Javi Guerra: «Hay que tomar al miedo como aliado»

Javi Guerra posa en la pistas Antonio Prieto. /Antonio Tanarro
Javi Guerra posa en la pistas Antonio Prieto. / Antonio Tanarro

El atleta se presenta con confianza a la maratón del domingo en los Europeos de Berlín: «Me he ganado unos galones»

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Javier Guerra Polo afronta este domingo una cita crucial en su carrera en los Europeos de atletismo de Berlín. Admite que tras su marca personal de esta temporada Sevilla -dos horas, ocho minutos y 36 segundos- estamos ante su mejor versión. A sus 34 años, subraya que perderse por lesión los Juegos de Río le ha hecho mejor corredor. Aspira a todo en una maratón pareja contra europeos nacionalizados donde no cree que nadie despunte por encima del resto.

–Se forjó como atleta en las competiciones de su padre. ¿Qué parte de Paco hay en Javi?

–Sobre todo, el amor por este deporte. Es él quien me lo inculcó. El esfuerzo y sacrificio para llegar a lo más alto lo he aprendido de él, todo lo que consiguió fue a base de mucho trabajo porque, además de entrenar, trabajaba.

–Siempre explica su carrera tuvo muchos obstáculos. ¿Cuáles le sorprenden a día de hoy?

–Su trabajo de jornada completa, sin disponibilidad para entrenar como deportista de alto nivel. Trabajaba en una fábrica de cables. Además, me tuvo a mí, y un hijo te acarrea trabajo, no descansar lo que tú quieres. Su gran barrera fue no tener las facilidades que tendría un deportista ahora, unido a sus episodios de ansiedad que no le permitieron conseguir su mejor rendimiento. Lo uno llevaba a lo otro y la ansiedad no le permitía disfrutar. Mi mayor aprendizaje es cuando venía conmigo aquí a las pistas, me ayudaba a hacer las series y yo me ponía detrás para que me marcara el ritmo. Me transmitía esa sabiduría como yo puedo hacer ahora con chavales que están empezando.

–¿Le motiva desarrollar el potencial que había en su padre?

–Pues la verdad es que sí. Yo me vi reflejado durante años en la misma situación. Cuando me fui a la Residencia Blume, sin darme cuenta, me creé esa presión y me vino esa ansiedad. Me dedicaba en cuerpo y alma al atletismo, entrenaba muchísimo, hacía grandes entrenamientos pero luego llegaba la competición y no rendía. Supe actuar a tiempo, empecé a trabajar con Pedro Luis [Gómez, preparador psicológico] y me abrió los ojos. Venirme a Segovia y trabajar el aspecto mental fue el punto de inflexión y mis éxitos han venido a partir de ahí.

–¿Entendió por qué le pasaba?

–Perfectamente. Era autoexigencia, presionarme a mí mismo y no disfrutar del atletismo. Vi que hay más cosas que el atletismo, la vida personal, tener una estabilidad emocional... Que ser feliz y estar bien con uno mismo es a veces más importante que tener las mejores instalaciones. Trabajé ciertas debilidades, miedos y facetas que me fallaban en la gran competición.

–¿Qué miedos tiene?

–El miedo siempre está presente, pero hay que tomarlo como un aliado. A mí me aterrorizaba, me bloqueaba. El miedo a participantes, a rivales, a enfrentarme a una gran competición. En vez de tomármelo como algo positivo, era todo ansiedad. Cada uno en su profesión tiene miedos. Cuando te vas a enfrentar a una gran competición, ese miedo está presente. Es no saber cómo te vas a encontrar ese día, cómo vas a responder a ciertos comportamientos de la prueba. Tomar las decisiones correctas en carrera. Aunque hayas competido muchas más veces en campeonatos y por mucho que hayas entrenado... Que no te pase nada, que las zapatillas no te hagan rozaduras y los avituallamientos te sienten bien. Son miedos buenos porque te importa la competición y significa que el objetivo es grande.

–Decía que los entrenamientos son un diálogo con uno mismo. ¿Cómo es ese diálogo?

–Muchos días es el de antes de entrenar. 'Qué cansado estoy y ahora tengo que hacer 20 kilómetros. ¡Qué pereza me da!' Luego te pones las zapatillas y ves las sensaciones. 'Bueno, hoy me encuentro bien; no voy a forzar mucho... o joder qué rápido voy'. Cuando estás muy cerca de una competición, empiezas a visualizarte en ella, te imaginas en diferentes puntos de la maratón, yendo en cabeza de carrera. [Cierra los ojos mientras responde a la pregunta]. Intentas motivarte, pensar en cosas positivas. También tienes momentos de duda, molestias. Son conflictos internos pero ese diálogo tiene que ser positivo. Hay mucho trabajo de visualización, atención plena en tres o cuatro puntos de la competición.

–El atletismo es un deporte de disciplina

–Mucho.

–Cómo saca la disciplina para hacer semanas de 190 kilómetros de entrenamiento?

–Es vivir por y para entrenar. Te levantas a las siete y media, haces la primera sesión a las nueve y algo; llegas a casa para comer a la una, te echas un rato, tomas un café y a las siete de la tarde haces otra sesión. Llegas a casa a las ocho y media, cenas, ves un poco la tele y a dormir. Es una vida monacal porque al día siguiente te espera otro día de 30 kilómetros. Y si tienes una tarde libre es para descansar para el entrenamiento exigente del día siguiente. Son 24 horas dedicado en cuerpo y alma para llegar lo más fresco posible al entrenamiento. Al final sabes que forma parte del proceso, que son 12 o 14 semanas muy exigentes. Ahora lo peor ya ha pasado pero los meses de mayo, junio y casi todo julio han sido de auténtico esfuerzo y mucho sacrificio, ese cansancio acumulado de muchas semanas que no puedes bajar el pistón. Tienes que estar muy mentalizado. Siempre digo que estar en la salida de una maratón ya es un premio porque no es fácil sobrevivir a una preparación así. Hay muchas piedras por el camino y yo lo he visto en los Juegos. Es una selección natural.

–¿El disgusto de los Juegos le ha hecho mejor corredor?

–Sí. Para mí, el mayor palo a nivel deportivo y personal, porque fue un problema de salud grave pero me hizo volver más fuerte. Ya no me afectan tanto las cosas, ni un dolor ni un mal entrenamiento. Sufrí mucho, más de la cuenta, pero valoras mucho más los éxitos porque cuando tocas fondo es jodido.

–¿Cómo analiza la carrera de Berlín?

–Es un circuito relativamente llano, cuatro vueltas de 10 kilómetros con un anexo. Dicen que va a haber zonas de bastante sombra aunque hará, relativamente, calor. Esperemos que no haga demasiado, pero al final es una maratón en agosto. Va a haber rivales exigentes, sobre todo atletas nacionalizados de un nivel alto, desde un holandés de 2h08m o un eritreo-suizo de 2h06m. Habrá algún italiano de gran nivel y el 'recordman' europeo, Sandro Moen, que tiene 2h05m. Habrá un ramillete en torno a seis, ocho o diez atletas de un nivel bastante similar. Eso es bueno, no hay nadie que despunte y creo que va a ser una carrera bastante disputada que ganará el más fuerte mentalmente. Todo está en creértelo y en la determinación. Si yo soy capaz de llegar al kilómetro 30 o 32 con ellos, debo saber que puedo hacer ese último esfuerzo. Y si hay rivales que están mejor que tú, solo te queda aceptarlo.

–¿Cuál sería una buena carrera?

–Mi objetivo es llegar al kilómetro 32 con posibilidades de todo y dar mi mejor versión. Hacer esos últimos kilómetros lo mejor posible y hasta donde llegue, sea el quinto, el tercero o el primero. Si yo soy capaz de hacer eso y leer bien la primera parte, el resultado va a ser bueno.

–¿La marca de Sevilla [su mejor registro, 2h08m36] indica que estamos ante el mejor Javi Guerra?

–Sin duda. Hacer esa marca, ser capaz de completar toda la distancia a un ritmo de 3m02s kilómetro, incluso corriendo 30 kilómetros a ritmo de 2h07m, te da mucha confianza. Ahora he entrenado bien los cambios de ritmo, que son habituales en un campeonato porque son carreras más tácticas. Estoy preparando para soportar cualquier situación que se presente. La marca de Sevilla supone algo más de presión pero a la vez es un aval, tengo unos galones que me he ganado con el tiempo y he visto que soy capaz de correr a un ritmo muy alto.

–Reflexionaba en una entrevista que su retirada será más o menos dura en función de si ha conseguido sus objetivos. Se ha marcado Tokio 2020, pero ¿es esta maratón uno de ellos?

–Al final estos son nuestros Europeos porque los de 2020 serán en media maratón. Son oportunidades que hay que aprovechar y ya van a ser muy pocas las que haya. Tengo la espinita presente en mi cabeza de los Juegos, pero sin duda esta una gran ocasión que se presenta y hay que saber aprovecharla. Sin volverme loco ni obsesionarme, tengo una buena oportunidad. Sé que la preparación ha sido muy buena, me encuentro bien y me presento a la línea de salida con garantías. No es como decir, he hecho unas semanas horrorosas y llego con pinzas. He hecho todo lo posible y me ha acompañado el cuerpo.

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