Marta Huerta de Aza, ante la revolución arbitral que viene

Marta Huerta, tercera por la izquierda, antes del inicio de la final de la Copa de la Reina. /El Norte
Marta Huerta, tercera por la izquierda, antes del inicio de la final de la Copa de la Reina. / El Norte

La palentina debuta en Segunda B tras dirigir el partido entre el Getafe B y la Peña Deportiva

LÍA Z. LORENZOPalencia

El fútbol femenino ha alzado la voz. Este verano ha reunido a más de 1.000 millones de espectadores delante del televisor y allí, junto a las jugadoras, mientras sonaban los himnos, se pudo ver una estampa muy poco habitual en la tele, mujeres dirigiendo un partido. Con el estallido femenino del deporte rey ha llegado el deseo de que más mujeres se vistan de corto para ser árbitros.

Y en medio de esta revolución se sitúa la palentina Marta Huerta de Aza, que este pasado fin de semana se convirtió en la segunda mujer española en dirigir fútbol profesional. «Para mí ha sido algo muy especial después de tantos años luchando y trabajando por el ascenso. Estoy muy contenta de que haya llegado el debut, porque sentía que hasta que no pitara el primer partido era como que no había ascendido. Y estoy realmente agradecida por el apoyo que he recibido en todo momento de todo el mundo. Ahora deseo que todo salga bien y que el partido del pasado fin de semana solo sea el primero de muchos», afirmaba la palentina horas después de convertirse en la segunda mujer en dirigir un choque de Segunda B. Porque Marta Huerta de la Haza tuvo una predecesora, Carolina Domenech, hija del exárbitro José Domenech Riera, que arbitró en la categoría de bronce desde 1998 hasta 2003.

«Es muy complicado llegar aquí. El proceso para ascender es muy exigente, empieza en agosto y termina en mayo, si todo va bien. Además te lo juegas casi todo en los dos partidos de play-off a final de temporada. Yo sabía que todo había salido muy bien, pero hasta que no salieron las listas y me confirmaron no quería pensarlo. Fue el momento en el que supe que todo había merecido la pena», explicaba marta Huerta, que debutó con el partido entre el Getafe B y la Peña Deportiva (0-1).

Algo está cambiando en un mundo eminentemente masculino. Esta misma temporada Guadalupe Porras Ayuso ha sido la primera mujer en debutar en la élite del fútbol español tras ser una de las asistentes de Mario Melero López en el Real Mallorca-Eibar.

«Yo no sé si las chicas me ven como un modelo, pero sí que me gustaría ser una inspiración para todos los que quieren ser árbitros. Me ha costado seis años llegar a Segunda B y en medio hay mucho sacrificio y trabajo. Estoy encantada de toda la atención mediática que está despertando mi debut porque muchas veces solo se habla de los colegiados en términos poco positivos. Así que me gusta ver que se nos trata como deportistas, que podemos sentir el apoyo de la gente», asegura. Los árbitros se consideran a sí mismos un elemento más del juego, un deportista más. Una visión que no siempre cala entre los aficionados. «La forma física es vital para nosotros. Al final, nos exigen tanto desde la base que vas aprendiendo a cuidarte y a sacar lo mejor de ti. Yo no tengo nada especial a nivel físico, solo mucha ilusión . Así que a las chicas que ahora están empezando les digo que trabajen duro, que se puede llegar».

La palentina está adscrita al Colegio Tinerfeño y ya sabe lo que es pitar en grandes escenarios. Lleva dirigiendo encuentros en la Liga Iberdrola desde el 2017 y arbitró la final de la Copa de la Reina de la pasada temporada entre el Atlético de Madrid y el Barcelona. A Marta Huerta de Aza le gusta soñar, pero también tener los pies en el suelo. «Yo pienso solo en esta temporada porque me ha costado mucho llegar hasta aquí. Mi objetivo es mantener la categoría y luego ya habrá tiempo para otras cosas. A ninguno de los que estamos en Segunda B nos han regalado nada», concreta la palentina. Ella forma parte de una revolución que lleva fraguándose muchos años, la del fútbol femenino. Y en el deporte rey, las árbitros son una más en el terreno de juego. Marta Huerta de Aza forma parte del cambio que quiere normalizar el arbitraje femenino.