El bádminton se pone al volante

Varios jugadores del CD Eresma posan en el pabellón Agustín Fernández. /Óscar Costa
Varios jugadores del CD Eresma posan en el pabellón Agustín Fernández. / Óscar Costa

El CD Eresma forma a la cantera de un deporte que ayuda a la coordinación y a la madurez

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

segovia. El pabellón Agustin Fernández es el hogar del bádminton segoviano. La pista azul de San Lorenzo aloja al CD Eresma los martes, jueves y viernes bajo el susurro de los volantes, un sonido hipnótico. La red a 1,55 metros, un golpe cada dos segundos y cuatro pequeñas pistas competan la escena. Todo en pos del remate inapelable, de la defensa imprevista o de la dejada genial. Los monitores corrigen: «El brazo más arriba, tienes que meterte más abajo». Y cuando toca recoger, faltan volantes.

El CD Eresma se reinventó cuando sus jugadores de fútbol sala se fueron a otros clubes. Recurrieron al bádminton y en el primer año solo hubo entrenamientos. En el segundo ya se federaron, con cuatro jugadores compitiendo fuera de Segovia. Empezaron con un núcleo del cercano colegio Martín Chico, pero después fueron propagándose. Alaban un deporte que exige honestidad. «No te encuentras al árbitro, sino a un compañero que pita el partido», explica el vicepresidente del club, José Luis Arcones. Un juez-árbitro gestiona la competición tras un sorteo entre los clubes participantes donde se determina cuál pita. «No hay nadie que se queje, es lo bueno que tiene». Si hubiera algún conflicto, se discute entre el juez y los dos jugadores, un rareza.

Las bondades, desde la agilidad a la perseverancia, mandan. «Sobre todo, les forma en compañerismo. Se meten en una cancha desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde», explica Arcones. Todos, independientemente de su nivel, están en un ranking. Y proceden de otros deportes, como Miguel, de 11 años, que después de ejercitar su revés en el entrenamiento de este viernes tenía un partido de fútbol.

Marco Terhi, noveno de Castilla y León en la categoría sub-15, es la referencia para los recién llegados. Su hermana Melisa también juega y su padre, Emi, es uno de los monitores. Su casa está consagrada al bádminton: hay siete raquetas y unos 70 volantes. Con su pose tranquila a sus 13 años, empezó a jugar con 11. Todo surgió tras ver un partido de Carolina Marín; fue más adelante a un campamento y empezó a jugar. «Me gustó todo ese movimiento en un sitio tan pequeño. Es un deporte muy elegante. Y todos los golpes que puedas dar, encima del hombro, por debajo, en la red, de fondo...» Tiene el honor de haber ganado en su debut. «No sabía contra lo que iba a jugar y fue divertido. Estás todo el rato moviéndote».

El Pedro Delgado acoge a 150 niños en el Campeonato de Castilla y León

El pabellón Pedro Delgado acoge este sábado a 150 jugadores para el Campeonato de Castilla y León individual en las categorías sub-13, sub-15 y sub-17, masculino y femenino. Habrá seis participantes segovianos, el triple que en la edición del año pasado. El CD Bádminton Innoporc Eresma preparará nueve pistas donde habrá partidos de forma simultánea desde las 9:30 horas, una actividad que se prolongará a lo largo de todo el día. Está previsto que el acto concluya en torno a las ocho y media de la tarde con la entrega de trofeos. En cada categoría se premiará al primero, segundo y tercero.

Muchos de los chicos empezaron a jugar animados por sus padres y quedaron fascinados. El club segoviano ya supera la veintena de integrantes en categorías inferiores y otros tantos adultos, los impulsores. «Le encanta estar con sus hijos»., explica Arcones. El club acude a los centros escolares a presentar en qué consiste su deporte.

Melisa, de 11 años, siguió el ejemplo de su hermano. «Un día mi padre me dijo que fuera a probar, me gustó y me apunté». Aún le cuestan los golpes largos, quizás porque exigen más fuerza, o los remates, pero ha incentivado a sus compañeras. «Animé a varias amigas y ahora están en el club. Es una manera de pasárselo bien y hacer deporte».

El bádminton, un deporte que tiene golpes con ambas manos, al lateral, globos o dejadas, exige una coordinación tremenda. Algo que Jaime, de 14 años, compara con tocar la batería. Llegó porque su amigo Pablo no tenía pareja y da valor a dos meses de aprendizaje: «Ganas mucha agilidad y hay que poner ganas para golpear». No hay más secreto que golpear bien y dificultar la tarea al rival Como en tantos deportes, suele ganar el que menos corre.