Un penalti condena a La Granja ante el Burgos Promesas (0-1)

Jonan trata de llevarse el balón ante un rival de Burgos Promesas en El Hospital. /Antonio Tanarro
Jonan trata de llevarse el balón ante un rival de Burgos Promesas en El Hospital. / Antonio Tanarro

El CD La Granja, con su mejor versión defensiva, cae tras un penalti de Pluma, lamenta otro no señalado en área rival y paga su falta de efectivos en un banquillo sin atacantes

Luis Javier González
LUIS JAVIER GONZÁLEZReal Sitio

Se cumplen tres cuartos de partido en El Hospital y el desenlace está en el alambre. La Granja busca su primera victoria y la ecuación se resuelve en un balón en largo por el que pugnan Jorge Cortés, el punta del Burgos Promesas, y Pluma, el eterno central. El 9, escorado, gana por velocidad, se escabulle junto a la línea de fondo y otea el horizonte. No hay refuerzos, pero Pluma le derriba. Segundos después, Dava ajusticia desde los 11 metros al palo izquierdo de un Lorenzo que roza la parada salvadora. El fútbol, deporte de detalles, inmortalizó el único error en una tarde muy solvente y La Granja, que reclamó la misma suerte por una posible mano en el descuento, duerme por primera vez este curso en zona descenso.

0 CD La Granja

Lorenzo, Cuadri, Mario, Pluma, Kike, David, Lázaro, Christian (Seung, min. 79), Jonan, Vitolo y Gabi.

1 Burgos Promesas

Álex, Espinosa, Casado, Mota, Paco, Óscar Vázquez, Asier (José, min. 90), Gabri, Jorge (Jesús, min. 72), Hinojosa y Dava (Óscar Ortega, min. 81).

goles.
0-1 (min. 69) Dava, de penalti.

El cuadro burgalés llevó la iniciativa ante un rival bien asentado. A excepción de una jugada bien tejida por las camisetas naranjas que Asier, solo ante Lorenzo, mandó arriba, no abundó al inicio el tráfico en las áreas. En la burgalesa, Jonan vio una amarilla por un intento fallido de remate que se llevó por delante a un rival. Apenas minutos después, Óscar Vázquez trató de vender una falta del colombiano, sin mayor trascendencia, en busca de la segunda tarjeta. Se sacó un grito de tenor, pidió al árbitro el gesto de amonestación y se señaló a la pierna herida. Unos minutos después, el 6 repitió registro musical. No hubo suerte.

La Granja había conseguido su primer objetivo: una salida sólida. En ataque, todas las miradas estaban puestas en Jonan. Primero, por su verticalidad; suya fue la primera ocasión en un balón que le cayó suelto ante una defensa en retirada, pero su disparo, con mucho espacio, no encontró portería. También las miradas burgalesas, en busca del error que valiera la expulsión. El empujón que le dio Espinosa junto a la banda no era inocente.

En un duelo con aversión al riesgo, ambas zagas tenían clara la consiga. En La Granja, Kike y Pluma son ya una pareja consolidada. En los burgaleses, el reto claro era contener los balones aéreos a Jonan. El colombiano es una muralla cuando tiene ganada la posición. Así sacó una falta peligrosa en el balcón del área al filo del descanso. Aunque el perfil apuntaba más a Vitolo, diestro, fue Lázaro el que intentó sorprender con un tiro alto.

La Granja buscaba el fogonazo y el Promesas quería tejer un juego más elaborado. Su entrenador, Carlos Aguilera, pedía a su estrella que marcara diferencias: «Asíer, un pase de gol, con cariño». El 7, ex del Mirandés, respondía gestualmente, como queriendo decir: «Ya, pero no es tan fácil». Se asociaría poco después con Jorge dentro del área pero no supo gestar la asistencia.

Así las cosas, el balón parado era una alternativa muy válida. El cuadro burgalés, con un número importante de córners, dibujaba sus jugadas ensayadas. La 3, insistía el asistente desde. No salió en las dos primeras intentonas, pero el técnico confiaba: «Que la repitan». El delantero hacía de señuelo, simulando en saque en corto, para la incorporación de los compañeros al primer palo. Pluma, que demandaba a gritos intensidad, se lo olía. Así, a la tercera, llegó Gabri para cabecear a placer. Pero no encontró portería.

Nada más regresar de vestuarios, La Granja tuvo otra opción pintiparada. Cuadri peleó con fe un envío largo de Kike. Se tiró junto a la línea de fondo y esquivó desde el suelo al defensor burgalés. Su centro le llegó a Lázaro, que asistió a la llegada de David Moreno, que enganchó un disparo algo tímido que el portero logró blocar sin apuros. El segoviano, consciente del caramelo, gritó y se tapó la cara ante lo que pudo ser. Haría lo mismo Asier, que cruzó en exceso un cabezazo picado tras la mejor jugada del encuentro, gestada por los burgaleses tras dos precisos cambios de orientación antes de un centro al segundo palo.

Dani Lázaro se esfuerza por arrebatar el esférico a un rival del cuadro burgalés.
Dani Lázaro se esfuerza por arrebatar el esférico a un rival del cuadro burgalés. / Antonio Tanarro

Se aceleraba el partido y el Promesas parecía más capacitado para aprovechar el río revuelto. La Granja contragolpeaba en un buen envío a Lázaro, pero Gabri se lanzó en el momento exacto para negarle el remate. Instantes después, el 8 visitante tuvo un cabezazo a placer desde el punto de penalti que no encontró puerta. Fueron unos minutos taquicárdicos hasta que Fonseca pidió a sus jugadores que echaran la pelota fuera porque Jonan se dolía, sin consecuencias, en el suelo.

El dilema estaba servido en el Promesas. Paco, central, pedía un punto más a sus compañeros: «El empate no nos vale». Su técnico, atento, le replicaba: «Lo que vale es estar tranquilos». Segundos después, La Granja amenazaría en una acción de Cristian, que superó al portero, pero se escoró demasiado y se quedó sin ángulo. Fue la última bala de La Granja, que encajaría poco después el gol de penalti y veía cómo Lorenzo repelía con una bonita palomita un tiro envenado de Asier.

A la espera de los tránsfers de Lucho o Tomás –sus dos piezas más desequilibrantes en pretemporada– Fonseca, sin atacantes en el banco, solo hizo un cambio, el de Seung, un lateral utilizado como extremo. Lo intentaron los locales, que pidieron penalti en el 96' tras un cabezazo de Jonan que sonó a antebrazo. Pese a las exclamaciones de los locales, el pitido del árbitro no señaló a los 11 metros, sino a la caseta.