Miguel Pinto revalida por segundo año el primer puesto en la Diablo Race de Laguna

Miguel Pinto sortea uno de los obstáculos. /SANTIAGO BERMEJO.
Miguel Pinto sortea uno de los obstáculos. / SANTIAGO BERMEJO.

La madrileña Rocío Sánchez fue la primera mujer en atravesar la línea de meta en una prueba donde el último obstáculo era el más duro

JESÚS NIETO. /Laguna de Duero.

Un total de 39 minutos y 45 segundos necesitó Miguel Pinto para sortear los 28 obstáculos colocados a lo largo de los 8,5 kilómetros de recorrido para hacerse con el primer puesto de la Diablo Race de Laguna de Duero. Pinto que ha participado en las tres ediciones de esta carrera repitió victoria el año pasado y quedó segundo en la primera edición.

No fue el caso de Rocío Sánchez, la primera mujer en atravesar la línea de meta, que era el primer año que llegaba a Laguna para correr esta prueba de obstáculos. «Las anteriores ediciones también quise correrlas, pero no pude, pero esta vez no he querido perdérmela». Em ambos casos, los corredores coincidieron en señalar que el último obstáculo era el más duro de todos.

«La última prueba era muy complicada, porque se enganchaban las anillas. Es una prueba que yo nunca había visto antes. Cada año la complican un poco más y cada vez es más difícil todo», declaraba el ganador, tras atravesar la línea de meta, mientras que Rocío Sánchez afirmaba que el ritmo alto de carrera había sido alto: «A mí me llevaba una compañera con la legua fuera. La parte dura ha sido sin duda el último obstáculo, porque había que aguantar mucho los antebrazos. Pero ha sido bastante divertido.», reconocía la atleta de Torrejón de Ardoz.

Con algunos minutos de retraso, sobre las 11:10 de la mañana salían los primeros participantes, los de la categoría Elite para recorrer los 8,5 kilómetros. Pinto partía como favorito, al igual que Sánchez entre las mujeres, «aunque en este tipo de carrereas nunca se sabe», reconocía el ganador.

En una mañana soleada pero sin excesivo calor, los corredores disfrutaban de la marcha hasta que llegaban al último obstáculo, un obstáculo de fuerza en los brazos y antebrazos, donde los atletas tenía que avanzar unos metros colgados de una anilla y un mango que debían encajar en un tubo.

El propio organizador Miguel Marbán reconocía que quizá ese obstáculo deberían haberlo colocado en otro lugar intermedio de la carrera «porque aquí los corredores llegan ya muy cansados y se les exige un esfuerzo suplementario». Pero por lo demás, el recorrido fue del gusto de los participantes.

Miguel Pinto se planteó la Diablo Race de Laguna como un entrenamiento para participar en los campeonatos europeos, que este año darán comienzo en diez días en Polonia.

«La prueba ha sido muy bonita, nos hemos bañado y con el calor se agradece», reconocía Pinto, aunque también apuntaba que el canal da mucho juego, que habían entrado y salida varias veces en el agua y que en algunos casos era duro porque tenían que sumergirse completamente. Rocío Sánchez, por su parte, apuntaba el tramo del agua es el que más le había gustado, «porque eso de salir y entrar, aunque ha sufrido alguna que otra caída, me refrescaba y me gustaba».

En total han sido 260 corredores los que han tomado la salida divididos en dos categorías (Elite y Populares) y cuatro tandas de 65 corredores para evitar atascos en los obstáculos. Los corredores de la tanda Elite debían superar todos los obstáculos, mientras que los Populares podían recibir la ayuda de compañeros o del resto de participantes de la prueba, aunque en este caso recibían una penalización.