Atletismo

«Antes no tenía nada que perder, ahora sé que soy favorito»

Óscar Husillos celebra el récord de España del 4x400 en los Mundiales de 2017. /John Sibley
Óscar Husillos celebra el récord de España del 4x400 en los Mundiales de 2017. / John Sibley

El atleta palentino afronta el gran reto de la temporada, proclamarse Campeón de Europa en Berlín

LÍA Z. LORENZO Palencia

Parece mentira lo que 44 segundos y 96 centésimas pueden cambiar una vida. Lo sabe bien Óscar Husillos, que deslumbró al mundo en Birmingham y supo levantarse tras su descalificación en tierras británicas. Desde aquel día, el palentino ha vuelto a bajar de 45 segundos y ha demostrado que posee dos de las cualidades más apreciadas en el atletismo: humildad y ambición. Ahora afronta el gran reto de la temporada, ser campeón de Europa.

-A principio de temporada se marcaba como objetivo batir el récord de España de 400, ¿reto conseguido aunque se lo arrebatara Hortelano?

-Fue una situación un poco rara porque, a pesar de que conseguí bajar de los 44.96, el récord se lo quedó otra persona. Pero aún me quedan varias carreras por delante y me encuentro realmente bien, por lo que no descarto batir la actual marca.

-¿Cómo se encontró en el Campeonato de España de Getafe?

-Me encontré bastante bien. Mi intención desde el primer momento era conseguir revalidar el título de Campeón de España, sin preocuparme demasiado por la marca. Sobre todo porque el día de la final sopló mucho viento en la contrarrecta.

-Se le vio con el freno de mano echado.

-En la semifinal sí que salí a correr con cabeza, a desgastarme lo mínimo para afrontar con garantías la final.

-¿Antes del Mundial de Birmingham pensaba que podría correr muy rápido y ahora lo sabe con certeza?

-El año pasado ya pensábamos que era viable que pudiera correr mucho más rápido de lo que lo estaba haciendo, pero en Birmingham vimos que era una realidad. Después del Mundial fuimos un poco retrasados con el entrenamiento, pero ahora ya estamos al día y siento que estoy en un gran estado de forma. Me encuentro realmente bien para competir.

-Y en medio debutó en la Diamond Legue, con los mejores velocistas del mundo.

-Aquello fue increíble. Es un aliciente para darme cuenta de lo que pueden ser los próximos años, para marcarme retos y poder estar entre los mejores del mundo. Me sirve para acostumbrarme a los grandes eventos, donde acuden los atletas más destacados de cada país. Fue muy satisfactorio poder estar allí.

-Ha pasado de ser una promesa a que todo el mundo espere una medalla, ¿siente la presión?

-Algo se nota. En el Campeonato de España, el director técnico de la Federación me dijo que me veía más nervioso. Pero es normal. Antes no tenía nada que perder y ahora sé que soy favorito y que tengo una responsabilidad. Pero la presión no es mala si sabes vivir con ella. Hay que jugar con la presión para no ponerte límites y tratar de mejorar día a día.

-¿Cuándo se va a Berlín?

-El domingo-por ayer- volaré hasta Barcelona para encontrarme con el equipo de relevos de 4x400 y el lunes-por hoy-nos desplazaremos juntos hasta Berlín. El resto de la expedición española volará el 4 de agosto.

-¿A qué aspira en Berlín?

-A sentirme satisfecho con mi actuación y a quitarme la espinita de Birmingham. Quiero hacerlo lo mejor posible, pero sobre todo, quiero sentirme orgulloso. Está claro que el objetivo es estar en el podio, pero los rivales también corren y no va a ser sencillo.

-¿Su mayor rival va a ser el británico Hudson Smith?

-Es el líder europeo del año, justo por delante de Hortelano y de mí, así que va a ser un rival duro. Pero hay muchos más. Por ejemplo Lucas Búa y Samu García, que están en un momento de forma increíble, los polacos, los belgas, que no han corrido mucho, pero que serán peligrosos. Y no me fío de Maslak, que siempre es muy competitivo en los grandes momentos.

-En los próximos días, ¿entrenará más la cabeza que el cuerpo?

-No, no. Aún nos quedan algunos entrenamientos fuertes por delante, aunque el trabajo importante ya está hecho. Luego sí que habrá que entrenar lo justo, descansar y ponernos en las manos de los fisios. Y los últimos días, nos quedará dar las últimas pinceladas para hacer un buen Campeonato de Europa.

-Va a doblar y a correr el 400 y el relevo de 4x400, ¿cómo afronta el reto?

-Con la cabeza fría, porque el calendario no nos va muy bien. Han puesto las semifinales del relevo el viernes por la mañana y ese mismo día por la tarde se correrá la final del 400. Así que los integrantes del equipo que estemos en la final no podremos correr las semifinales. Pero llevamos un equipo muy completo, en el que todos los atletas son muy rápidos. Luego ya veremos cómo afrontamos una posible final, pero después del Campeonato del Mundo en pista cubierta sé que puedo correr sin problemas dos veces en 36 horas. Además, los fisios de la Federación nos ayudarán a recuperarnos.

-¿Cómo va a preparar el 400?

-Es fundamental no exprimirme en las series, porque la recuperación es vital para nosotros. Pero si tengo que correr al 100% para estar en la final, lo haré. No creo que vaya a tener problemas en la recuperación porque una parte de mi entrenamiento está enfocado a poder afrontar el descanso y creo que hay días suficientes como para que las series no me pasen factura.

-La selección masculina presenta un equipo con una media de edad de 23 años, ¿es un veterano de 25 años?

-Pues sí que soy prácticamente un veterano. Pero es que llevamos un equipo muy joven, con una generación que tiene mucho talento. Muchos de los que vamos a este Campeonato de Europa estaremos en los Juegos Olímpicos de Tokio. Es a lo máximo que puede aspirar un atleta y estoy convencido de que esta generación va a hacer cosas grandes allí.

-Ahora se habla de la revolución de la velocidad, ¿sabían ustedes que esto podía pasar?

-En el atletismo hay épocas. Hace unos años vivíamos del mediofondo y ahora somos los velocistas los que hemos tomado el relevo. Llevamos un equipo muy numeroso de 100, 200 y 400 porque estamos en un gran momento de forma. Tenemos que pensar a lo grande, pero con los pies en la tierra.

-¿Cerrará la temporada con el Europeo de Berlín?

-No. Cuando acabe me gustaría buscar algún 'meeting' fuera de España. Luego, el 8 y el 9 de septiembre se celebrará la Copa de Europa de selecciones, con los mejores atletas continentales. Si las cosas me salen medianamente bien en Berlín, espero estar allí. Y luego, sí, nos iremos a descansar.

-¿Se imagina irse de vacaciones con dos medallas europeas colgadas al cuello?

-Ojalá. Desde luego, yo voy a luchar por todo. Cualquiera firmaríamos terminar un Campeonato de Europa con dos medallas. Y no creo que sea una locura, pero debemos ser comedidos, plantear las carreras con inteligencia y ser ambiciosos.

-Toda su familia se desplaza para verle correr en Berlín, ¿le ayuda saber que están en la grada?

-Se van a ir todos y me hace mucha ilusión. Estarán mis padres, mis tíos, mi novia, mi hermano, amigos desde España. Para mí es muy importante que estén allí y solo espero no decepcionarlos.

Doble desafío en un escenario sagrado

scar Husillos va a enfrentarse a un reto sensacional sobre el rapidísimo tartán del Estadio Olímpico de Berlín. El palentino va a afrontar el doble desafío de correr el 400 y el 4x400 con aspiraciones de podio en las dos pruebas.

Y lo hará en un escenario casi sagrado para el atletismo. El lugar donde Jesse Owens derribó el mito racial delante de toda la cúpula nazi, con Adolf Hitler en el palco, gracias a sus cuatro oros (100 metros, 200 metros, relevo de 4x100 y longitud). El atleta norteamericano se convirtió en un símbolo y el Estadio Olímpico de la capital alemana, en el templo que todo amante del atletismo debe visitar al menos una vez en la vida.

Su pista azul supuso una revolución cuando se inauguró en los Mundiales de 2009. Berlín volvió a ser la capital internacional del atletismo gracias a Usain Bolt, que en un acto de generosidad infinita regaló a los berlineses un doble récord del mundo en el 100 y en el 200.

Entre sus muros están inscritos los nombres de algunos de los atletas más grandes de la historia y las dos grandes torres que enmarcan y sujetan los aros olímpicos en su entrada principal saludan a todos aquellos que quieren consagrarse en el firmamento de las estrellas. Allí, en ese recinto divino, va a intentar Husillos una gesta reservada solo a los más grandes. Puede que el atleta palentino se despida del Estadio Olímpico la famosa frase de John F. Kennedy 'Ich bin ein Berliner' (Soy ciudadano de Berlín), que luego Usain Bolt luciría en su camiseta antes de la final de 200 metros en la que destrozó su propio récord del mundo (19.19). Sería la coronación definitiv

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