Atletismo

Eliud Kipchoge: «Tengo en mis piernas el récord mundial»

Eliud Kipchoge ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Río. /Afp
Eliud Kipchoge ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Río. / Afp

El keniano busca en Londres, ante Bekele y Mo Farah, su triplete particular y una plusmarca que le confirme como el mejor maratoniano de la historia

MIGUEL OLMEDAMadrid

Con 33 años, Eliud Kipchoge lo ha ganado prácticamente todo: un Mundial siendo un adolescente, un oro olímpico, cinco 'Majors'. Y ha amasado una fortuna suficiente como para que ni él ni su familia en Kenia se preocupen jamás por el dinero. Libre de presiones y siempre con una sonrisa, Kipchoge sólo corre para la historia. Esa que a punto estuvo de dinamitar el año pasado en Monza, a sólo 25 segundos de bajar de las dos horas en un maratón. Esa que el domingo confía escribir en Londres, donde ya ha ganado dos veces. Delante tendrá a Kenenisa Bekele y a Mo Farah, aunque su verdadera lucha será contra el crono de 2:02:57 de Dennis Kimetto, el vigente récord mundial.

PREGUNTA: ¿Todavía piensa romper la barrera de las dos horas?

RESPUESTA: Por ahora voy a centrarme en correr maratones en ciudades, ¿pero por qué no? Sé que es posible para el ser humano bajar de las dos horas. Yo estreché el margen a sólo 25 segundos de lograrlo. Quizás lo haga o yo quizás otro atleta. Pero lo conseguiremos.

P.: ¿Cómo de rápido se puede llegar a correr un maratón?

R.: Pienso que en un futuro próximo el ser humano lo dejará en una hora y 59 minutos, pero creo que ningún hombre tiene límites, por lo que, ¿por qué no incluso más rápido?

P.: ¿Qué se necesita para lograrlo?

R.: Creer, ser constante, tener una buena preparación y unas muy buenas piernas.

P.: Y a usted, ¿qué le faltó en Monza para bajar de esas dos horas?

R.: Testamos los límites del hombre y se necesitaba que todo estuviera al cien por cien con ello. Mi preparación y mi cuerpo aquel día fueron mejores de lo que nunca habían sido, aunque la humedad fue uno de los factores críticos. Necesitábamos que fuera baja para conseguir una mínima ventaja, pero durante la carrera fue mucho más alta de lo que nos hubiera gustado. De todos modos, nadie puede predecir qué hubiera ocurrido de no ser así.

«Un hombre es recordado por dos cosas: los problemas que resolvió y los que creó. Yo sólo quiero que se me recuerde por aquellos que solucioné»

P.: ¿Ahora qué metas se pone?

R.: Mi objetivo para 2018 es batir un récord mundial. Sé que lo tengo en mis piernas, pero tienen que ir bien un montón de cosas en una carrera para lograrlo: entrenamiento, preparación, que no haya lesiones, el clima en el 'día D' y las circunstancias de la propia carrera. Aun así, quiero un récord del mundo junto a mi nombre. Es mi meta.

P.: ¿Cómo le gustaría ser recordado tras retirarse?

R.: Un hombre es recordado por dos cosas: los problemas que resolvió y los que creó. Yo sólo quiero que se me recuerde por aquellos que solucioné. Quiero demostrar e inspirar a la humanidad de que nadie tiene límites. Que ese sea mi legado.

Eliud Kipchoge, celebra el triunfo en Berlín.
Eliud Kipchoge, celebra el triunfo en Berlín. / Reuters

P.: El año pasado en Berlín parecía que iba a batir el récord mundial, pero.

R.: Aquel día estaba realmente en buena forma, pero con la lluvia se convirtió en algo realmente complicado. Pierdes agarre en la carretera y el agua enfría significativamente tus músculos. Incluso aunque corrí por debajo de 2:04:00. Desde el principio supe que el récord del mundo no se batiría ese día.

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P.: ¿Cómo descubrió que podía ganarse la vida con el atletismo?

R.: El Mundial de París en 2003 lo cambió todo. Después de proclamarme campeón del mundo en el 5.000 por delante de El Guerrouj y Bekele me di cuenta de que podía hacer del atletismo mi profesión. Tenía sólo 18 años.

P.: ¿Qué momento de su carrera recuerda con más cariño?

R.: Breaking2 (el reto para romper la barrera de las dos horas) es el momento más especial de mi carrera deportiva. Hacer lo que ningún hombre ha conseguido antes significa muchísimo para mí.

P.: ¿Le ha cambiado la vida desde que es una estrella mundial?

R.: La fama es algo diferente, pero todo eso está en la cabeza. Sigo siendo la misma persona que antes y mi vida es todavía muy similar a como lo ha sido siempre.

«El trabajo en equipo es vital para mí. Creo que los éxitos de uno mismo sólo pueden conseguirse en equipo»

P.: ¿Y cómo es esa vida?

R.: Creo en un estilo de vida sencillo. Vivir una vida simple y disciplinada es el único camino para ser realmente libre. Entreno, preparo mi cuerpo bien, descanso, leo libros y paso tiempo con mi familia. No hay más. Bueno, también como un montón de arroz y pollo, y pasta (se ríe).

P.: ¿Qué le debe a su entrenador, Patrick Sang?

R.: Es más que un entrenador para mí. Cuando él era atleta a mí me inspiraban sus éxitos. De hecho, somos del mismo pueblo y mi madre era su profesora. Un día, cuando me preparaba para el Campeonato de Kenia le escribí una carta preguntándole si podría hacerme un programa de entrenamiento. Patrick lo hizo sin conocerme bien y a partir de ahí empezó todo.

P.: Además, comparte entrenamientos con un buen número de figuras mundiales.

R.: El trabajo en equipo es vital para mí. Creo que los éxitos de uno mismo sólo pueden conseguirse en equipo. Nos empujamos los unos a los otros, nos apoyamos y nos hacemos mejores.

P.: Corre el rumor de que uno de esos compañeros, un tal David Kutania, es capaz de ganarle en los entrenamientos, pero que no tiene ninguna intención de competir.

R.: (Se ríe) ¡Eso fue una broma del día de los Inocentes!

 

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