La Segoviana sube a la segunda plaza tras golear al Bembibre (5-1)

Dani Arribas golpea el balón ante el Bembibre, en La Albuera. /Antonio Tanarro
Dani Arribas golpea el balón ante el Bembibre, en La Albuera. / Antonio Tanarro

El cuadro azulgrana voltea el tanto leonés y mejora sus opciones de cara al 'play off' a falta de una jornada de liga

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

La Gimnástica Segoviana ha matado este domingo dos pájaros de un tiro. Manu González sigue sin repetir alineación y logró dar rodaje a jugadores con lesiones recientes como Rubén o Charly y la justa oportunidad a Elías o Christian. Lo circunstancial del once se notó en la primera parte, pero no impidió el guión previsto de la goleada. Y el gran premio que comporta, pues el cuadro azulgrana asciende al segundo puesto tras la derrota de la Arandina en casa del Bupolsa. La Segoviana dependerá de sí misma en la última jornada –visita al Palencia Cristo y la Arandina recibe al Astorga– para enfrentarse en primera ronda a un cuarto clasificado con la vuelta en casa. Con el Zamora ya campeón virtual, es toda una satisfacción que comportaría, además, jugar la próxima Copa del Rey.

5 Gimnástica Segoviana

Christian, Adrián, Rubén, Charly, Anel, Juan de la Mata, Elías (Quino, min. 59), Domingo, Dani Arribas, Dani Calleja (Dani Abad, min. 75) y Mika (Agus Alonso, min. 68).

1 Atlético Bembibre

Ivanildo, Rubén (Tano, min. 73) Basalo, Willy, Samu, Carlos Cruz, José, Javi García, Santi (Britez, min. 73), Dani Martínez y Óscar.

GOLES.
0-1 (min. 13) Óscar; 1-1 (min. 54) Dani Arribas; 2-1 (min. 62) Dani Arribas; 3-1 (min. 65) Mika; 4-1 (min. 76) Agus Alonso; 5-1 (min. 90) Quino

El Bembibre ofreció una mejor puesta en escena. No es habitual que pasen diez minutos en La Albuera sin tráfico por la guarida visitante. Más intenso, el equipo leonés ganaba esas pequeñas batallas en principio irrelevantes que adquieren repercusión cuando coinciden en tiempo y espacio. Así fue la transición del tanto visitante. Una pelota bien ganada junto a la línea de cal para que el delantero Santi la embolsara y dejara que sus piezas se desplegaran. La pelota le llegó a Óscar, que caracoleó en los primeros metros del área antes de engancha un disparo que, acompañado de un leve despeje azulgrana, se coló junto al palo de Christian.

Le costó reaccionar a la Segoviana sin Manu, sancionado por acumulación de amarillas, como eje gravitatorio. Su homónimo berciano, Carlos Cruz, dio la talla y supo optimizar las modestas opciones de sus compañeros. Para entonces, la Arandina ya perdía en casa del Bupolsa, por si hiciera falta incentivo. La fragilidad azulgrana, con piezas poco acostumbradas a compartir tablero, estaba en el horizonte. La relación entre la portería y los centrales estuvo cerca de provocar disgustos de difícil digestión. Y en ataque, las cosas no mejoraron.

Que la Segoviana acabaría entrando en el encuentro era inevitable. El asedio azulgrana arrancó con un brillante testarazo de Elías; el más bajito exhibió un gesto técnico de todo un delantero de área chica. El rol de Mika, que pudo marcharse al descanso con un hat-trick. Su abanico de invitaciones tocó todos los palos. La primera, un esforzado disparo girándose en el balcón del área. La más clara, tras un pase de la muerte de Adrián que cruzó en exceso por raso. Con el área plagada de efectivos, buscó el trazo fino con un trallazo que taló un árbol pero no arrasó el bosque. Ivanildo tuvo tarea y supo gestionarla, con su primera estirada sobresaliente. Y en el epílogo del primer tiempo, enganchó un disparo a quemarropa desde el corazón del área que bloqueó, salvadora, la defensa.

En apenas unos minutos el Bembibre pasó de presumir de un resultado a catalogarlo de milagro. Como si no mediara el paso por vestuarios, Mika tampoco atinó al embocar con la testa un envío al segundo palo con el portero vencido. Fueron cuatro saques de esquina azulgranas en los primeros cinco minutos de segunda parte, más una falta lateral de Calleja que bloqueó Ivanildo. Muestra suficiente del mensaje en vestuarios: era muy descortés que la Segoviana desperdiciara el guante del Bupolsa.

Canjeó la oportunidad Dani Arribas, que cazó un balón suelto en el punto de penalti tras un saque de esquina y acabó con la resistencia leonesa. Voluntarioso como pocos, no ha sido una temporada fácil para un jugador exigido a una versatilidad táctica que le ha costado a veces asimilar. Dos minutos después de la hora de juego, enganchó un fortísimo disparo desde el balcón del área que no dio opción a Ivanildo. Y en apenas ocho minutos, Arribas había completado la remontada de la Segoviana.

El partido premió a Mika el gol con el que logró redimirse, en una suerte de justicia poética. Asistido por un envío genial de Calleja, el cántabro tuvo la paciencia para vivir en el presente, bajó el balón para perfilarse en el corazón del área, quebrar la resistencia del portero y encontrar al fin la red. Incluso en un partido que él valoraría de forma negativa por tanta ocasión marrada, deja un gol y una generación de juego constante.

Se agolparon las buenas noticias en La Albuera. Tras el tercer tanto, la megafonía anunciaba la derrota dela Arandina. Después, Agus Alonso, que sustituyó a Mika, aprovechó la fiesta para soplar su vela y agrandar la mejor estadística del grupo en cuanto a goles por partido se refiere. Todo un lechado de virtudes técnicas, buscó dos chilenas en apenas media hora. La primera no hizo diana, en la segunda impactó el balón en un gesto espléndido y forzó una parada extraordinaria de Ivanildo. Sería Quino quien cerrara en el descuento una de las tardes más rentables del curso.