Una pena muy grande

El guarameta Dennis atrapa un balón ante el delantero Agus Alonso./Antonio de Torre
El guarameta Dennis atrapa un balón ante el delantero Agus Alonso. / Antonio de Torre

La Segoviana cae en La Albuera frente al Real Valladolid B y se complica su existencia en la Segunda División B

Fernando Arconada
FERNANDO ARCONADASegovia

Era un partido a vida o muerte. Un día de felicidad para unos, de tristeza para otros. Con lo que había en juego para la Gimnástica Segoviana y para el Real Valladolid B, unos iban a celebrarlo (la permanencia); otros a llorar. Y el que lloró fue el conjunto gimnástico. Una pena, sobre todo porque el ambiente (más de 2.800 espectadores) hacía presagiar una buena tarde, las gradas eran un espectáculo, que se dejó notar ya desde que salió el equipo a calentar.

0 Gimnástica Segoviana

Pablo, Borja Plaza (Rubén min. 71), Asier Arranz, Javi Marcos, Anel, Manu, Dani Arribas, Fernán, Kike (Alberto Leira min. 67), Quino e Ivi (Agus Alonso, min. 49).

1 Real Valladolid B

Dennis, Raúl, Moi, Carrascal, Salisu, Mario (Mari, min. 76), Mayoral (Alvarado, min. 55), Pérez, Suárez (Becerra, min. 67), Domínguez y Samanes.

Gol:
0-1, min. 14, Suárez.

Pero algo salió mal. El primer contratiempo para el conjunto segoviano llegó en el último minuto del calentamiento con la lesión de Dani Calleja. Abraham García tuvo que modificar el planteamiento ya desde el inicio dando entrada a Kike. La primera mala noticia. Y lo notó el equipo de Abraham García, que tuvo muchas dificultades a la hora de construir el juego. El Real Valladolid B, que había estudiado bien el desarrollo de su partido supo jugar con esa circunstancia; con esa y con un fútbol más contemporizador en la segunda parte (buscando el contragolpe) y con las constantes pérdidas de tiempo de sus jugadores. Era un partido en el que no importaba el cómo, sino el qué. Y ese qué interrogativo tenía una sola respuesta. Ganar. Y es lo que hizo el filial vallisoletano.

El rival supo gestionar mejor ese estado de ansiedad, a pesar de contar con jóvenes jugadores. Estaba claro que ninguno de los dos equipos quería fallar, y buscaban más asegurar que otra cosa; mejor no tener que lamentar. Más que de tensión (que la hubo, por la incertidumbre del resultado) esos primeros minutos fueron más de respeto. Se esperaba un inicio más demoledor del conjunto local en esos inicios y para entonces la ausencia de Dani Calleja ya se echaba de menos. Tenía muchos problemas el conjunto de Abraham García para hilvanar su juego.

La otra mala noticia llegó en el minuto 14. El Real Valladolid B se adelantó en el marcador gracias a un gol de Suárez. El delantero controló y ejecutó a la perfección una buena jugada de su equipo, que llegó como consecuencia de un error en la salida del balón del conjunto local. El guardameta Pablo no pudo hacer nada por impedirlo. No era el guion que es esperaba, el Real Valladolid B también se jugaba la vida y aunque decepcionados, quedaba mucho tiempo por delante como para pensar en otras cuestiones.

Pero el gol sí que hizo daño. Mucho y más teniendo en cuenta que la Segoviana no ha sido capaz de vencer dos partidos consecutivos esta temporada. Las comparaciones son odiosas, pero nada tenía que ver con el equipo de la semana pasada. Y mientras todas estos pensamientos pasaban por la cabeza, Pérez estuvo a punto de dar otro gran disgusto. El jugador visitante ni se lo pensó y según le vino conectó un remate de volea que salió alto por poco. No fue gol, pero si lo llega a marcar, hubiera sido el gol de la jornada. El filial blanquivioleta tenía las ideas más claras que la Segoviana. Lo mejor de la Segoviana llegó sobre la media hora en un disparo sao, bajo, de Quino, que fuera por poco. Ivi (titular ayer en lugar de Agus Alonso) se pegaba con la defensa visitante, en la que destacaba Salisu (gran partido el suyo), pero poco más a destacar.

No estaba nada cómoda la Segoviana, con muchos metros entre Manu y Fernán. Atenazado, los nervios también querían jugar. No terminaba de coger el ritmo. Con ese 0-1 y con pitada al colegiado terminó la primera parte.

La segunda parte prometía emociones a prueba de los corazones gimnásticos. Estaba claro que algo tenía que hacer la Segovia para intentar cambiar el rumbo a un partido que se le había puesto muy cuesta arriba ante un conjunto que estaba en su papel.

Una ocasión de Dan Arribas levantó los ánimos en la primera acometida del partido, la mejor, pero se hizo daño Ivi (otra desgracia más) y Abraham García tuvo que hacer el cambio. Entró Agus Alonso. Suárez se libró, posiblemente en falta sobre Javi Marcos, casi hizo el segundo. La afición ya no estaba dispuesta a pasar una más. Y se desesperaba antes las pérdidas de tiempo de los jugadores visitantes. Lo que estaba claro es que la Segoviana estuvo mejor. Nada que ver con el equipo de la primera parte, ante un rival que se apostó atrás para buscar sus opciones al contragolpe. Alguna tuvo, pero lo cierto es que Pablo no tuvo que apenas intervenir.

Los minutos iban cayendo como una losa; más rápido de lo deseado para la afición local. El equipo lo intentó por activa y por pasiva, en ocasiones puede que algo precipitado, pero el guardameta Dennis y su defensa no se dejaron sorprender. Sabían de la importancia de esta victoria y si había que hacerlo feo, tampoco importaba. Lo importante era ganar y eso lo tenía claro el filial vallisoletano. El árbitro concedió seis minutos al tiempo reglamentario, pero ni por esas. Un remate de Manu alto, otra ocasión de Anel y una ocasión perdida... Final y tristeza. Hará falta creer más que nunca en la última jornada de Liga.

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