«No sabemos lo que pasará en el futuro, pero no dejemos que esto termine»

Diego Gacimartín se dirige a su banquillo durante un partido en el Pedro Delgado./Antonio de Torre
Diego Gacimartín se dirige a su banquillo durante un partido en el Pedro Delgado. / Antonio de Torre

Diego Gacimartín, entrenador del equipo de fútbol sala del Naturpellet Segovia, reflexiona sobre lo que ha sido una temporada cargada de dificultades

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Han pasado ya unos cuantos días desde que el Naturpellet Segovia consumara el descenso y de momento no hay novedades. Muchas preguntas siguen en el aire. ¿Saldrá a competir en Segunda División? ¿Desaparecerá el club? ¿Cuál es el estado real de las cuentas? ¿Y qué pasará con la cantera? De momento, lo que se sabe es que el presidente en funciones José Luis Herrero sigue trabajando para encontrar una solución y dar una viabilidad al club en Segunda División, que se ha reunido con diferentes empresas, que ha firmado el reconocimiento de deuda con la plantilla y cuerpo técnico y que los servicios jurídicos de la Asociación de Jugadores de Fútbol Sala se encarga de los casos, puesto que la situación de cada jugador es diferente. ¿Cuál es el problema? El tiempo. El próximo 30 de junio tiene que cumplir con todos los requisitos administrativos. Si no lo hace, ya sabe lo que le espera.

Mientras, este tiempo ha servido para, con más calma, hacer una profunda reflexión y análisis, como la que hizo en las redes sociales Diego Gacimartín. «Ha sido una temporada muy dura porque a la exigencia propia de la Primera División se han ido añadiendo diferentes complicaciones que han hecho aún más difícil el día a día;hemos terminado muy saturados», comentó.

Sin duda ha sido su etapa más complicada desde que es entrenador de fútbol sala. El técnico segoviano tiene claro que estas dificultades del día a día «no se hubieran superado sin el esfuerzo, la unión y el compromiso de todo el equipo, jugadores y cuerpo técnico. A pesar de todo llegamos hasta la última jornada dependiendo de nosotros mismos y aunque repito que aunque ha sido un año muy duro y hemos luchado y sufrido mucho, hemos permanecido juntos hasta el final y nunca dejamos de creer», dijo.

Diego Gacimartín añadió al respecto «que había sido un placer compartir vestuario con un grupo de compañeros con una calidad humana increíble, por lo que os deseo lo mejor a todos» y tuvo palabras para destacar a sus compañeros de viaje en el cuerpo técnico «Quique, Álex, Javi, Pedro y José, personas que además de sus indudables capacidades tienen un gran corazón, y en especial a Juancar, que siempre ha sido un padre para todos y ha estado ahí el primero para echar una mano en lo que hiciera falta, incluso asumiendo muchas veces responsabilidades que no le corresponden».

Otra de las cuestiones que ha quedado en el aire y de la que nunca se sabrá la respuesta es «qué hubiera pasado si hubiéramos tenido una semana normal. Es que no la hemos tenido, siempre había complicaciones. Si ya las hay de normal en un equipo de Primera División. Nunca lo sabremos, pero lo que sí sabemos es que nadie puede reprochar nada a este grupo, todo lo contrario. Hemos conseguido el respeto y la admiración de compañeros y adversarios, entrenadores, jugadores, aficiones...».

¿Y el futuro? «No sabemos qué pasará, pero sí me gustaría animar a las instituciones, empresas y comercios que colaboren en la estabilidad y crecimiento de un deporte, el fútbol sala, con arraigo incondicional en la ciudad y que permita a todos los aficionados seguir disfrutando de grandes tardes en La Catedral. No olvidaré las caras de emoción de los niños recogepelotas al dar los balones a jugadores de talla mundial y por supuesto a los de casa. Unos niños que entrenan con el objetivo de cumplir un sueño, el de llegar a ser como sus ídolos. No dejemos que esto termine. Ojalá que esto arregle; ya lo perdimos una vez y no podemos permitir que vuelva a pasar, aunque sea con un proyecto más limitado, más ajustado».

Diego Gacimartín también tuvo palabras de agradecimiento para la afición, «por estar a nuestro lado por ayudar al equipo con diferentes iniciativas para recaudar dinero, dando calor y animando cada fin de semana, levantando y empujando al grupo para que siguiéramos adelante. Su ilusión fue la nuestra».

Y cómo no, a su familia. A su mujer, a sus hijos, «que son el pilar fundamental en mi vida; a mis amigos, que son los que verdaderamente conocen las dificultades que han ido surgiendo y que, sin su apoyo, hubiera sido imposible haber continuado y llegado hasta aquí. Hemos disfrutado, sentido, vivido, sufrido y llorado todos juntos estos cinco años y siempre me quedaré con los mejores momentos».

Se mostró finalmente dolido por no haber podido dejar al equipo en Primera División, «pero muy orgulloso de todos y cada uno de los miembros del grupo, por su nivel de compromiso a pesar de todas las dificultades. Cabeza alta, lo que pase en el futuro, ya se verá. Ahora toca descansar y disfrutar de la familia», concluyó. Y después, ya tocará valorar y estudiar las ofertas que tenga encima de la mesa, que seguramente no le falten proyectos interesantes.