Miguel Blanco, entre la docencia y el Palencia Cristo

Miguel Blanco sujeta un balón y un cuento infantil, antes del entrenamiento. /Marta Moras
Miguel Blanco sujeta un balón y un cuento infantil, antes del entrenamiento. / Marta Moras

El mediocentro, que en noviembre viajó a Oxford en busca de un futuro, alternará las clases con los entrenamientos

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

La vida da muchas vueltas y si no que se lo pregunten a Miguel Blanco. A principios de noviembre, el palentino abandonaba el Palencia Cristo para buscar un futuro en Oxford. La premisa de este palentino era clara por aquel entonces y lo vuelve a ser en septiembre, una vez de vuelta a su casa y a su último equipo, ya que en esta semana se ha comprometido con el conjunto morado. «Me fui de Palencia porque no había trabajo y ahora lo he encontrado. Es el principal motivo de mi vuelta. Las dos últimas semanas han sido una locura», resumió ayer el centrocampista palentino, quien, a pesar de contar con unas excelentes aptitudes para el fútbol desde pequeño, siempre ha visto en la docencia su futuro. «El fútbol siempre ha sido una afición, que he intentado aprovechar al máximo. Obviamente un equipo de Tercera no te dará de comer toda la vida, por lo que siempre ha primado el trabajo fuera de los terrenos de juego», continuó Blanco.

Segunda experiencia

Pero esta experiencia anglosajona no fue la primera que ha vivido Blanco, ya que, cuando militaba en el Becerril (temporada 2015/16), el palentino compró un billete de ida a Glasgow para trabajar de auxiliar de conversación y buscar un futuro fuera las fronteras nacionales. «En la educación, la sanidad, el periodismo... es difícil encontrar algo que te guste o te llene. Viendo la situación que estamos padeciendo, cuando marchas fuera de casa, como cuando he estado en Escocia o en Inglaterra, uno ve que se encuentra trabajo mucho más fácil», se lamentó ayer el centrocampista, quien destaca del Reino Unido que es mucho más sencillo incorporarse al mundo laboral. «Encontrar un trabajo es mucho más fácil. Hay más movimiento en el mercado laboral y eso facilita, sobre todo a los jóvenes, encontrar trabajo más rápido. Hay muchas oportunidades, sobre todo, en la hostelería», afirmó Blanco.

Tras dos experiencias en el extranjero, en este mes de septiembre se le abrió una nueva posibilidad laboral en un colegio de la capital. Tras meditarlo, el centrocampista rehace su maleta para volver a su casa y ahí, el Palencia Cristo juega sus cartas para que defienda su camiseta. «Cuando renové el verano del año pasado, ya comenté a la directiva y al cuerpo técnico que existía la posibilidad de me marchara a mitad de temporada. Cuando abandoné, a la entidad no les pilló de sorpresa, ya que ambas partes estábamos medio mentalizados. Por todos esos motivos ha sido muy fácil volver», apostilló ilusionado Blanco, quien aseguró que no ha tenido ningún problema para comprometerse con el conjunto morado. «El aspecto económico nunca ha sido un problema conmigo. El Cristo siempre ha estado contento conmigo y yo con ellos», prosiguió.

Es conocimiento mutuo (aunque el entrenador y el jugador no habían coincidido) ha propiciado que la adaptación al equipo haya sido rápida. «Conocía al grueso de la actual plantilla. Me he encontrado como uno más desde el primer día», afirmó el palentino, que centrará sus esfuerzos para entonarse físicamente lo antes posible. «Mis compañeros llevan entrenando desde julio. Además han disputado amistosos, tres partidos de temporada y ya tienen interiorizada la filosofía del nuevo entrenador. Me imagino que me costará llegar al mismo nivel que ellos, pero sé que nunca es tarde y que en unas semanas estaré al mismo ritmo que ellos», relató ilusionado Blanco.

Crecimiento del club

Si la plantilla del Palencia Cristo poco ha cambiado en diez meses, el crecimiento de la entidad morada sí que ha sido palpable a los ojos del jugador palentino. «El club ha progresado económica y deportivamente. Hace unos años, nadie se imaginaba que jugase un 'play off' y ahora lleva dos consecutivos. Esta temporada se ha aumentado el presupuesto y la directiva continúa implantando muchas iniciativas para buscar nuevos socios que se unan al proyecto. Ahora el Cristo tiene más nombre en Palencia, gracias a las redes sociales y al nuevo canal de televisión», concluyó Miguel Blanco, quien ahora se centra en recuperar la titularidad que poseía en el arranque de la pasada campaña. Reto difícil de conseguir, ya que por el palentino aterrizó el año pasado Adri y para la posición de enlace con el ataque, el club ha reforzado esa posición con el esperado fichaje de Chuchi.

Todos esos inconvenientes no le preocupan a Miguel Blanco, quien ya piensa en cómo puede ayudar al equipo para lograr la tercera fase de ascenso a Segunda División B consecutiva. Para esos menesteres aún queda mucha temporada y el palentino ya está preparado para afrontar cualquier reto.

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