Atletismo

España vuela a Doha «muy ilusionada» y con más opciones que en Londres

Orlando Ortega, durante la prueba de la Diamond League disputada a comienzos de septiembre en Bruselas. /Olivier Hoslet (Efe)
Orlando Ortega, durante la prueba de la Diamond League disputada a comienzos de septiembre en Bruselas. / Olivier Hoslet (Efe)

Este domingo parte al Mundial la primera tanda de una delegación compacta, de 38 atletas, en la que hay tres con proyección de medalla y seis de finalista

MIGUEL OLMEDAMADRID

España ultima sus preparativos para el Mundial de atletismo que se disputará desde el próximo jueves 27 de septiembre hasta el 6 de octubre en Doha. Este domingo parte hacia Catar la primera de las tres tandas de una delegación compacta, de apenas 38 atletas (a Londres 2017 fueron 55), pero con mejores expectativas no solo que en la anterior edición, donde no se consiguió ninguna medalla, sino también que en Pekín 2015, saldado con el oro de Miguel Ángel López en 20 kilómetros marcha. Ahora la proyección es de seis finalistas, de los cuales tres ganarían medalla si se cumpliese el ranking anual.

«Estoy muy ilusionado con este equipo», confiesa Raúl Chapado, presidente de la Federación Española de Atletismo (RFEA), aunque prefiere no obsesionarse con las medallas. «Para mí, la decepción es no competir bien», asegura, aunque viendo la lista de seleccionados «uno tiene la sensación de que todos están en forma». Para el dirigente, esa puede ser una de las claves de un campeonato «con muchas incertidumbres y muy difícil de analizar». Empezando por el calendario, pues se celebra mes y medio más tarde que de costumbre, y siguiendo por las condiciones climatológicas de calor y humedad extremos fuera del estadio y el aire acondicionado, que puede incluso dar «sensación de frío», dentro de él.

Chapado destaca la figura de Orlando Ortega, reciente campeón de la Diamond League. «Es la apuesta más segura de España», sostiene, y recalca que desde su traslado a Chipre le ve «feliz, disfrutando del atletismo». Ajeno a aquellos fantasmas de fracaso que le rondaron la cabeza tras el Europeo de pista cubierta, cuando amenazó con retirarse tras un cuarto puesto decepcionante. «Vallas son vallas», recuerda el presidente, «pero cualquiera que aspire a una medalla piensa en Ortega; ha marcado territorio con sus rivales y es un atleta muy seguro, de los más finos y con mejor técnica».

Javier Cienfuegos en lanzamiento de martillo y Julia Takacs en 50 kilómetros marcha también llegan a Doha con la tercera marca del año, mientras que Fernando Carro (3.000 obstáculos), María Pérez (20 kilómetros marcha) y Ana Peleteiro (triple salto) lo hacen entre los ocho mejores. Al margen de ellos, Chapado estima que «los estados de forma darán muchas sorpresas; gente que parece invencible puede ser batible». Y pone como ejemplo a Adel Mechaal, cuarto en el 1.500 en 2017 con la vigésimo segunda marca: «Tendrá muchas opciones porque es muy bueno a tres carreras, las soporta muy bien».

Menos claro lo tiene el presidente de la RFEA con el relevo largo, el 4x400, que sorprendió en Londres con una quinta plaza y ganó el bronce en el pasado Europeo con récord de España incluido. «Es lo que más incertidumbre genera», reconoce, refiriéndose a las bajas de Bruno Hortelano (tendón de Aquiles) y Lucas Búa (recto anterior) y a una temporada en la que Óscar Husillos y Samuel García no han estado a su nivel habitual. «Pero es de ley que el 4x400 defienda su estatus en Doha; han demostrado ser altamente competitivos», añade, a la par que admite que entrar en la final «es la mejor posibilidad para clasificarse para los Juegos de Tokio». Pasan los tres primeros de cada semifinal y los dos mejores tiempos.