Oumiha, la sensación del ring

El francés, campeón del mundo en Valladolid, es entrenado por Luis Mariano, un cubano que es una institución en el mundo de las 16 cuerdas

Sofiane Oumiha y Luis Mariano se dirigen al cuadrilátero.../
Sofiane Oumiha y Luis Mariano se dirigen al cuadrilátero...
SERGIO NUÑEZValladolid

La despedida cinematográfica del inolvidable Humphrey Bogart fue en Más dura será la caída, donde interpretaba a un periodista deportivo en horas bajas que intentaba aupar al estrellato a un mediocre boxeador. El film nos muestra al último Bogart con sus inconfundibles señas de identidad: gabardina, sombrero, caminar placido, mirada incierta…, muy en la onda del aura pugilística.

De caídas y segundas oportunidades sabe mucho el cubano Luis Mariano González, entrenador de la selección francesa de boxeo. Lleva 37 años dedicándose en exclusiva a este deporte, primero en cuba, luego en Argelia y ahora en Paris donde ejerce como seleccionador nacional. Para los boxeadores franceses es algo más que un simple entrenador, es como un padre, puesto que sus consejos para boxear se pueden extrapolar a la esencia de vivir: humildad, esfuerzo, disciplina, sacrificio, entereza… Valores que estos jóvenes púgiles intentan prolongar fuera del cuadrilátero para aprender y crecer, sobre todo, como personas. «Mi objetivo es conseguir varios oros en las olimpiadas», afirma Mariano.

El boxeo Olímpico puede sentirse orgulloso de haber lanzado a los mejores pugilistas de todos los tiempos. La lista incluye a Muhammad Ali (oro en los Juegos de Roma 1960), Joe Frazier (oro en los Juegos de Tokio 1964), George Foreman (oro en Ciudad de México 1968), Sugar Ray Leonard (oro en los Juegos de Montreal 1976), Evander Holyfield (bronce en Los Ángeles 1984), Óscar de la Hoya (oro en los Juegos de Barcelona 1992).

Habría que añadir a esta lista al ídolo de Mariano, el gran Teófilo Stevenson. En su excepcional carrera deportiva obtuvo tres medallas de oro olímpicas (Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980), fue tres veces campeón del Mundo amateur (1974, 1978 y 1986). Pudo haber ganado una cuarta medalla olímpica, pero lo impidió el boicot de Cuba a los Juegos Olímpicos de Los Angeles 1984. Nunca perdió por knock out.

Fidelista hasta la médula, Stevenson rechazó cinco millones de dólares por enfrentarse al mítico Muhammad Ali, «qué es eso frente al amor de cinco millones de cubanos», dijo entonces Stevenson, que siempre combatió en categoría amateur, a pesar de las ofertas que recibió para pasarse al profesionalismo.

Ahora Mariano cono seleccionador lucha por transmitir toda su sabiduría y aprendizaje a sus nuevos pupilos. Como es el caso de la gran figura de los Campeonatos que se acaban de diputar en Valladolid, el joven francés Sofiane Oumiha, actual subcampeón olímpico en Río 2016 y campeón mundial sobre los -60 kg. (peso ligero). Natural de Toulouse posee un bagaje de 120 combates como amateur con 109 victorias. Además compite dentro de las World Boxing Series con la franquicia francesa, lo que puede catapultar su carrera hacia el profesionalismo, su gran sueño, <<mi idea es ser profesional después de Tokio>>, señala el boxeador.

La vinculación de Sofiane con el boxeo es algo más que deportiva, ya que junto a su primo abrieron su propia escuela deportiva para que todos los habitantes de Toulouse puedan descubrir el boxeo desde un punto de vista más didáctico; alejado de los clichés que persigue a este deporte para vencer sus prejuicios y etiquetas negativas. Mostrar el boxeo como medio idóneo para incrementar la autoestima, la superación personal y transformación emocional. «el boxeo nos enseña a que los obstáculos por duros que parezcan se pueden superar» asevera el joven Sofiane.

El boxeo es un deporte revestido de un halo de solemnidad y atractivo. Esconde un elemento mágico que convierte su contemplación en una experiencia sensitiva, creando imágenes mentales que se graban indeleblemente en la memoria. El boxeador no siente miedo antes de salir a pelear. No siente miedo al dolor de los golpes, los golpes no duelen, más duele el fracaso de la derrota. El cine supo darse cuenta enseguida de esta estética tan iconoclasta y a la vez sugerente, donde se escenifica la derrota, el sufrimiento y la pasión entre dos protagonistas dentro del mismo escenario.

Para Mariano los Juegos de Tokio serán sus terceras olimpiadas, ya tiene tres mundiales como seleccionador francés. Su mayor deseo es aupar a Sofiane a lo más alto, esta es posiblemente su última participación olímpica, para que luego dentro del profesionalismo, sean otros los encargados de convertirlo en estrella. De esta manera, al contrario que la interpretación de Bogart en Más dura será la caída, podrá despedirse de una manera satisfactoria y digna del deporte que tanto le ha dado como persona.

La máxima de Julio Cortázar era 'La novela siempre gana por puntos, mientras que el cuento debe ganar por nocaut'. Sea cual sea el resultado, el boxeo ofrece a muchos jóvenes una alternativa real y verdadera de cumplir sus sueños mediante la búsqueda del sentido de la vida sobre el ring, donde la verdad y la ficción se enfrentan con los puños. Estos mismos púgiles aseveran que son peores los golpes que se reciben en la vida, porque sobre el cuadrilátero se conoce al oponente y los golpes bajos están prohibidos, en la vida real no sucede lo mismo.

El boxeo contiene infinidad de episodios biográficos que solamente las 16 cuentas pueden brindar: ver y sentir el verdadero significado de la esencia de vivir, en donde los sentimientos, la voluntad y el amor son simplemente una excusa metafórica de la lucha que todos sufrimos diariamente.

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