Aquí empieza todo

Comienza la gran fiesta del fútbol sin la asistencia de mandatarios occidentales

Majestuoso. Este aspecto luce el maravilloso estadio Luzhnikí de Moscú, que acogerá esta tarde el partido inaugural entre la anfitriona Rusia y Arabia Saudí./Afp
Majestuoso. Este aspecto luce el maravilloso estadio Luzhnikí de Moscú, que acogerá esta tarde el partido inaugural entre la anfitriona Rusia y Arabia Saudí. / Afp
RAFAEL M. MAÑUECOCorresponsal en Moscú

Esta tarde echará a andar en el estadio Luzhnikí de Moscú la Copa del Mundo de Fútbol Rusia 2018. Lo hará con la presencia del presidente Vladímir Putin y un puñado de mandatarios extranjeros, entre los que no habrá ni uno llegado de países occidentales. La ceremonia de inauguración, previa al primer partido del Mundial entre la anfitriona Rusia y Arabia Saudí, será además más corta de lo habitual.

Durará, según la FIFA, solo media hora e incluirá actuaciones musicales, pero no se espera nada apoteósico al estilo de lo que fue la apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi, hace cuatro años. «La ceremonia tendrá un formato ligeramente diferente al de ediciones precedentes. Tendrá como eje las actuaciones musicales y estará más cerca del inicio del partido, justo media hora antes del mismo», se indica en el comunicado difundido por la FIFA. La simplicidad del espectáculo parece responder al deseo de centrar la atención en el fútbol y no tener a los aficionados esperando a ver a sus ídolos sobre el césped.

La ausencia de líderes occidentales, al menos al comienzo del campeonato, ha contribuido también a deslucir la inauguración. Putin y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, presidirán hoy el evento. Junto a ellos, según informó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, estarán los presidentes de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko; de Kazajstán, Nursultán Nazarbáyev; de Azerbaiyán, Ilham Alíev; de Kirguistán, Sooronbái Zheenbékov; de Uzbekistán, Shavkat Mirziéyev; de Tayikistán, Emomali Rajmón; de Moldavia, Ígor Dodón, y el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián.

Los datos

80.000
espectadores llenarán hoy el estadio Luzhnikí de Moscú para ver el partido inaugural
30
minutos durará apenas la ceremonia de apertura y aparecerán Robbie Williams, Casillas...

Entre los llegados desde más allá del antiguo espacio soviético se encuentran el presidente de Bolivia, Evo Morales; de Panamá, Juan Carlos Valera; de Ruanda, Paul Kagame, y el primer ministro del Líbano, Saad Hariri. Acuden también el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Ben Salman, y el presidente de la Asamblea Popular Suprema de Corea del Norte, Kim Yong Nam. Pero ni un solo líder europeo. Se espera, no obstante, que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la canciller alemana, Angela Merkel, y el jefe del Estado francés, Emmanuel Macron, hagan acto de presencia en el Mundial más adelante, dependiendo de los resultados que vayan obteniendo sus selecciones.

Negativas de asistencia

Quienes ya han avisado de que no aparecerán en ningún caso por el Mundial son la familia real británica, la primera ministra, Theresa May, y el resto de los miembros del Ejecutivo y altos funcionarios del Reino Unido como forma de protesta por el envenenamiento del exagente, Serguéi Skripal y su hija. Tampoco habrá dirigentes de Australia, Dinamarca, Islandia, Polonia y Suecia, en solidaridad con Londres o a causa de las tensiones desencadenadas por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania. Pero este boicot político no se ha extendido al plano deportivo, ya que jugarán las 32 selecciones clasificadas, incluida Inglaterra.

Putin dijo este miércoles ante los asistentes al 68 Congreso de la FIFA que «Rusia se mantiene fiel al principio de que el deporte está al margen de la política». Según su opinión, lo importante es que la celebración del Mundial servirá «para que cientos de miles de aficionados conozcan nuestro país y sus tradiciones, vean que Rusia es un país abierto y hagan amigos». En los prolegómenos del partido que abre el campeonato, ante más de 80.000 espectadores, actuarán el cantante de pop británico Robbie Williams y la soprano rusa Aida Garifúllina. El guardameta español Iker Casillas, ahora en las filas del Oporto, aparecerá con la Copa que se llevará el vencedor del campeonato y lo hará en compañía de la modelo rusa Natalia Vodiónova. El portero ha viajado como comentarista de los partidos para una televisión mexicana. En Moscú ha tenido la ocasión de reunirse con Xavi Hernández.

Habrá una novedad al comenzar el partido. Una jovencísima nadadora rusa, de 12 años, con síndrome de Down, Angelina Makárova, asistirá al árbitro lanzando la moneda al aire en el sorteo para definir el lado del campo en el que jugará cada equipo. La iniciativa ha corrido a cargo de Coca Cola, patrocinadora oficial del Mundial, y forma parte de una campaña que pretende concienciar a la población sobre la necesidad de integrar a los discapacitados, algo que en Rusia sigue siendo una asignatura pendiente.

Más de 100.000 agentes velarán por la seguridad

Entre amenazas terroristas, temor a la violencia ultra e incidentes racistas, los retos de seguridad a los que debe hacer frente Rusia en su Mundial son numerosos, pero el Kremlin espera superar estos desafíos y limpiar la imagen de su país, empañada por varias crisis con Occidente en los últimos años. «Nuestro país está listo para organizar la Copa del Mundo, garantizar a todos los que vienen una comodidad máxima y dejarles las emociones más positivas», dijo este miércoles el presidente Vladímir Putin en el 68º Congreso de la FIFA. Las autoridades han tomado cartas en el asunto para reforzar la seguridad. Cierre de muchas fábricas «peligrosas» alrededor de las ciudades-sede, presencia masiva de policías -unos 30.000 desplegados solo en Moscú, más de 100.000 en total- son algunas medidas pensadas para limitar el riesgo de atentados.

 

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