El Norte de Castilla
Sir Graham Hill
Sir Graham Hill

fórmula 1

La triple corona de Sir Graham

  • El británico Hill es el único piloto de la historia que ha logrado ser campéon del Mundo, y ganar las 500 Millas de Indianápolis y las 24 Horas de Le Mans

Posiblemente Stirling Moss, Jackie Stewart o su buen amigo Jim Clark eran mejores pilotos que él. Pero en realidad Graham Hill era más que un piloto, era el símbolo del deporte del automóvil. Y con un palmarés inigualable: el unico hombre de la historia que ha sido campéon del Mundo (1962 y 1968); ganador de las 500 Millas de Indianápolis (1966), y de las 24 Horas de Le Mans (1972).

Sin embargo él, este ingles con aspecto del Mayor Thompson, el personaje de Pierre Daninos, con su bigote, traje oscuro y sombrero de hongo, había llegado tarde al automovilismo. Y por casualidad.

A la edad de 24 años , a la que un Fernándo Alonso ya era campeón del Mundo, Graham Hill saca el carné de conducir. Trabajador en un taller de relojería, un día un amigo le enseña un anuncio: por 5 chelines podía alquilar un Cooper de 500 cc y dar una vuelta al circuito de Brands Hatch. Va con una libra y da cuatro vueltas que cambiarían su vida.

No había dinero y se hizo mecánico en el circuito de Brands Hatch donde de vez en cuando cambiaba el mono de mecánico por el de piloto. Y las dos cosas las hacía tan bien que Colin Chapman, el patrón de Lotus lo contrató.

En el Gran Premio de Mónaco de 1958 se quedó fuera. Junto a él tampoco se clasificaron otros diez pilotos, entre ellos uno llamado Bernie Ecclestone. Ecclestone se daría cuenta de que pilotar no era lo suyo y orientó su vida por otros derroteros. Hill en cambio siguió luchando. Y vendrían nada menos que dieciocho temporadas, 176 grandes premios, catorce triunfos (entre ellos cinco en Mónaco) y dos títulos mundiales.

La triple corona de Sir Graham

E Indianápolis. En 1966, un año después de Jim Clark, Hill es un ‘rockie’, un debutante en el óvalo. Y al volante de un Lola gana las 500 Millas.

En su país le admiran. Las clases altas por su estilo y elegancia tan de aristócrata británico. Las más populares por sus orígenes como mecánico, su capacidad de lucha, por sus patillas y por sus gorras a cuadros. Gusta a todos.

Es un orador de fino sentido del humor. Siempre toma la palabra en los banquetes de fin de temporada, y hace reir a los pilotos y sonrojarse a las esposas, pero sin perder una clase, una flema y una elegancia natural que le convierten en el mejor embajador de su país allá donde va.

Elegancia en la derrota. Una anecdota. En 1964 en el último Gran Premio de la temporada, México, él y John Surtees luchan por el título. En carrera Lorenzo Bandini, compañero de Surtees en Ferrari, ataca a Hill que lidera la prueba mientras que Surtees va tercero. Bandini presiona al BRM de Hill que se va fuera. Ganará Clark pero Lorenzo deja pasar a su jefe de filas que logra el punto clave para hacerse con el título. Cuando le preguntan a Hill por este hecho, contestará: «No creo que Bandini me echara de la pista a propósito. Simplemente no tuve suerte. Y en todo caso se ha ganado el sueldo que Ferrari le paga»

Luchador. En 1969 sufre un terrible accidente en Watkins Glenn, en el Gran Premio de los Estados Unidos. Las piernas están destrozadas y todos piensan que, con 40 años y las lesiones que ha sufrido, es su final como piloto. Pero lucha por recuperase y vuelve a las pistas . No lo hace por dinero, en realidad vive para correr y sigue en el Mundial.

Pilotando bajo la lluvia en Le Mans

Pilotando bajo la lluvia en Le Mans

En 1972 Matra le llama para pilotar uno de sus coches en Le Mans. Hace equipo con Henry Pescarolo. El piloto francés al principio duda de la capacidad y de la motivación de su compañero. En los entrenamientos hacen el segundo mejor tiempo, tras otro Matra, el de Cevert -Ganley. En carrera se mantienen estas posiciones. Pescarolo está asombrado con el pilotaje, con el ritmo de Hill hora tras hora. Llega la madrugada y la consigna del equipo es mantener las posiciones. Pero Graham es alérgico a las consignas y ataca con una tenacidad asombrosa. En un momento dado la experiencia le dice que debe montar neumáticos mixtos. Y cae una tormenta. Cuando baja la bandera a cuadros Graham Hill cumple su sueño: ganar Le Mans.

Sigue en la Fórmula 1 y lo hace con su propia escudería, Embassy Racing. En 1973 con un Shadow, luego con un Lola y en 1975 construye su propio coche, el Hill GH1. En 1975 no logra clasificarse en el Gran Premio de Mónaco. Tiene 46 años, quizás demasiados para un piloto pero no para un símbolo.

Ahora su empeño es lanzar a lo más alto la carrera del joven piloto británico Tony Brise. En noviembre de 1975 vuelven de un entrenamiento en el trazado francés de Paul Ricard. Hay niebla en Inglaterra. El avión que pilota Hill se estrella en un campo de golf. Perece todo el equipo. Hill, el símbolo, se convierte en leyenda.

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