los diez primeros cabezas de serie entre el número 161 y 287 del ranking mundial.

No será Halys, un contemporáneo del polémico Nick Kyrgios, quien prolongue la tradición francesa en El Espinar, que ha reproducido la Marsellesa más que ningún otro himno foráneo. Los últimos triunfos galos sirvieron de despegue a sus protagonistas: Adrian Mannarino, en 2014, y Ugo Humbert, que venció el año pasado a Menéndez en la final y jugó este mes los octavos de Wimbledon ante Novak Djokovic. El tercer cabeza de serie, Constant Lestienne, y el octavo, Kenny de Schepper, buscarán la misma suerte.

El primer cabeza de serie de un cuadro incierto es el esloveno Blaz Rola, número 161 del mundo. Habitual en las previas de los grandes –pasó la de Roland Garros, cayó en Wimbledon– responde a un perfil polivalente y es buen sacador. La pista de El Espinar tiene sus condicionantes, por la velocidad y por la altitud. Para ganar el torneo hay que saber jugar a pocos golpes y dominar la pista. La altitud no parece un problema para Rola, que ya ganó un torneo en México a 1.800 metros sobre el nivel del mar.

La gran baza española será el quinto cabeza de serie, Nicola Kuhn, que llega con la ilusión y la carga que supone ser promesa del tenis español. Jugó la primera ronda en Miami y tuvo contra las cuerdas a Misha Zverev. No es el gran exponente de la 'Generación Zeta', pues el canadiense Félix Auger-Aliassime, del 2000, al que derrotó en la Copa Davis júnior en Madrid, es número 20 del mundo. Aun así, puede presumir de haber ganado un Challenger antes que Nadal y Djokovic. Fue de los primeros en entrenarse ayer y dejó claras sus intenciones. ¿Le veremos en la final?, le preguntaron. «A eso vengo», respondió ambicioso.

Un trofeo en las vitrinas de Bruguera, Nadal, Verdasco, Del Potro o Feliciano López

Los últimos ganadores del  torneo espinariego son el francés Ugo Humbert y la rusa Ludmila Samsonova. En el palmarés figuran Rafa Nadal (2003); Juan Martín Del Potro (2006); Fernando Verdasco (2007); Feliciano López (2009); Pablo Carreño (2013); Adrian Mannarino (2014) o Jaume Munar (2017). Roger Federer ganó el cuadro de dobles en 1999, y en el listado de campeones están históricos como Sergi Bruguera, Radek Stepanek, Emilio Sánchez Vicario o Pepo Clavet.

En el torneo femenino han inscrito su nombre, Paula Badosa, la francesa Ponchet y la madrileña Rocío de la Torre, que fue la primera campeona, en 2015.

La de 2019 será la primera edición en la que ambos torneos se disputan en el mismo lugar. El ITF femenino se jugó el año pasado en el Casino de la Unión hasta los cuartos de final; para esta edición, ambos cuadros se disputarán íntegros en el complejo de la Estación de El Espinar. La holandesa Arantxa Rus porta la etiqueta de favorita ante una nutrida representación española intergeneracional en la que puede imponerse cualquiera.

Otra novedad es la creación de un torneo cadete, con cuadro masculino y femenino de 16 jugadores, a imagen y semejanza del Mutua Madrid Open, que tiene un torneo sub-16. La organización esgrime músculo económico con el patrocinio de Santander para el torneo femenino y cadete. El objetivo a largo plazo es igualar la categoría de ambos torneos. Si entrara más dinero en el ITF, dentro de unos años podemos tener un ATP 100.000 y un ITF 100.000. El reto de Virginia Ruano como directora es equiparar ambos torneos. De momento, ha conseguido que, un lustro después, compartan escenario íntegro. También la incertidumbre de un semana que se avecina emocionante. El casting del tenis que representa El Espinar examina a una nueva hornada.