Análisis

El respiro de Austin

Marc Márquez, festejando su victoria en Austin. /Afp
Marc Márquez, festejando su victoria en Austin. / Afp

Marc Márquez ganó una carrera sin historia, lo que permitió a MotoGP vivir una jornada tranquila a la espera de ver cómo evoluciona el Mundial 2018

BORJA GONZÁLEZAUSTIN

Una carrera más que polémica en Argentina. El clima irrespirable de su resaca. La llegada al siguiente escenario con todos los focos puestos en los dos protagonistas, separados a conciencia en sus comparecencias ante los medios y sin presencia en la rueda de prensa oficial de presentación del Gran Premio. La esperada reunión de la Comisión de Seguridad donde los dos iban a encontrarse por primera vez cara a cara. La filtración, de un encuentro sin cámara ni micrófonos, con los pilotos de MotoGP como únicos asistentes acompañados de Carmelo Ezpeleta, su hijo Carlos y los ex pilotos Franco Uncini y Loris Capirossi. Un supuesto 'todos hemos aprendido de ti' de Marc Márquez, frente a un '¿Cómo quieres compararte conmigo? Yo he echado fuera a cuatro pilotos en 20 años y tú a cinco en una carrera' de Valentino Rossi, dentro de un tenso momento de reproches entre los dos campeones, 'los dos dioses' de este campeonato, como había dicho Johann Zarco el jueves en el Circuito de las Américas.

Y, posteriormente, la tensa calma de los entrenamientos oficiales, tensa también por la sanción impuesta a Márquez tras lograr la 'pole', después de estorbar a Maverick Viñales en un momento de la sesión oficial, una penalización que le dejó, cosas del destino, pegado a Rossi en la parrilla de salida, desde la que los pilotos iban a tener que enfocar una cerradísima primera curva a izquierdas. De esas que obligan a extremar las precauciones para evitar toques o colisiones -en Moto3 cinco pilotos habían terminado por los suelos, en Moto2 Luca Marini había embestido a Joan Mir y Dominique Aegerter-.

Aunque Austin quiso dar una tregua a MotoGP a la espera de que el campeonato aterrice en Europa: primero con un paso por Jerez, después el bullanguero Le Mans, y a continuación la visita a Mugello, que dará la medida más extrema del nivel de tensión en el que se mueve la máxima competición de las dos ruedas.

Desafío

Para empezar, con unas gradas poco pobladas, Márquez tuvo que escuchar el abucheo de los rossistas después de arrasar en un trazado en el que sólo sabe ganar y hacer la 'pole': seis de seis. «Es lo que no gusta en el motociclismo, pero que sigan haciendo ruido, que nosotros intentaremos seguir cabalgando», replicó el campeón español a modo de desafío tras el primer asalto de esta pelea. Porque así es como ha decidido afrontarlo Márquez, retando -a través de indirectas- a su rival a dirimir este asunto en la pista, con competición pura, y siempre con el apoyo de los suyos, que el sábado sonreían con un deje de ironía ante la sanción que le había dejado cuarto en parrilla. 'Todos juntos somos más fuertes!!! VICTORIA!!!', escribió por la noche del domingo en sus redes sociales, en una foto con su equipo en el parque cerrado después de incluir entre sus celebraciones -además de un homenaje a Nicky Hayden y un recuerdo a los niños de la escuela brasileña que visitó con Unicef- un gesto a lo Cristiano Ronaldo pidiendo calma. «Diferente, no tan tieso», puntualizaba entre risas, en una carrera que se tomó como un acto de silenciar bocas.

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«No negaré que salía extra motivado en esta carrera. Notaba una presión extra ese fin de semana, pero eso me gusta y me hace estar más concentrado. El equipo también lo percibía y hemos trabajado muy bien durante todo el fin de semana. Después de ayer tenía clara la estrategia. No es mi estilo ni lo que más me gusta, porque siempre espero un poco y ataco al final, pero sentía que tenía que atacar desde el principio». Y es que, en cierta medida, Márquez enfoca esta polémica como la consecuencia de una estrategia de linchamiento, pese a que no se canse de reconocer que en Termas de Río Hondo cometió errores, unos errores de los que quiere aprender.

MotoGP 'descansó' el domingo, en una carrera con toques soporíferos -apenas dejó el duelo Dovizioso-Zarco por el quinto puesto, la machada de Pedrosa o la batalla por el octavo del grupo Rabat-Miller-Espargaró con el descalabro de Lorenzo- que, eso sí, ha dejado una clasificación general muy apretada, pese a que sobre la categoría se intuya un dominio de Honda y Márquez: con Dovizioso de líder -ha sumado en estas tres carreras 16 puntos más que en este mismo periodo de 2017-, un punto por delante de Márquez, con cinco más que Viñales y ocho que Crutchlow y Zarco -Rossi es séptimo a 16 de su compatriota-. Una circunstancia que añade un extra a un Mundial ya de por sí eléctrico.

 

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