Tercera División

El Palencia Cristo pega más fuerte

Los jugadores del Palencia Cristo celebran un gol. /Marta Moras
Los jugadores del Palencia Cristo celebran un gol. / Marta Moras

Los de julio César suman una nueva victoria en un partido en el que aprovecharon su mayor contundencia en el área rival

LÍA Z. LORENZO Palencia

Julio César sumó su primera victoria como entrenador del Palencia Cristo en un partido marcado por el dominio de las áreas sobre el centro del campo. Los morados tuvieron que matar el partido antes, pero parecen disfrutar viviendo siempre en al alambre. A eso también tendrá que acostumbrarse el entrenador brasileño.

3 Palencia Cristo

Adriá, Dani Burgos, Garci, Ramón, Pablo, Abajo (Viti, min.64), Chuchi, Arnáiz, Kike (Blanco, min.76), Adri y Garre.

2 Atlético Bembibre

Ivanildo, Basaldo (Rubén, min.8), Espi, íñigo, Guzzeta, Willy, Javi García, Modia, Carlos Cruz, Dani Martínez (Britez, min.24) y Lucho (Jose, min.75).

Goles.
1-0, (min. 14), Kike. 2-0, (min.25), Garre. 2-1, (min. 40), Modia. 3-1, (min.46), Kike. 3-2, (min.48), Espi.
Árbitro.
Eduardo Fernández. Mostró amarilla a Garci por el Palencia Cristo y a Lucho y Rubén por el Atlético Bembibre.
Incidencias.
Partido correspondiente a la 21 jornada del Grupo VIII de Tercera División jugado en La Balastera.

El Palencia Cristo empezó con ganas de mandar, de imponer su ritmo en el terreno de juego. Un milimétrico pase de Chuchi tras robar un balón, dejó un dos para dos, con Adri y Garre como protagonistas. El delantero centro condujo el balón, pero su centro lo atrapó Ivanildo en el primer palo. El Palencia Cristo no tiraba a puerta, pero avisaba de que quería llevar la batuta. Y eso que estado del terreno de juego no invitaba a conducir el balón. Tras el diluvio y el partido del CIA el sábado, el césped de La Balastera presentaba zonas que se asemejaban más a un patatal que a un campo de fútbol. Dani Burgos lo comprobó de primera mano tras perder un balón al desestabilizarse por el barro, la jugada terminó con un peligroso disparo de Guzzetta que se fue por encima del larguero. A pesar de esa ocasión, el Palencia Cristo dominaba el encuentro, con sus laterales muy incisivos por las bandas.

En una de esas subidas iba a llegar el gol. Dani Burgos puso un centro medido al punto de penalti y, ahí, se elevó Kike, que superó a la defensa para mandar un maravilloso testarazo al fondo de las mallas. El Palencia Cristo se merecía ir por delante en el marcador porque había salido a no sestear, a atacar desde el minuto 1. Y no era fácil en un campo que invitaba a refugiarse atrás. Precisamente, el resbaladizo césped provocó la lesión del visitante Dani Martínez, que se lastimó el hombro tras una mala caída. El leonés tuvo que abandonar el terreno de juego mientras que el Palencia Cristo dominaba el partido con mano de hierro. Sobre todo por la derecha, donde Dani Burgos penetraba por la banda casi sin oposición.

En una jugada por la derecha iba a llegar el segundo. Abajo controló el balón de espaldas a la portería para dejar una inteligente asistencia a Garre, que sin pensárselo lanzó un punterazo ante el que nada pudo hacer Ivanildo. Con el 2-0, el Atlético Bembibre se lanzó al ataque y, entonces sí, los morados decidieron agazaparse para lanzar el zarpazo definitivo a la contra. Los leoneses empezaron a acercarse con peligro al área, pero se encontraban una y otra vez con Adriá, que volvió a mostrar su seguridad bajo palos y sus problemas en los balones aéreos. Los dos goles habían despertado el espíritu adormecido del equipo palentino, que empezó a gustarse según pasaban los minutos. Como en una preciosa jugada por la izquierda, con Pablo y Arnáiz combinando de primeras dentro del área. El centro del lateral no encontró rematador. El partido era de ida y vuelta y cada llegada se traducía en una ocasión de gol. Hasta que el Atlético Bembibre marcó en una perfecta contra por la banda derecha.

Lucho llegó hasta la línea de fondo y buscó la cabeza de Modia, totalmente solo en el punto de penalti. El jugador del Bembibre picó el balón con la cabeza para evitar la estirada de Adriá. El guardameta morado tocó el balón, pero no pudo evitar el gol después de que el esférico golpeara en el palo. El 2-1 reflejaba lo que se había visto en el campo, con dos equipos muy ofensivos y un mayor dominio de los locales.

En la segunda parte, el balón parado revolucionó el partido. Primero a favor del Palencia Cristo, que iba a marcar a la salida de un córner. Adri botó el saque de esquina, Abajo prolongó en el primer palo y Kike remató sobre la línea de gol para hacer el tercero. Cuando parecía que el partido estaba decidido, el Bembibre reaccionó. Íñigo aprovechó la mala salida de Adriá en una falta lateral para rozar lo justo el balón con la cabeza y dejar solo a Espi, que volvió a poner emoción al partido.

Aún no se habían jugado 10 minutos de la segunda mitad y los espectadores ya habían visto dos goles. Los últimos 35 minutos prometían emociones fuertes. Sobre todo porque los visitantes habían decidido sacudirse los complejos e irse a por el empate y porque el Palencia Cristo ataca mejor, pero sigue cometiendo los mismos errores defensivos que le han penalizado toda la temporada. Con los dos equipos volcados, el partido se lo iba a llevar el que mejor se manejara en las áreas. Y ese fue el Palencia Cristo. El Bembibre fue dejando más espacio atrás con el paso de los minutos y Adri supo leer perfectamente esta situación. Pegado a la cal de la banda izquierda, el morado ponía en verdaderos aprietos a la defensa leonesa. El cuarto tanto palentino pudo en el córner posterior a una gran jugada suya. El remate de Kike se marchó por encima del larguero por centímetros. Minutos después, el delantero tuvo que ser sustituido por Blanco tras recibir una fuerte entrada en la frontal. El Bembibre estaba volcado y Adri encontraba mucho espacio.

El jugador morado tuvo el cuarto en un mano a mano con Ivanildo, pero el guardameta le adivinó la intención, mientras Garre estaba solo en el segundo palo. Al Palencia Cristo le iba a tocar sufrir, aunque más por el ímpetu de los leoneses que porque crearan peligro real. Y porque este equipo no sabe enfríar los partidos. Con el 3-2, los palentinos no se metieron atrás, siguieron buscando el gol mientras que el Bembibre cerraba con tres y mandaba a Ínigo, su central, a rematar al área. Pero ahí se manejó muy bien Ramón, que despejó todos los balones aéreos. Al final, los tres puntos se quedaron en La Balastera, que ya espera la visita de la Arandina el próximo domingo.

 

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