Mireia de plata

Mireia Belmonte luce su medalla de plata. /
Mireia Belmonte luce su medalla de plata.

La badalonesa conquista su tercera medalla de los Europeos, pero claudica ante el reto de ganar tres metales en la misma jornada, proeza que sí logra la húngara Hosszu

CRISTIAN REINOBARCELONA

El entrenador de Mireia Belmonte, Frédéric Vergnoux, emplazó a su nadadora a que explorara su capacidad de sufrimiento y conociera de una vez por todas hasta dónde llegan sus límites como deportista. Aún perjudicada por un calendario muy caprichoso y muy perjudicial para sus intereses, Mireia aceptó el reto y se lanzó a culminar unos de los desafíos más salvajes del deporte: nadar, competir y luchar por la medalla en dos pruebas consecutivas, separadas por escasos cinco minutos, sin descanso y sin apenas tiempo ni siquiera de secarse la cara. El resultado fue el más lógico: acabó muy bien en la primera, plata en los 800 libres, y se hundió en la segunda, los 200 estilos, lo que también repercutió más tarde en el relevo largo.

La empresa era de altura y Mireia, que no es del Atlético de Madrid sino que es seguidora del Barça, se guió por la máxima del cholismo: ir partido a partido, en su caso prueba a prueba. En el 800, que era la primera carrera y en la que hace dos años fue plata en los Juegos Olímpicos de Londres, salió a por todas, sin tener presente que a continuación tenía los 200 estilos. La disyuntiva era peligrosa: o salir en el 800 a contemporizar y reservar fuerzas para intentar el doblete, con el riesgo de quedarse sin nada, o salir a tope en el medio fondo, asegurar la medalla (más vale pájaro en mano...) y luego esperar la recuperación milagrosa para obrar la hazaña. Tras su metal olímpico en la disciplina, Mireia partía además como favorita y desde el salto inicial actuó como tal. Lideró la prueba desde el primer largo, puso un ritmo frenético, en ocasiones por debajo del récord de Europa, que solo pudo aguantar la inglesa Jazmin Carlin, en la calle 4 y que había acreditado la mejor marca en las eliminatorias. Desde el primer parcial de 50, hasta los 550, Belmonte pasó en primera posición y la británica parecía que hacía la goma y se le pegaba a medio segundo como máxima diferencia.

La badalonesa daba la sensación de nadar más fluida, más suelta, sin embargo, la británica le adelantó en el viraje del 600, entre el 650 y el 700 aceleró y la catalana tuvo que entregar la cuchara. En el último cien, Mireia tenía la plata asegurada y tratar de ir a por la inglesa era una temeridad. Así que la mejor nadadora española de todos los tiempos, que no tenía demasiado cerca la amenaza de la húngara Kapas, aflojó en el hectómetro final, en parte por el esfuerzo pagado y por el subconsciente que le pedía que reservara algo de gasolina para los 200 estilos. Belmonte acabó a cinco segundos de la británica, pero completó una gran carrera, en la que se colgó la segunda plata de los campeonatos, la tercera medalla de estos Europeos.

Casi sin tiempo de salir de la piscina, ni de pasar por la cámara de salida y con las gafas aún llenas de agua, Mireia se ajustó el gorro, limpió el vaho de las lentes y sin apenas soltar los músculos se tiró a por el doblete en 200 estilos. Salió fuerte, pero ya en la mariposa se vio que no podía. Tocó a un segundo de Hosszu, la reina de la combinada; la espalda se le atragantó, y en la braza y el crol ya no hacía falta vaciarse. La catalana acabó octava y comprobó que hay límites que no están al alcance del ser humano. Aunque eso sí, su rival, Hosszu estuvo muy cerca. Buscaba una proeza similar, ganar en 200 estilos y 100 espalda, y conquistó los dos oros, pero con la ventaja de que tuvo hora y media de descanso entre cada prueba. Ambas se desafiaron además en la tercera cita del día, el relevo de 4x200 libres. Y ahí, la húngara demostró que es la nadadora de los campeonatos. Recibió el testigo en séptima posición, a casi tres segundos de las francesas que iban terceras en la última posta, y regaló un bronce a memorable a Hungría. Espectacular fue también la última posta de la italiana Francesca Pellegrini, que le 'comió' cinco segundos a las suecas, en un relevo final espectacular. Mireia, desfondada, recibió el relevo en quinta posición y España acabó séptima. Melani Costa, Judith Ignacio y Fátima Gallardo completaron el cuarteto español, que apunta alto para el futuro.

La participación de los españoles en las finales de la cuarta jornada de los Europeos, que se disputan en Berlín, se completó con la sexta plaza en la final de los 200 mariposa de Carlos Peralta, que batió el récord de España con 1:57.01. También fue positiva la actuación de Jessica Vall Montero y Marina García Urzainqui, que lograron la clasificación para la final de los 200 metros braza al ser ambas segundas en sus respectivas series.