Mundial 2018

Rusia 2018

Argentina señala a los culpables

Aficionados argentinos muestran su desolación mientras presencian el partido ante Croacia en pantallas instaladas en las calles de Moscú./EFE
Aficionados argentinos muestran su desolación mientras presencian el partido ante Croacia en pantallas instaladas en las calles de Moscú. / EFE

La afición albiceleste ataca con dureza a Sampaoli y Messi y les culpan del ridículo de la selección en el Mundial

MARCELA VALENTE

Si bien los analistas y aficionados más racionales lo advertían -y hasta se preparaban para una eventual decepción- la desconcertante derrota de la selección argentina ante Croacia cayó como un jarro de agua fría sobre los seguidores de la albiceleste, que pasaron en minutos de la sensación de miedo y desilusión por lo que se avecinaba a experimentar un sentimiento de rabia desconocido hasta ahora. El gravísimo tropiezo del jueves se vivió como una catástrofe en un país paralizado desde horas antes, como una tragedia de consecuencias incalculables. Por eso, en un intento de que obrara el milagro que mantuviera a Argentina con vida, ayer los pocos hinchas que aún siguen creyendo en su selección se convirtieron durante 90 minutos en animadores incansables de Nigeria. Y es que ahora, tras la derrota de Islandia, Argentina debe ganar a Nigeria y que los vikingos no venzan a Croacia. Si ganan los dos, habrá que esperar al 'golaverage' general.

El pesimismo se ha apoderado de los analistas argentinos, convencidos de que la suerte ya está echada y de que el combinado nacional no estará en Rusia en octavos de final. Los aficionados, en las calles y en las redes sociales, y los medios de comunicación no han parado de arremeter contra la selección. El primer objetivo del enojo foribundo y diana de todo tipo de insultos es el todavía entrenador Jorge Sampaoli, que admitió ser el máximo responsable del 0-3 ante Croacia. La desconfianza hacia el técnico no es nueva. Desde mucho antes de llegar a Rusia era el centro de los más virulentos ataques por ser un director deportivo amigo de la improvisación y sin un libro de estilo propio.

Y los peores vaticinios se van cumpliendo en Rusia. El empate ante Islandia fue un primer aviso, un presagio de la tragedia que se avecinaba. Y la humillante goleada encajada ante los croatas ha sido para muchos el certificado de defunción.

El entrenador, señalado

Ayer, eran unánimes las voces que pedían la cabeza del entrenador. Se llegó a extender que su destitución sería inmediata, pero finalmente su continuidad parece asegurada hasta que concluya la Copa del Mundo, pero no así su contrato hasta 2022, que será extinguido en cuanto vuelva a casa.

Nadie quiere a Sampaoli. Exfutbolistas, algunos de ellos campeones mundiales como Osvaldo Ardiles, le tacharon ayer de «impresentable» por insultar, impotente, a los jugadores rivales. Ardiles, que jugó también en el Tottenham inglés, consideró que el combinado que ha viajado a Rusia es «la peor selección de la historia argentina».

Tampoco se salvó el arquero Wilfredo Caballero, que cometió un error imperdonable y le dio el primer gol a una Croacia envalentonada. Ese primer tanto fue un punto de inflexión para un equipo argentino que, lejos de reaccionar, se desplomó. Más de un observador señalaba ayer que el equipo albiceleste, más que un director técnico, necesita un psicólogo. Para ellos la selección es como un barco que perdió el rumbo y ahora además chocó y está a punto de naufragar.

Entre los más veteranos seguidores sobrevuela el fantasma de 2002, cuando el conjunto dirigido por Marcelo Bielsa se volvió de Corea de forma prematura sin superar la primera fase. Ahora bien, en aquel grupo estaban Suecia, Inglaterra y Nigeria. Tras aquellos enfrentamientos, Argentina quedó tercera con cuatro puntos.

Ahora, en cambio, nadie puede llamarse a engaño. Las pugnas internas en la federación, la mala trayectoria del combinado nacional y las decisiones caprichosas de Sampaoli hacían muy posible que el viaje de Argentina en este Mundial no fuera muy largo. Pero tampoco se esperaba un retorno tan rápido como el que parece sobrevolar a la selección, sobre todo cuando el mejor jugador del mundo usa la casaca celeste y blanca.

«No sentir» los colores

Precisamente Lionel Messi, fue un tercer blanco de los ataques más iracundos de los aficionados. Se acusa al futbolista del Barcelona de no hacer nada cuando juega para la selección, de «no sentir» los colores de la albiceleste. Muchos le notaron decaído incluso antes de que empezara el partido del jueves, como si estuviera preso de una sensación: la de no poder darle el título a su país.

Los analistas deportivos reconocían ayer que para lucirse y sacar todo su potencial, Messi necesita que le acompañen futbolistas de calidad. Y esta selección argentina carece de ellos. Tampoco el técnico ha encontrado cuál es su mejor lugar en el campo. Lo cierto es que en las redes sociales, los usuarios no tuvieron piedad. «Muertos» fue el calificativo más suave que le dirigieron al conjunto de los jugadores.

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