El plan de Hierro para «una selección con derechos de autor»

Fernando Hierro, ante la prensa en Krasnodar. /R. Errasti
Fernando Hierro, ante la prensa en Krasnodar. / R. Errasti

Desgrana su ideario para este Mundial «de siete vidas», en el que reconoce que será «inteligente» y no modificará el trabajo iniciado por Lopetegui

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Krasnodar

«Tenemos tiempo», dice con gesto calmado Fernando Hierro a los responsables de prensa durante un encuentro informativo con los medios escritos desplazados a Krasnodar. Sonríe aunque está cansado. No oculta que los tres primeros días apenas durmió un par de horas, porque «no encontraba horas para ver más vídeos de rivales y analizar cosas propias». Y es que llegó a Rusia «con traje y corbata», un trabajo diferente «al del chándal» y hereda un grupo hecho por Julen Lopetegui, «un íntimo amigo» al que le muestra «todos los respetos». El malagueño, «claro y honesto», sabe que es «seleccionador por circunstancias, no por mi crédito de entrenador». «No me puedo engañar. Con mi currículum como entrenador difícilmente podría ser seleccionador. Lo digo con el corazón. No es falsa humildad, sino realismo», asegura, aunque reconoce: «El año que estuve con el Oviedo me enriqueció mucho, fue fundamental. La toma de decisiones está en el día a día, sé que la gente me va a juzgar por lo que pase en los partidos».

«Soy el entrenador, tengo que asumir mi responsabilidad. Todo lo que pase ahora es responsabilidad mía», asume antes de detallar cómo era su trabajo previo al tsunami generado por el fichaje de Lopetegui por el Real Madrid. «Hacía de poli malo protegiendo al entrenador, pero ahora tenemos que agradecer al Sevilla enormemente que Marchena haya podido venir a echarnos una mano, un campeón del mundo, una persona íntegra y directa que está para ayudarnos».

No quiere mirar al pasado porque, «por responsabilidad» tiene mucho por hacer. «Esos cuatro días cada uno los vivió a su manera. Yo he vivido los míos, pero lo importante es que por esas circunstancias tengo un reto precioso, apasionante; que voy a vivir al día y disfrutarlo. No me voy a meter en el pasado. Di ese paso, ahora tenemos claro lo que queremos; mi equipo de trabajo, de confianza, y estamos trabajando en ello. Las cosas que van a pasar más allá del Mundial las ignoro», aclara después de la que la FEF anunciase el España-Inglaterra en Sevilla con él como seleccionador.

«No puedo controlar lo que puede pasar mañana ni quiero controlar más que, ojalá, hasta el 15 de julio. En este viaje no me quiero perder ni un segundo de disfrutar. El fútbol no te deja dormir, es automático. No puedes vivir del recuerdo. La gente cambió el chip rápido y hay que ser positivos», dice, incidiendo en un mensaje que ha lanzado al grupo: «El 15 de julio termina el Mundial 2018, ya no hay mas Mundiales 2018. Habrá que ver dónde estamos en 2022. Por eso, de aquí al 15 de julio vamos a intentarlo con todas nuestras fuerzas porque esto no vuelve más. Todos tenemos en la cabeza una ilusión. Esto es algo maravilloso para nuestras vidas, hay que disfrutarlo y dar el 110% de cada uno. Es lo que esta gran competición necesita».

Actuar «con responsabilidad»

Hierro reconoce que en el vestuario «los chicos han dado una dosis de madurez profesional, de carácter dentro y fuera del campo que se agradece. Es un grupo maduro, con personalidad. Son jugadores de élite, que viven en el alambre a diario, que saben que esto son rachas y tienen cabezas privilegiadas para saber mantenerse en la crisis, gestionarla y salir adelante. Llevaban dos años trabajando con un seleccionador, pero es un grupo muy sano fuerte y sabe que ha venido a luchar por el objetivo que llevan peleando dos años. Cuando hablamos de familia es por la reacción de todos los trabajadores a una situación compleja, porque aquí se ha quedado el equipo de trabajo previo».

Hierro sabe que en el vestuario había jugadores que se oponían a la destitución de Lopetegui, como él inicialmente hasta que Luis Rubiales le mostró la posición de debilidad en la que quedaba la FEF, pero tiene muy claro que «revivir» eso no ayudará al grupo. «Di mi opinión a quien se la tenía que dar y me quedo con la conciencia muy tranquila. Puedo mirar a todas las partes a los ojos con franqueza. Actué como tenía que actuar como director deportivo, siempre buscando el beneficio de la Federación a dos días del Mundial. Es una decisión que había que aceptarla con responsabilidad. No voy a ir a preguntar a cada jugador qué es lo que pensaba. Creo en la nobleza de los jugadores y en la madurez de gente que está en equipos de élite que tienen problemas y se levantan. Hay gente que no estaba de acuerdo y empatizo con ellos. Digo, si yo fuese jugador ¿qué haría? ¿cómo me pondría?», se preguntó con una sonrisa antes de insistir: «La obligación es convencer a los chicos de que cuando nos vayamos de aquí, ojalá lo mas tarde posible, nos podamos mirar todos a la cara diciendo que lo intentamos con todo nuestro corazón y toda nuestra alma. Sabemos lo que representamos para nuestro país, para nuestro fútbol, y tenemos que hacerlo también por nosotros mismos como profesionales. Esa responsabilidad la tenemos».

Vestuario unido y distinto

Hierro bromea al hablar de los cambios que observa en los vestuarios actuales usando a su hijo de 25 años como ejemplo y la capacidad de impacto como líder que puede tener en ellos «con un monólogo» o «tocando las palmas» en la caseta. «Es un reflejo de la sociedad, que también es diferente. Antes un entrenador si se montaba en un autobús con música montaba en cólera: '¡Perdéis concentración!' decía, mientras ahora el que no lleva música parece que no vive con alegría. Vete y quítale un móvil a uno... Antes te lo hacían meter en la maleta. Bueno, realmente en mis tiempos no había móviles», bromea antes de desvelar que «los jugadores en cinco minutos tienen analizado al entrenador».

No oculta el malagueño que «esta selección tiene derecho de autor». Lo repite hasta cuatro veces cuando explica la manera de funcionar hasta que acabe el torneo, en el que las selecciones disponen «de siete vidas». «Nosotros hemos agotado una y esperamos que queden seis». Hierro recuerda: «Lopetegui ha estado dos años trabajando con ellos. Esto es una mini-competición de siete partidos, nos equivocaríamos si le voy a dar mi toque especial. No podemos cambiar la personalidad de los jugadores; las características futbolisticas del grupo, que son muy marcadas. Ahora no vamos a jugar al balón largo», ironizó.

De hecho, se mostró orgulloso de que haya una idea tan clara de juego. «Decíamos que España no tenia personalidad. Ahora que hemos elegido el camino, con lo que nos ha costado, y que tenemos claras nuestra características y virtudes, no nos vamos a alejar del camino. Representamos intentar jugar lo mejor posible, un fútbol combinativo aprovechando la calidad de los jugadores. Pedir algo que va contra nuestra naturaleza y virtudes sería inmolarnos. Quiero hablar de fútbol», pide antes de reconocer que en España siempre hay debate. «¿Cuándo no lo hay? Dime en qué puesto y terminamos antes. Cada cinco días hay un partido, por lo que ahora es el '9', luego el mediocentro, luego el lateral derecho, el portero... Siempre en debate continuo. No debe molestar. Es vuestra opinión, están los demás para tomar las decisiones», bromea.

Debilidades a mejorar ante Irán

Se pone más serio para apuntar que le preocupó encajar tres goles ante Portugal, aunque «si pones en la balanza todo» destaca que «levantarse dos veces ante la campeona de Europa no es fácil». «Y más en el primer partido, que es difícil por la ansiedad que tienes de empezar viendo que otros ya lo han hecho», aclara, antes de detallar su aspiración como técnico. «Me gusta que mis equipos jueguen bien, que compitan, que tengan su estilo propio e intentemos tener personalidad con balón, pero también todo el mundo nos analiza y sabe cómo hacernos daño».

Y así, introdujo el partido de Kazán ante Irán. «Es una selección compleja, que en los 19 últimos partidos oficiales ha encajado sólo cinco goles y ha metido 37. De ellos, 17 fueron a balón parado», detalló, antes de insistir: «En este Mundial muchos de los goles llegan así. Esos pequeños detalles son importantes, porque aquí nadie te regala nada. Hay muchísima igualdad, los mejores países y maravillosos seleccionadores. Cada partido se pelea como una última final. Ya sabemos , tenemos que aprender», avisa.

Eso sí, se congratuló de que en ese aspecto también el grupo estaba bien preparado. «Se ha quedado mucha gente del staff, por lo que hemos seguido su forma de actuar. Si cambiamos la estructura defensiva y ofensiva seríamos unos locos. Ochotorena, Antolín y Celades son los que en definitiva llevan esa parte de estrategia que está en un perfecto conocimiento. Desde esa naturalidad hay cosas que no se pueden tocar», aclaró sobre el gol de falta ante Portugal. «La ensayamos el día anterior», dijo bromeando. «No hombre, es el trabajo de año y medio y tenemos que ser inteligentes. De los goles uno fue a balón parado. El laboratorio ha funcionado... porque el laboratorio estaba ya» , finaliza.

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