Mika, el jugador gimnástico por el que el Racing pidió 450.000 euros

Mika posa en las escaleras de la calle Fernán García. /Antonio Tanarro
Mika posa en las escaleras de la calle Fernán García. / Antonio Tanarro

El pichichi de la Segoviana analiza sus inicios en el Racing, su aventura en Suiza y lo exigente que es consigo mismo

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Miguel Ángel Junco, de 26 años, responde al apelativo de Mika porque su primo lo acuñó en unas vacaciones familiares. El pichichi de la Gimnástica Segoviana con 24 goles –segundo máximo artillero del Grupo VIII de Tercera División– agradece el ejemplo de sus padres, que regentan una pescadería en el centro de su Santander natal. «Siempre me han tratado de inculcar que debo exigirme al máximo». Ese bagaje lo traduce en sí mismo, por eso no se perdona un fallo.

–En su presentación con la Segoviana, en agosto, aseguró ser un delantero con gol pese a marcar tan solo un tanto en el Tudelano.

–El año pasado creo que tuve falta de minutos, jugué muchos menos de los que merecía. No fue un buen año, pero siempre había tenido gol. Confío mucho en mí y sabía que este año iba a ser así, como siempre.

–Tuvo muchos partidos en los que apenas salió diez minutos. ¿Cómo es la vida del suplente?

–Es muy complicada, lo he hablado más de una vez con algún compañero de la Segoviana que no está jugando mucho. Yo lo entiendo, porque me ha tocado vivirlo. Sobre todo, te toca trabajar aunque no estés jugando porque cuanto más difícil se lo pongas al entrenador, más estás ayudando al equipo.

–Pese al dato, a su entrenador, Iñigo Valencia, le costó tomar la decisión de dejarle marchar.

–El día de la reunión para decidir si me quedaba o no, él me lo dijo, que le costaba mucho, pero no contaba conmigo. Que me dejaba ir sabiendo que este año seguramente metería 20 goles. Y, mira, justamente así ha sido.

–¿Qué supone bajar de Segunda B a Tercera?

–Siendo sincero, a mí me costó. No quería bajar de Segunda B, pero muchas veces es más importante sentirte querido, como me sentí yo por Ramsés o por Manu a la hora de firmar aquí, que entrar de rebote en un equipo de Segunda B, como podría haber hecho, y pasarme otro año sin jugar.

–¿En qué momento se encontraba cuando llamó la Segoviana?

–Fue a principios de agosto. Yo estaba en casa, entrenando con el preparador físico y haciendo pretemporada por mi cuenta. Me decido a venir aquí por el interés de la directiva y del entrenador. Me hablaron maravillas del vestuario, y así ha sido. Es increíble, de los mejores que me he encontrado. Me han ayudado en todo lo que he necesitado.

–¿Qué significó para un cántabro salir del Racing?

–Fue duro, la verdad. Sobre todo, por las formas en las que pasó. Al acabar División de Honor [juvenil] tengo una llamada del director deportivo y le dice a mi representante que estuviéramos tranquilos, que nos iba a renovar, que no buscásemos nada. Empiezo la pretemporada en el Racing B [entonces acababa de subir a Segunda B] y no me ponen el contrato. Estábamos todos los días llamando a ver qué pasaba. Con la liga empezada, a finales de agosto, entró la nueva directiva con la que llegaron todos los problemas y me dicen que me hacen contrato pero me ceden a otro equipo, supongo que de Tercera cántabra, porque me llamaron muchos clubes. Nos negamos, no era lo que me habían ofrecido, y tuve que estar seis meses sin poder jugar al fútbol.

–¿Cómo acabó jugando en Suiza?

–Aquel verano cambié de representante y empecé con el que sigo ahora. Tenía opciones de irme a Suiza, pero el Racing pedía 450.000 euros por derechos de formación y tuve que ir a juicio. Estuve meses entrenando con un equipo y un preparador hasta que nos dieron la razón y no tuvieron que pagar nada. Llegó la opción de jugar en el filial de un equipo de Primera, el Luzern, así que fui encantado. Incluso después de hacer la prueba, me puso pegas el Racing. Allí se cerraba el mercado un 14 de febrero y acabé firmando tres días antes.

–¿Cómo valora la experiencia?

–En su día lo pasé muy mal. Llegué y me lesioné el menisco; a los tres meses, el director deportivo que me fichó se fue a la selección suiza. Ahí me dejan un poco de lado. Ahora miro atrás y fue una experiencia de la hostia, estoy deseando repetirlo. Me gusta viajar y me gustaría volver a estar en el extranjero.

–La crisis ha dificultado la estabilidad en el fútbol y ha propiciado que muchos jugadores hagan pequeñas etapas en clubes distintos. ¿Es el fútbol precario para que muchos hagan las maletas?

–Yo creo que sí. Todos sabemos que en España las cosas no están muy bien, aunque ahora vaya un poco mejor. Sé que es complicado, pero me gustaría volver a salir.

¿Cómo definiría a sus compañeros de delantera en la Segoviana?

–Agus es un delantero con mucho gol, Ivi es un jugador con mucha calidad y Gómez [pausa] ¡es un buen animal eh! Todavía es joven, le queda mucho por aprender, pero tiene muy buenas cualidades.

–¿Se debe juzgar a un delantero por sus goles?

–Siempre he sido partidario de que sea así. Luego tiene que trabajar, jugar para el equipo, pero a mí que me den un delantero que marque goles.

–La Segoviana podría acabar tercera del grupo VIII con 87 puntos. ¿Es un palo?

–Sí, la verdad. Hay varios grupos en los que con esa puntuación seríamos campeones.

–Ustedes lidian con las circunstancias laborales de compañeros como el capitán, Anel, y compiten ante clubes como Zamora o Arandina, con condiciones profesionales.

–Lo que pasa es que en esos equipos la gente se dedica solo al fútbol y aquí en la Sego, que tenemos un equipazo, tienes que compaginar. Es lo que hay. En el fútbol de antes podías vivir de ello en Tercera y eso es algo que ahora muy poca gente puede hacer. Al final depende de cada uno, de cuidarse, y mira por ejemplo Anel como está.

–¿Tiene un jugador a su edad la perspectiva de mirar la vida a largo plazo?

–Sí. Y cuanto más pasan los años, más lo acabas pensando. El fútbol son ¿qué, 15 años? Aunque no quieras, tienes que pensar en ello.

–¿Están los futbolistas bien asesorados?

–Hay de todo. En Primera, el que no lo está es porque no quiere, porque tiene todos los medios para ello. En categorías más bajas es más complicado. Creo que depende mucho de la persona y de lo que quiera.

–¿Está el fútbol presente en sus sueños?

–En los sueños no, pero sí que es verdad que después de los partidos le doy muchas vueltas. Sobre todo a cosas que hago mal, goles que fallo. Ahora pienso por ejemplo el día de La Bañeza, que fallamos muchas ocasiones y eso son dos puntos. Le doy vueltas a cada fallo, aunque ganemos 4-0. Soy así. Si no te exiges, no puedes mejorar.

–¿Es volátil la racha de un delantero?

–Es verdad que cuando marcas goles se dice que te caen todas y cuando no, puedes fallarla sin portero. Esta segunda vuelta tengo una racha muy buena, he metido en casi todos los partidos y espero que siga así. No sé si es casualidad o estar bien colocado, por eso soy partidario de que los delanteros siempre tienen que estar en el área.

–¿Cómo le gustaría ser recordado cuando deje el fútbol?

–Es algo que no he pensando nunca, la verdad. Como alguien trabajador, que siempre lo dio todo y se dedicó al cien por cien a ello.