Rugby

Las dos caras de la final de Copa de 2016

Las dos caras de la final de Copa de 2016

El chamizo Alberto Díaz fue el autor del ensayo que dio el triunfo a su equipo, mientras que el quesero Pedro de la Lastra no esconde que la derrota es una espina que tiene clavada

V. BORDAValladolid

Agua pasada no mueve molinos, pero el precedente de la final de Copa de Rey de hace dos años –se cumplieron el pasado día 17– sigue vivo en la memoria de chamizos y queseros. En los primeros, por una victoria frente al VRAC. En los segundos, por una dolorosa derrota frente a El Salvador. Salió cara para los hombres de Juan Carlos Pérez y cruz para los pupilos de Diego Merino. Todo ello, en un campo con sus 26.000 localidades repletas y en un partido, con presencia de Felipe VI, que ha marcado un antes y un después en el oval hispano. Ahora se vive una reedición el próximo domingo. Esta vez en la capital valenciana. A decenas de kilómetros. Dos de los protagonistas de aquella fiesta del rugby, que repiten este fin de semana, hablan de aquel partido disputado en el estadio blanquivioleta. Son el chamizo Alberto Díaz, autor del ensayo clave para la victoria del SilverStorm hace dos años, y el quesero Pedro de la Lastra, una ala que disputó aquella final y que reconoce que es una espina que le ha quedado clavada como jugador.

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Alberto Díaz no olvidará aquel 17 de abril de 2016. No fue titular, pero la lesión de Johny Carter le hizo saltar a un abarrotado Zorrilla. El tres cuartos aprovechó una acción iniciada por Pearce, tras varias fases protagonizadas por el ataque albinegro, para lograr el único ensayo del partido, el que certificaba la victoria del SilverStorm sobre el eterno rival por 13-9. «La veo en vídeo y son unos segundos, pero a mí se me hicieron eternos. Me llegó el balón de Tom (Pearce) de manera perfecta, vi el espacio y me lancé hacia la zona de marca», rememora. «Posiblemente, sea el momento más bonito de toda mi carrera como jugador, no tanto por mi ensayo que por lo que suponía para el equipo y el club. Jamas habíamos vivido algo parecido. Aquel día Zorrilla estaba lleno y el ambiente que se respiraba en el estadio era increíble. La ciudad se volcó con esa final. Es algo difícil de olvidar».

Reconoce que aquel título les dio «moral para afrontar la Liga. El VRAC llevaba unos años ganándolo prácticamente todo. Eran favoritos en las apuestas, pero logramos imponernos. Esa derrota les hizo daño, a nosotros nos dio un plus de motivación y volvimos a imponernos en la final por la Liga. Fue un año magnífico para nuestro equipo».

Díaz quita importancia a que el VRAChaya conseguido imponerse en los dos derbis disputados hasta el momento durante esta temporada. «Esta claro que ellos han sido mejores en nuestros enfrentamiento puntuales, pero esto es una final y no tiene nada que ver con lo que ha sucedido en partidos anteriores. Solo hay que aprender de los errores que cometimos en esos choques», comenta.

El tres cuartos de El Salvador hace hincapié en que no se pueden repetir las constantes indisciplinas que les costó la derrota en el último derbi liguero. «Sabemos que cada golpe de castigo son tres puntos porque el Quesos Entrepinares cuenta con excelentes pateadores. Habrá que defender con mucho orden y evitando los posibles errores».

Díaz reconoce que el regreso Sam Katz, gracias al 'medical joker' por la lesión de Raphael Blanco, «es un acierto. Él tuvo bastante culpa de que ganásemos aquel año Liga y Copa. Se trata de un gran refuerzo, pues conoce el equipo y sus sistemas de juego».

El tres cuarto del Chami considera que su año «está siendo bueno, no he tenido lesiones y además he jugado regularmente».

El albinegro resalta que «la presión» en este tipo de encuentros «nos la marcamos nosotros mismos, no tanto la gente de fuera».

De la posibilidad de cruzarse con el VRAC otra vez en la final del 'play-off', Díaz prefiere no pronunciarse. «Quedan las semifinales y hay equipos como Alcobendas, Independiente u Ordizia que pueden eliminarte».

«Una espina»

En el caso de De la Lastra, la cruz de aquel derbi de infausto recuerdo para el equipo azulón y su afición, el marbellí no esconde que «nos hizo daño la derrota. Era la final que teníamos que ganar y no fue así. Cuesta olvidarla. Es una espina que tenemos clavada», asegura un jugador que fue titular en aquel derbi que valía una Copa del Rey.

«Ganar el domingo en Valencia nos quitaría un poco la espinita de aquella final perdida en Zorrilla», indica De la Lastra.

«Pagamos la participación europea de aquel año. Teníamos partido todos los fines de semana y así resulta muy difícil poder recuperar. Caímos en tres partidos esa temporada, los tres que nunca debíamos haber perdido», prosigue.

Pedro de la Lastra, estudiante de tercer curso de ADE, destaca que este año han ganando a los chamizos en las dos ocasiones en las que se han enfrentado, «pero ahora afrontamos un partido muy diferente, un derbi lejos de casa». «En Valladolid te sientes arropado por tu gente y en Valencia quizá la presión ambiental es menor. Afrontamos un duelo de rivalidad un poco descafeinado, pues no va estar toda la afición de uno u otro equipo y eso se nota. Pero un partido contra El Salvador siempre es un partido contra el eterno rival, aquí o en Valencia, aunque no es lo mismo que un domingo en Pepe Rojo».

El malagueño no se fía por haber ganado este año a las huestes de Juan Carlos Pérez en los dos derbis ligueros disputados. «En el primero nos impusimos de un punto, mientras que en el segundo fuimos superiores y ganamos con más claridad, pero no podemos confiarnos», afirma.

El jugador del VRACno esconde que mantiene una buena relación con los rivales del próximo domingo, «sobre todo con Alejandro Sánchez de la Rosa, Antoine Sánchez y Juan Ramos, con lo que he coincidido en la selección. Tenemos buen rollo».

También precisa que, «si todo marcha en el 'play-off' como debe», este duelo vallisoletano se volverá a repetir seguro en la final por el título liguero.

Alberto Díaz y Pedro de la Lastra, dos jugadores que vivieron hace dos años la gran fiesta del oval vallisoletano, el despertar del rugby español. El chamizo conoció la gloria de la victoria con un ensayo que ha quedado para la historia de un club como El Salvador. El quesero, que reconoce el amargo recuerdo que dejó aquella derrota, espera el domingo cambiar el sino de la final vallisoletana, aunque esta vez sea lejos de un abarrotado Zorrilla.

 

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