Billar

Árbitro por (y de) carambola

Sergio Callejo posa para El Norte. /Ricardo Otazo
Sergio Callejo posa para El Norte. / Ricardo Otazo

Las Ferias de San Mateo le descubrieron su amor por el billar y después llegó su talento para arbitrarlo, tras resignarse como jugador

RUTH RODEROValladolid

Cuando uno piensa en billar siempre lo hace en esas partidas con amigos en las que mejor o peor trataba de conseguir que las bolas entrasen en las troneras, pero pocas veces el billar evoca al recuerdo de un árbitro. Y existen. Sergio Callejo es la prueba de ello. Empezó como árbitro porque en el año 1993 comenzó a interesarse por el billar a raíz de ver en el programa de Ferias de San Mateo que había Campeonato de Billar en los billares de la Catedral.

«Empecé yendo a verlo hasta que se dejaron de celebrar allí porque se abrió la sala que había en 'El Doblete' al lado del Poniente. Me di cuenta de que me gustaba, había jugado alguna vez en la modalidad de carambola y me hice socio del Club Billar Valladolid para poder jugar», explica Sergio.

«El árbitro de billar no es decisivo como para que alguien pueda pensar que favoreces a tu club»

«Enseguida me di cuenta de que como jugador no iba a llegar a gran cosa, así que pensé que podría probar con el arbitraje porque me gustaba mucho. Competir no sé, en cuanto fallo me enfado conmigo mismo, hago malas maneras y en billar eso está muy mal visto, así que me decidí a probar con el arbitraje», cuenta el árbitro.

«Arbitrar una de las finales del Campeonato de Europa fue todo un orgullo que espero repetir»

«Me saqué la licencia regional, empecé a arbitrar en mi club y al año o dos años se hizo un curso de homologación nacional en Miranda de Ebro y para allá que me fui con otros tres o cuatro socios de mi club. Era 1995, aproximadamente. Fue entonces cuando conseguí el título de árbitro nacional y empecé a pitar Liga Nacional pero solo en mi club», porque aunque parezca extraño, en billar los árbitros los pone el club local. No hay ningún tipo de problema con ello: «no es como en otros deportes que es el comité arbitral quien designa los árbitros. El árbitro en billar no es decisivo como para que alguien pueda pensar que favoreces a tu club. En alguna carambola que vaya muy justa podrías tener tentaciones de cantarla a favor, pero se notaría, no puedes ser parcial», explica Sergio.

«Debes saber el reglamento y estar preparado física y psicológicamente para aguantar las partidas»

«En 2005 empiezo a salir por el circuito nacional, arbitro algún Campeonato de España y en 2008 me proponen como árbitro internacional», algo que no es sencillo. En España hay censados 1200 árbitros, pero en activo cada temporada son alrededor unos 500. De todos ellos solo hay 20 internacionales, árbitros que rara vez salen a arbitrar fuera de España, lo normal es que lo hagan en competiciones internacionales que se disputan en España. Sin embargo,Sergio es de los afortunados que ha conseguido cruzar fronteras para ejercer como colegiado: «Tuvimos la suerte de que desde 2013 cada dos años se dispute en la ciudad alemana de Brandeburgo el Campeonato de Europa, es una sala con 20 mesas de billar, 880 partidos en diez días y con unos 400 deportistas. Y van árbitros de toda Europa. En 2015 enviaron una invitación para cuatro árbitros españoles y la Federación creyó oportuno que una de las plazas correspondiese a Castilla y León y en este caso a mí que soy el único internacional de la comunidad. Así que en 2015 pude arbitrar el Campeonato de Europa, era la primera vez que los árbitros españoles salían a arbitrar fuera del país y fue un orgullo poder ir. Arbitré una de las finales del Campeonato de Europa, que eso no lo puede decir mucha gente», cuenta Sergio cuyo sueño es arbitrar un Campeonato del Mundo absoluto.

«Un jugador se puso a dar tiza a la suela del taco con una de las bolas en lugar de con la tiza»

«La labor del árbitro en billar de carambola es estar pendiente de que cada jugador tire con su bola, si no pita falta. Hay tres bolas: roja, amarilla y blanca. Un jugador juega con bola blanca de inicio y otro con bola amarilla, una de las misiones es que por los nervios y la tensión no se equivoque de bola. La modalidad que arbitramos principalmente es tres bandas, quiere decir que antes de hacer la carambola (una carambola es tocar con la bola asignada las otras dos), antes de tocar a la tercera bola tiene que dar un mínimo de tres bandas. Nuestra misión es estar pendiente y cantando las carambolas hasta que falla», explica Sergio.

«Como árbitro debes conocerte bien las reglas, pitar las posibles faltas: tirar con la bola contraria, que la ropa al colocarte sobre la mesa toque las bolas, siempre hay que tener un pie apoyado en el suelo. Y debes prepararte físicamente para aguantar de pie las horas que dure el partido», añade.

En Valladolid, actualmente, hay federados 20 jugadores del Club Billar Valladolid, club que solo tiene dos mesas y 15 personas en lista de espera. Están a la espera de conseguir un local para poder ampliar a cuatro mesas. Con cuatro mesas podrían organizar un Campeonato de España, algo que a Sergio le gustaría repetir de nuevo. Sergio arbitra partidos desde sub-14, «que es cuando empiezan a llegar a la mesa», hasta sénior.

Como anécdotas recuerda «algún jugador que en vez de dar tiza con la tiza estaba tan concentrado que cogió una bola y se puso a dar tiza con ella. Cuando le dije 'falta' me miró extrañado, me preguntó que por qué y le pedí que se mirase la mano. Dejó la bola sobre la mesa asustado. Bolas que se van fuera de la mesa por darles muy fuerte, jugadores que empiezan con la bola del otro color porque el árbitro no se da cuenta...».

 

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