Diversión a todo gas

Uno de los participantes, en pleno salto sobre su moto./Antonio Tanarro
Uno de los participantes, en pleno salto sobre su moto. / Antonio Tanarro

El Trofeo Ciudad de Segovia de motocross reúne en el circuito de los Altos de la Piedad a medio centenar de pilotos

QUIQUE YUSTESegovia

Con algún que otro fallo propio de aquel que tan solo lleva dos ediciones organizando un evento, el Trofeo Ciudad de Segovia de motocross volvió a congregar a cientos de aficionados a la gasolina en el circuito de los Altos de la Piedad, donde se vivió una mañana festiva en la que el intenso calor no se quiso perder las evoluciones de los pilotos. Con la torre de la Catedral como fondo espectacular para los decenas de fotógrafos que quisieron inmortalizar los vuelos y derrapes de los pilotos, el polvo también fue adquiriendo protagonismo en una mañana que recordó tiempos pasados, en los que el campeonato de motocross era uno de los platos fuertes de las ferias y fiestas de San Juan y San Pedro, casi al mismo nivel que los fuegos artificiales y las corridas de toros.

Desde primera hora de la mañana, el arcén de la carretera de Ávila (N-110) comenzó a llenarse de coches desde la rotonda hasta las inmediaciones de la residencia. Nadie quería perderse uno de los eventos más espectaculares de las fiestas, aunque para ello hubiera que pasar varias horas bajo el sol. Los escasos lugares de sombra fueron los más codiciados, así como aquellos en los que se podía observar mejor los saltos de los pilotos. Las tiendas instaladas junto a la línea de meta, y sobre todo un bar que en algún momento de la mañana se quedó sin refrescos debido a la alta demanda, fueron otros de los lugares favoritos por un público que no dejó de animar a los más de cincuenta pilotos (en categoría alevín y en el Open) que acudieron a la cita. Así, antes del mediodía el circuito de los Altos de la Piedad presentaba un aspecto inmejorable con cientos de personas en las laderas, a los que poco les importó el ligero retraso en el horario debido a un problema con el riego del circuito. Fue el inconveniente más grave al que se enfrentó la organización –a cargo del club Altos de la Piedad–, que espera que la cita siga creciendo con el paso de los años con el objetivo, a medio plazo, de conseguir albergar el campeonato de Castilla y León en categoría Open.

Con más polvo del previsto, y tras la disputa de los entrenamientos, llegó el momento de la verdad. Tanto los alevines como los mayores compitieron en dos mangas –de doce minutos más dos vueltas los primeros, de veinte minutos más dos vueltas los segundos– en las que hubo caídas, adelantamientos, derrapes y muchos vuelos.

Los alevines compitieron con motos de 50 y 65 centímetros cúbicos en una prueba perteneciente al campeonato de Castilla y León. Potencias más que suficiente para que los chicos de hasta 11 años dieran muestra de su pasión por la velocidad. A pesar de que alguno tenía ciertas dificultades para lograr tocar el suelo con el pie, una vez abrían gas la edad de poco importaba.

Por su parte, en categoría Open se disfrutaron de motocicletas de 250 y de 450 centímetros cúbicos. Eduardo Esteban, actual campeón de Castilla y León, fue el claro protagonista de la mañana al hacerse con la victoria en ambas mangas por delante de Pablo González en la primera y de David Jiménez en la segunda. En la clasificación general, el de Campo de San Pedro logró el triunfo con contundencia al sumar 50 puntos.

 

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