Atletismo

Los otros reyes destronados

Usain Bolt mira al cielo tras su descalificación en Daegu 2011. /Phil Noble-Reuters
Usain Bolt mira al cielo tras su descalificación en Daegu 2011. / Phil Noble-Reuters

Grandes figuras del atletismo han vivido situaciones similares a la de Óscar Husillos

LÍA Z. LORENZO Palencia

Óscar Husillos ha vivido el peor momento que un atleta pueda imaginar. Más allá de las lesiones, no hay nada más doloroso que proclamarse campeón sobre la pista y verse despojado del título por los jueces. Grandes figuras del atletismo han tenido que sobrevivir a esa extraña sensación. Y otros, ni siquiera pudieron correr para revalidar su título.

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Eso es lo que le pasó a Usain Bolt en el Mundial de Daegu en 2011. El jamaicano llegaba a Corea del Sur como doble plusmarquista mundial en 100 y en 200 y como tricampeón Olímpico. Todos los focos estaban dirigidos a la gran figura del atletismo mundial y los espectadores, que abarrotaban el estadio, aguantaron la respiración cuando se dio la salida. Y de repente, todo se detuvo. Un segundo disparo indicaba que la salida era falsa y el mundo dirigió la mirada a la calle número 5, donde Bolt se arrancaba desesperado la camiseta. No iba a poder reeditar su título de Berlín 2009. El gran campeón estaba descalificado.

Y es que la velocidad es un lugar perfecto para que los atletas cometan pequeños errores. Lo sabe bien Dayron Robles, el gran vallista cubano. El que fuera plusmarquista mundial de 110 vallas y campeón olímpico nunca fue capaz de colgarse el oro en un Mundial al aire libre, a pesar de que ganó en Daegu. Dayron Robles entró primero en la meta, pero los jueces decidieron descalificarle por haber entorpecido la carrera del chino Liu Xiang, que pasó de ser medalla de bronce a colgarse la plata.

Porque siempre que hay un atleta descalificado hay otro que sube un escalón en el podio. Como Bruno Hortelano, plusmarquista nacional de 100 y 200 y campeón de Europa en Amsterdam. El velocista español ha sido la cabeza visible de la revolución de la velocidad nacional hasta la interrupción de Husillos, pero su nombre saltó a los grandes titulares cuando consiguió el primer puesto en el Europeo tras la descalificación del holandés Churandy Martina. El atleta de los Países Bajos, al igual que Husillos en Birmingham, había pisado la línea durante la carrera. Hortelano se enteró mientras atendía a las televisiones y aseguraba que no se lo creería hasta que no tuviera el oro colgado al cuello. En este caso, la delegación española se benefició del error del atleta holandés.

Aunque el equipo nacional también tiene en su haber alguna descalificación más. Seguramente la más dolorosa, y controvertida, fue la de Natalia Rodríguez en el Mundial de Berlín 2009. El que fue gran escaparate de Bolt, que volvió a batir allí los récords mundiales de 100 y 200, se convirtió en la gran pesadilla de la fondista española. Si la velocidad es el lugar perfecto para cometer errores, el medio fondo es el caldo de cultivo de empujones y codazos para conseguir la cuerda, ese lugar privilegiado que permite que los atletas afronten con cierta ventaja la última recta. Esa última curva maldijo a Natalia Rodríguez, que en Berlín intentó pasar por dentro a la etíope Burka. La maniobra acabó con la atleta de Etiopía por los suelos y con todo un estadio abucheando cuando la española cruzó la meta en primer lugar. La carrera de la catalana siempre estuvo marcada por esa descalificación en Berlín, aunque Natalia, dura por dentro y por fuera, consiguiera el bronce tanto en el Europeo de Barcelona (2010) y el Mundial de Daegu (2011). Porque todos los protagonistas de esta historia vivieron lo mismo que Husillos, y todos se levantaron para volver a ganar. Exactamente igual que hará el atleta palentino.

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