Nadie reconoce al Quesos

El Vrac ha perdido dos partidos seguidos, uno de ellos en su feudo, algo que no pasaba contra un equipo de fuera de Valladolid desde 2011

Una melé en el choque entre el Quesos Entrepinares y el Barcelona/Carlos Espeso
Una melé en el choque entre el Quesos Entrepinares y el Barcelona / Carlos Espeso
Víctor Borda
VÍCTOR BORDAValladolid

El éxito y los títulos han acompañado al VRACQuesos Entrepinares durante la última década, donde ha sido el gran dominador del oval español. Copas a mansalva que dan una idea de la solidez del proyecto deportivo de la entidad azulona. Pero el inicio de esta nueva temporada ha disparado todas las alarmas. Dos derrotas y cero puntos que le han colocado, lógicamente de manera provisional tras la segunda jornada, como farolillo rojo de la Liga Heineken.

El conjunto que dirige Diego Merino no conoce la victoria tras las dos primeras jornadas. Cayó en el partido que inauguraba la campaña, nada menos que en un derbi vallisoletano frente al eterno rival, el SilverStorm El Salvador. Una derrota que pueda entrar dentro de la lógica. No tanto la segunda, este pasado domingo, en casa frente al Barcelona. Los queseros no perdían en Pepe Rojo frente a un equipo que no fuese el Chami desde noviembre de 2011. Fue frente al Gernika. Una derrota que deja a los azulones casi fuera de la Copa del Rey, solo a la espera de que una carambola les otorgue la clasificación. Muy duro quedarse a las primeras de cambio sin poder defender el título logrado la temporada pasada en tierras valencianas frente al Chami.

¿Cuáles son las razones de este inicio tan impropio de un grupo confeccionado para volver a ganarlo todo? Los cambios no sirven de excusa, ya que el equipo mantiene el bloque y la columna vertebral que la pasada campaña le llevó a ganar todo:Liga, Copa del Rey, Supercopa e Ibérica. Es verdad que ha perdido un jugador importante como Tomás Carrió. El apertura argentino dejó claras muestras de su calidad en su temporada a orillas del Pisuerga. Su marcha ha dejado un hueco que el club quiere cubrir y de momento no ha podido. Además, se ha lesionado Álvaro Ferrández, el único apertura puro con el que cuenta Merino en estos momentos en el plantel. La reubicación de Griffiths en esa posición no deja de ser un parche, pues el inglés ya dejó patente ante el Barcelona que no está igual de cómodo como cuando actúa como centro. Fichar un apertura de nivel es la única solución para tapar esta carencia a día de hoy.

También resulta preocupante la pérdida de poderío en delantera. El Quesos ha dominado la melé en las últimas campañas. Ahora tiene problemas. Necesita un recambio para Albertuco, otro 'tres' que supla la vacante dejada por el neozelandés Jody Allen, un jugador con un físico brutal. Además ha perdido segundas muy físicos como el argentino Casañas o el sudafricano Horn, y ha fichado uno más liviano, también más móvil y dinámico, como Guido Albertario. Han aterrizado en Pepe Rojo delanteros jóvenes como Luis Canti o Coke Ortiz, una inversión de futuro más de que presente, que van a necesitar tiempo para aclimatarse a la siempre exigente División de Honor.

El VRAC Quesos Entrepinares necesita recuperar ese dominio en delantera, una de las claves que le ha dado la preponderancia en las diferentes competiciones durante los últimos años.

También preocupa el estado de jugadores llamados a ser claves sobre el terreno de juego, efectivos que no están al 100% y que son los que deben marcar las diferencias cuando las cosas se ponen más complicadas.

La presión

Da la sensación de que la pretemporada no ha dado el resultado esperado, ya que la plantilla no se encuentra en líneas general al nivel físico y táctico de los dos equipos a los que se ha enfrentado. Quizá necesite más partidos para rodarse o haber disputado más amistosos en la pretemporada para haber adquirido un tono que de momento no tiene.

Resulta complicado de entender que lo que ha funcionado de manera excelsa un año, no lo haga al siguiente. No parece una cuestión de estilo o filosofía de juego. Merino culpa a la presión y la autoexigencia de los jugadores, que desean ganar y para ello optan por hacer cada uno la guerra por su cuenta. Tampoco parece que esa sea la razón primordial de esta caída a los infiernos del quince quesero, ya que la presión y las ganas de ganar llevan muchos años impreso en el ADNdel VRAC.

Sean las que sean las causas de este mal inicio del Quesos Entrepinares, no queda otra que curarse las heridas y prepararse para salir de esta situación cuanto antes. La primera parada, el próximo sábado, en el feudo del Complutense Cisneros. Ganar sería la mejor noticia, que el campeón está de vuelta y que esto solo ha sido un mal sueño.

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