Rugby: Copa del Rey

Dos clásicos irrepetibles

Manu y Peisi, frente a frente. /H. Sastre
Manu y Peisi, frente a frente. / H. Sastre

Manu Serrano y Pablo César Gutiérrez personifican al jugador de club y el amor a los colores

Miguel Ángel Pindado
MIGUEL ÁNGEL PINDADOValladolid

Son una rara avis. Una especie en riesgo de extinción. Son hombres de club, de años, lustros y décadas al servicio de unos colores. Siempre dando ejemplo. Siendo modelo a seguir. Han disfrutado de mil y una batallas y por ello mismo jamás rehuyen la guerra. Siempre están al frente de sus huestes y este próximo fin de semana afrontan otro de esos momentos claves en sus carreras. Un título en juego y además ante el eterno rival, el otro club de Valladolid. La cada vez mayor profesionalización del rugby les ha llegado un poco tarde. Ellos son historia de sus clubes y el objetivo de ambos es hacer más grandes sus respectivos colores. Quieren ganar la Copa, pero cada vez son más conscientes de que tienen cierta responsabilidad con el espectáculo, que es necesario un buen partido de rugby que promocione aún más este deporte de brutos jugado por caballeros. Son Manu Serrano, de El Salvador, y Pablo César Gutiérrez, del VRAC.

Serrano, Manu en el mundo del rugby, entró en El Salvador en el año 1988, con apenas trece años. Y su buen hacer le permitió alcanzar la capitanía del equipo. Ha sido la cara del club hasta que por motivos profesionales ha tenido que ceder el testigo a otros compañeros, aunque mantiene sus invisibles galones.

Pablo César, Peisi para el rugby, llegó al deporte del oval con casi veinte años y fue el entrenador Merino el que le designó como capitán, labor que comparte con otros compañeros debido también a motivos profesionales.

–Miles de batallas disputadas, ¿pero cuantas por disputar?

–Manu Serrano: Tengo 42 años y desde hace varias campañas, solo voy temporada tras temporada. No miro más allá de la final del título de liga, a finales de mayo. Luego ya veremos. Hay que saber cuando hay que dar el paso atrás después de 30 años. Tendré que hablar con técnicos y 'fisios' y ver cómo me encuentro, porque ilusión, ganas y forma física no me faltan.

–Pablo César: Hasta que el cuerpo aguante. Tengo 33 años y es una edad excelente para un pilier. Es cierto que el nivel de la liga aumenta cada año y es muchísimo más exigente, pero todavía tengo cuerda.

–Ambos tienen una espina clavada de la anterior final copera vallisoletana. ¿Es el momento de resarcirse o esto es otra historia?

–M. S.: Me quedé sin jugar aquella final en Zorrilla por una lesión y a pesar del título, el jugador siempre es egoista y lo que quiere es jugar, pero no sería bueno anclarse en aquel recuerdo. Ahora hay nuevo retos.

–P. C.: No hemos sido muy afortunados con el trofeo de Copa. En Zorrilla creo que jugamos el peor partido del año, pero el deporte siempre te da la oportunidad de rehacerte.

–¿Qué supone jugar una final vallisoletana en Valencia?

–M. S.: Cuando había opciones de jugar en Valladolid, todos lo deseábamos. Cuando se decidió otra ubicación, otros podrán disfrutar de la final. Cierto es que por comodidad es una faena, pero si sirve para promocionar el rugby, bienvenido sea.

–P. C.: Para nosotros supone luchar por un título más. Entiendo la postura de la Federación de promoción del rugby, pero quizás no todos los escenarios están preparados para llenar un estadio. Lo siento por los hinchas que no podrán acudir.

–¿Por qué van a ganar la Copa?

–M. S.: Estamos con hambre de títulos. Hemos perdido los dos derbis en liga, las dos finales del año pasado y ahora nos toca ganar.

–P. C.: Si jugamos como sabemos y nos ajustamos al plan de juego, la Copa es nuestra. La calidad y profundidad de nuestra plantilla no tiene igual en la Liga. Además venimos siendo muy regulares.

–¿Un defecto del rival?

–M. S.: No sabría decir.... Quizás ellos no son tan buenos como nosotros en la touch. Las diferencias se han igualado mucho estos años.

–P. C.: Pues ciertamente no tienen muchos. Quizás este es el mejor Chami de los últimos años, pero creo que en delantera somos superiores.

–La hegemonía vallisoletana a nivel nacional, ¿es buena para el rugby o cansa lejos de Pucela?

–M. S.: Hay que ver donde está el rugby ahora y donde estaba hace años. Creo que los dos clubes de Valladolid somos un espejo donde mirarse a nivel organizativo y estoy seguro de que somos un acicate para que otros clubes intenten ganarnos.

–P. C.: Creo que es positiva porque plantea un reto y un modelo a seguir por otros clubes. Aquí las cosas se están haciendo bien. Hay otros equipos como Alcobendas, Ordizia, Independiente, etc, que cada año van mejorando y lucharán por los títulos.

–Una razón para que el público del estadio Ciutat de Valencia les apoye durante la final de Copa.

–M. S.: Pues... que el organizador de la Copa en Valencia es César Sempere, que defendió los colores blancos y negros de El Salvador.

–P. C.: El público debe animar al VRAC Quesos porque tenemos al único valenciano de la final, Álvar Gimeno. Imagino que su anterior club, el CAU le animará. Lo mejor será que se llene el estadio y la gente disfrute del espectáculo.

–¿Sus familias acudirán a la final en la capital levantina?

–M. S.: Sí, por supuesto. Mi madre Raquel no se pierde un partido y estará en Valencia con otros familiares.

–P. C.: No tendré esa suerte porque mi mujer Itziar estará ese mismo día en Barcelona por motivos laborales. Habrá muchos amigos en las gradas.

–Ustedes son un tipo de jugador de club que la progresiva exigencia y profesionalización del rugby tiende a extinguir.

–M. S.: Es complicado, pero nosotros tenemos chavales en la Academia que llegan muy jóvenes y se mantienen muchos años.

–P. C.: Para un chaval no es difícil llegar a División de Honor, lo complicado es mantenerse. Se necesita mucha disciplina, trabajo, responsabilidad. Además es complicado compatibilizarlo y cada vez es más exigente.

–¿Después del rugby hay vida?

–M. S.: Por supuesto. Es imprescindible formarse mientras se juega. Hay que compaginarlo, en mi caso con mi trabajo de visitador médico. El rugby no da para vivir, pero te ayuda a forjar el carácter y la personalidad.

–P. C.: La formación es imprescindible. En mi caso soy Licenciado en Ciencias de la Actividad Física, y trabajo en Go-Fit.

–¿La polémica del Bélgica-España, beneficia o perjudica al rugby?

–M. S.: Solo el hecho de que lo estén investigando ya es positivo para los intereses españoles. El rugby debe estar por encima de polémicas.

–P. C.: Quizás estén tardando demasiado en resolver. World Rugby debe dar un golpe encima de la mesa para acabar con cualquier atisbo de corrupción. ¡Ah! Por cierto, también me parece adulterar la competición que el Alcobendas no encuentre en Madrid un campo donde jugar su partido frente al Chami y decida venir a jugarlo en Pepe Rojo...

 

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