El Torneo de la Galleta recobra su esencia con los veteranos del Real Madrid y Valladolid

Chus Landaburú efectúa el saque de honor ante la presencia de Amavisca, el concejal de Aguilar y los capitanes del Madrid y Valladolid, Mesas y Juan Carlos. /Marta Moras
Chus Landaburú efectúa el saque de honor ante la presencia de Amavisca, el concejal de Aguilar y los capitanes del Madrid y Valladolid, Mesas y Juan Carlos. / Marta Moras

El campeonato aglutinó a grandes exjugadores como Amavisca, Sabino, Torrés Gómez y Chus Landáburo, que hizo el saque de honor

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZAguilar

Lo necesitaba el Torneo de la Galleta. Pedía a gritos que el prestigioso campeonato volviera a ser lo que era antes y lo hizo en su XXV edición. Los veteranos del Real Madrid y del Real Valladolid dieron un color especial y los aguilarenses no paraban de preguntarse «qué futbolistas vendrían por parte de los dos equipos». El amplio abanico de jugadores ya retirados blancos era muy amplio y aunque se sabía que los Zidane, Raúl y compañía no iban a acudir por su apretada agenda en los banquillos, la esperanza de ver a ilustres no desvaneció. Y hubo para todos, los más entrados en años disfrutaron de la presencia de Andrés Sabido (en el Madrid entre 1977 y 1982). Sus piernas no son las mismas que cuando compartía vestuario con Del Bosque, Camacho, Santillana o Juanito, entre otros muchos, pero solo escuchar su nombre en Aguilar daba empaque al Torneo de la Galleta.

Se notaba que no era un partido más cuando apareció Emilio Amavisca por el municipal Alberto Fernández. El campeón olímpico en Barcelona 1992 acaparaba los 'flashes' de los presentes, aunque algún joven le preguntaba quién era y en qué equipo había jugado. A lo que el cántabro respondió «pues en el mejor equipo del mundo, el Real Madrid». Presumió de madridismo por Aguilar, aunque una lesión le impidió saltar al césped y ayudar a su equipo. Fue en representación de su equipo, al igual que hizo lo propio el histórico portero Miguel Ángel, aunque Amavisca acaparó más tertulias por eso de haberse retirado más reciente.

Eso era lo que se murmuraba en la grada. En el campo, los focos iban a Congo, Balboa y Codina. Hace poco disfrutaban del Santiago Bernabéu y eso lo sabían los más jóvenes, que se fijaban en sus todavía características deportivas. Incluso alguno bromeaba y aseguraba que Congo, campeón de la Champions en 2002, jugaba mejor ahora que cuando vestía la camiseta blanca. Hasta tal punto no llegaba esa afirmación, aunque la mordiente del Madrid en la delantera con el colombiano, Balboa y Morán, que recordaba a ese jugador que consiguió el ascenso a Primera con el Racing de Santander, era lo más destacado.

Por el Valladolid también había grandes ilustres del fútbol nacional y eso se notó en el terreno de juego. Torres Gómez, Juan Carlos, Turiel, Alberto, Chuchi Macón, Soto demostraron, aunque suene a tópico en estas crónicas, que el tiempo no pasa por sus piernas. Derrocharon calidad y eso sirvió para doblegar a un Real Madrid más entrado en años.

Abrazos entre todos los jugadores (en muchas ocasiones rivales hace unas décadas) para ovacionar a un mítico del fútbol nacional y provincial como Chus Landáburu. El excentrocampista del Rayo Vallecano, Barcelona, Atlético de Madrid y Valladolid recibió el cariño de todos los aficionados y efectuó el saque de honor ante un multitudinario aplauso de seguidores y jugadores. Entre lo anecdótico también se encontraba la vuelta a la provincia de referentes del fútbol palentino como Alberto Serrano (capitán del Club de Fútbol Palencia y Deportivo), Santi Sedano (aunque no jugó) y Emilio, delantero que vistió la camiseta del CF. Palencia y el Cristo. Precisamente, el vallisoletano fue el mejor del encuentro al anotar tres de los cinco goles de su equipo. Se mostró muy activo y pudo con una defensa más longeva hasta que fue sustituido por Alberto (también jugó en el Palencia en su recta final).

Miles de anécdotas para devolver la esencia de este prestigioso torneo estival al trono que había