Razonar fuera del recipiente

Argumenta el articulista que el presidente de la Española no ha estado oportuno en la polémica por la sede de la final de la Copa del Rey, pero que tampoco el alclade ha estado mucho mejor

Juan Carlos Martín, presidente de El Salvador; Alfonso Feijoo, presidente de la Federación Española de rugby; José María Valentín Gamazo, presidente del VRAC Quesos Entrepinares, y Óscar Puente, alcalde de Valladolid, juegan con un oval /H. Sastre
Juan Carlos Martín, presidente de El Salvador; Alfonso Feijoo, presidente de la Federación Española de rugby; José María Valentín Gamazo, presidente del VRAC Quesos Entrepinares, y Óscar Puente, alcalde de Valladolid, juegan con un oval / H. Sastre
CARLOS PÉREZ

Hay detalles feos de esos que no sabes disimular o que simplemente no quieres hacerlo. Lo de la final de Copa que vamos a jugar los dos equipos de la ciudad es uno de ellos. No tanto por el fondo -que también es discutible- como por las formas. Puedo no discutir el fondo y pensar que Valencia es una buena sede para la final sean cuales sean los contendientes. Una buena promoción de la final y un campo lleno cuando ninguno de los equipos es valenciano sería una gran noticia para la promoción del rugby. Así que si la decisión se ha tomado estando la Federación convencida de que es lo mejor o al menos igual de bueno que Zorrilla o Montjuic si la final hubiese sido catalana, nada que objetar.

Pero las formas en un deporte en el que además la liturgia y el respeto al rival y al compañero son seña de identidad, no se pueden perder. Decidir la sede de la final dos días antes de las semifinales aduciendo razones que además son una verdad a medias, te deja con el culo al aire. Es posible que Florentino Pérez con la excusa de las obras en los baños tuviese más clase el día que no permitió que el Barça jugase una final de copa en el Bernabéu que este señor la semana pasada.

De este capítulo de desavenencias no creo que salga perdiendo el rugby. Sale perdiendo el señor Feijoo y Valladolid como ciudad. El señor Feijoo pierde porque ha quedado como un mentiroso y como una persona que en el ejercicio de su mando se deja llevar por sus fobias. Valladolid pierde como ciudad porque algunas reacciones sobreactuadas han provocado que muchos aficionados del rugby nacional nos hayan cogido manía. Y no hay más que leer ciertos comentarios en redes sociales y blogs.

Pedir un boicot o hablar mal de la opción de Valencia como si allí fuesen incapaces de hacer una O con un vaso está muy lejos del espíritu rugbier. Pero si a eso se le suma que el que más ha razonado fuera del recipiente es el alcalde la ciudad, la situación es más desagradable. Hablar de agresión, cacicada, envidia, besar por donde pisa el rugby vallisoletano o amenazar con romper o no renovar convenios con la Federación es más propio de un quinceañero enfadado que de un alcalde de una gran ciudad. Se puede defender una posición sin necesidad de parecer un mafioso, porque lo único que ha conseguido el alcalde con esa actitud es que caigamos mal en el resto de la afición española al rugby.

Me quedo con la posibilidad de vivir un gran final de liga con Valladolid de epicentro. Eso no nos lo pueden quitar si deportivamente lo hemos ganado. Y por el camino que va parece que al menos las semifinales serán aquí. Lo demás hay que volver a ganárselo...en el campo.

 

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