GP de Holanda

Márquez amenaza con asestar un golpe definitivo al campeonato

Marc Márquez, en conferencia de prensa. /AFP
Marc Márquez, en conferencia de prensa. / AFP

El Mundial de MotoGP regresa a Assen, escenario de una de las mejores carreras que se recuerdan, una locura con más de cien adelantamientos y que terminó con la victoria del español

BORJA GONZÁLEZAssen

La carrera de Assen (Países Bajos) de 2018 quedó grabada en las retinas de los aficionados como una de las mejores de MotoGP. Hubo 157 adelantamientos contabilizados, en una batalla en cabeza en la que se vieron implicados hasta ocho pilotos, un grupo que lideraron Jorge Lorenzo (en 12 de las primeras 14 vueltas), Andrea Dovizioso, Maverick Viñales y, por supuesto, Marc Márquez, ganador final de una prueba en la que Alex Rins y Viñales le acompañaron en el podio tras fajarse también con pilotos como Cal Crutchlow, Johann Zarco o Valentino Rossi, que en este mismo escenario en 2017 firmó la que hasta ahora es su última victoria en la clase reina. «Aunque hay que decir que la sequía no es sólo mía», replicó entre risas a este dato el italiano en la jornada previa del arranque del octavo gran premio del año.

«No es que en estos dos años aquí (en Yamaha) se haya ganado tanto en general… En este período he hecho carreras buenas, he tenido posibilidades de ganar, pero no me fue bien, me ganaron, como por ejemplo en Austin, o en otras fallé, como en Malasia. Contando he tenido cuatro o cinco ocasiones. Lo que tenemos que hacer es seguir trabajando, seguir concentrados y estar preparados para cuando llegue una oportunidad», comentó este jueves Rossi. Algo que, además de la capacidad de Yamaha de mejorar un prototipo que no termina de ser del todo competitivo, pese a los fogonazos de sus pilotos, sobre todo del novato Fabio Quartararo (que se estrenó en un podio de MotoGP en la última carrera disputada en Barcelona), dependerá de cómo se encuentren sus rivales en un fin de semana que se espera anormalmente caluroso para Assen.

Márquez vuelve a partir como principal favorito, tras ganar en 2018 después de liderar todos los entrenamientos menos el segundo libre de aquel gran premio. «He revisado la carrera del año pasado, como hago siempre antes de un GP. Fue muy entretenida, incluso viéndola repetida se hace corta, pero es muy difícil que se repita algo así. Seguro que será una carrera disputada hasta el final, porque por el estilo de circuito se suelen ver ese tipo de carreras, y también porque la historia dice que las Yamaha y las Suzuki suelen funcionar bien aquí y nosotros esperamos estar a su nivel», señaló el líder del Mundial.

Un favoritismo para el que cuesta fijar una amenaza por encima de otras. Porque este no es un escenario tradicionalmente propicio para las Ducati, algo que sumado a la ventaja de 37 puntos en la general con respecto al segundo, Dovizioso, hace que por primera vez en mucho tiempo el líder no ponga toda su atención en el piloto italiano. «Tenemos que seguir empujando y tratar de estar en el podio, que siempre es el objetivo del fin de semana. Ya no me marco tanto centrarme en el segundo clasificado, pero tienes que seguir haciendo tu trabajo», apuntó Márquez, que abre la baraja de los rivales tanto a Dovizioso como a Danilo Petrucci (dos podios consecutivos con la victoria de Mugello incluida), y también a Quartararo, la revelación del año, y al tercero de la general, Rins.

«Todos los circuitos se le dan muy bien a la Suzuki y a nosotros, este puede ser que se adapte un poquito mejor, con curvas rápidas, sectores rápidos, creo que podemos tener un buen ritmo aquí», aceptó el barcelonés, en un momento del año importante para entender sus aspiraciones (con la sensación en el 'paddock' de que muy poco se puede hacer hoy por hoy para frenar el ritmo de crucero del dominador de la categoría, Márquez) y en un fin de semana al que llega con una mejora de chasis que en la marca japonesa esperan pueda permitir a su moto dar otro paso hacia adelante. En ese sentido en Honda también afrontarán el segundo asalto de la búsqueda de solución a los problemas de Lorenzo, que a estas alturas de 2018 fraguó su inesperado salto a la marca japonesa, y que llega a Assen contusionado tras una dura caída en el test posterior a la carrera de Montmeló, aunque expectante por ver si los siguientes pasos preparados por su marca empiezan a dar sus frutos, tras las primeras novedades en el depósito que usó en el último gran premio y que, pese a que desde fuera no sorprendieron demasiado sí que parecieron mejorar las sensaciones del mallorquín.

«Básicamente casi todas las cosas que probamos el lunes se pueden utilizar este fin de semana, no todas desde el principio, pero algunas de ellas ya a partir del primer entrenamiento. No hay nada revolucionario, como se dice, pero son pequeñas cosas que me harán sentirme más cómodo y cansarme menos o ir incluso más rápido», apuntó un piloto que, para lo bueno o para lo malo, seguirá en el foco de un Mundial que está en riesgo de terminar antes de tiempo con su emoción, por lo menos en lo que respecta a la pelea por el título.