La judoca que pasa hambre

La judoca que pasa hambre

Julia Figueroa debe bajar un kilo y medio en un día y deshidratarse: «El McDonald’s no quiero ni mirarlo».

AMADOR GÓMEZMadrid

Julia Figueroa es una joven de 25 años risueña, simpática y dicharachera, pero antes de su debut este sábado en unos Juegos Olímpicos anda «enfadada», «con un poco de mala leche», porque está pasando hambre. «El McDonalds de la Villa no quiero ni mirarlo», dice entre risas esta cordobesa que aspira a medalla en la categoría de menos de 48 kilos. Ahora está en 50 y en un día tiene que bajar un kilo y medio, y después deshidratar, para cumplir este viernes con el pesaje. «Es una animalada, pero es mejor deshidratarse que pasar hambre», reconoce.

La solución para rebajar peso en tan poco tiempo es, aparte de entrenar y apenas ingerir alimentos, tomar batidos de proteínas, utilizar trajes de sauna y tomar baños calientes. «Pero aquí en la Villa Olímpica no tenemos bañera», se lamenta Julia, estudiante de Fisioterapia. «Siempre se come algo, porque si no, te mueres», admite, pero no le queda otro remedio que aguantarse y someterse al proceso de deshidrataciónpor el que debe pasar todo judoca que supere el peso en su categoría antes de competir.

«Lo del peso lo llevo muy mal. Tengo que controlarlo en todo momento», insiste la número cinco del ranking mundial, a quien se le ha hecho «muy largo» el ciclo olímpico y para preparar los Juegos de Río ha tenido que sacrificarse como nunca. «Hemos estado 15 días en Japón y no he entrenado más en vida. Después estuvimos en Castelldefels. Nuestro entrenador está como una regadera. No se cansaba nunca. Estaba siempre con las mismas cosas», lanza. Se refiere al coreano An Jeonwangh, el seleccionador del equipo olímpico español, formado también por María Bernabéu, firme candidata a medalla en menos de 70, Sugoi Uriarte, Laura Gómez y Fran Garrigós.

Entre tanto entrenamiento y exigente preparación olímpica, a la pequeña Julia Figueroa (1,50 metros), que vive en Valencia, apenas le da tiempo a ir a Córdoba, pero lo acepta con resignación. «Esto es lo que me gusta», apunta en alusión al judo y disfrutando ahora de la Villa de Río, aunque asegura que no cambia demasiado con respecto a la de los Juegos Europeos de Bakú del pasado año. «Lo que sí choca un poco es ir por la Villa Olímpica y encontrarte a Pau o Nadal», afirma quien presume en su Twitter de fotografía con el tenista balear, abanderado en Río, junto a Sugoi y Laura, compañeros de la andaluza en el Valencia Terra i Mar.

Julia, quinta en los Juegos de Bakú, pudiera ser el sábado la primera representante del judo español en subir al podio en Río. «Creo que tengo posibilidades. Tengo ganas de que sea la mía la primera medalla para España, aunque cualquiera de los cinco podemos conseguirlo. Yo con una me conformo», proclama sin quitarse la sonrisa de la boca, aunque es consciente de que este sábado le espera un cuadro complicado camino de un sueño.