Jornada 27

El 'unocerismo' del Atleti no entiende de rivales

Saúl, Correa y Vitolo celebran el único gol del partido. / EP

Un solitario gol de Saúl, que aprovechó el rechace tras fallar un penalti, le dio el triunfo a los rojiblancos ante el Leganés

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

El partido se presentaba para el Atlético como una trampa. La obligación de ganar ante un equipo de media tabla, el objetivo de seguir echando el aliento al Barcelona en la lucha por la Liga y evitar inconvenientes en forma de lesiones para el partido del martes ante la Juventus. Y claro, cuando uno tiene la cabeza puesta en otra cosa, suele pasar que te cuesta concentrarte y hacer bien las cosas. Pero el Atlético fue capaz de llevarse el partido con más oficio que brillo, pero en eso los de Simeone son especialistas. El 'unocerismo' no entiende de rivales.

De hecho, el primero que tenía la cabeza en la Champions era Simeone, que entre sanciones, lesiones y decisiones pensando en Turín, plantó un equipo con seis jugadores diferentes de los que ganaron en Anoeta. Y claro, el equipo saltó al césped del Metropolitano desconectado, sin ritmo, sin circulación de balón y nada de imaginación. El partido era plano, lento y malo de solemnidad. El Atlético, casi por inercia, llegaba a la portería de Lunin casi sin peligro con disparos tímidos de Griezmann, de Kalinic, de Thomas y de nuevo del francés. Entonces Simeone decidió cambiar algo en el equipo y puso a Arias en el lateral izquierdo y al canterano Solano, el séptimo lateral izquierdo de la temporada en el Atlético, lo mandó a la derecha. Pero ni con esas cambió nada.

El Leganés se estiró y Braithwaite permitió descubrir a los aficionados que Oblak estaba en el partido. Cuando la primera parte llegaba a su ocaso, Giménez tuvo la mejor ocasión del partido. El central, sólo y sin mucha convicción, remató de cabeza dentro del área –y con los pies en el césped- un centro lateral de Griezmann que Omerou sacó en la línea para mantener las tablas en el marcador.

1 Atlético

Oblak, Arias, Savic, Giménez, Solano (Saúl, min. 46), Rodrigo, Thomas, Vitolo, Correa, Griezmann (Lemar, min. 46) y Kalinic (Juanfran, min. 72).

0 Leganés

Lunin, Nyom (José Arnaiz, min. 75), Reyes, Omerou, Tarín, Kravets, Vesga, Pérez, Eraso (Carrillo, min. 70), Braithwaite (El Zhar, min. 70) y En-Nesyri.

gol
1-0. min. 50, Saúl.
árbitro
Mateu Lahoz (Colegio valenciano). Amonestó a Giménez, Braithwaite y Lemar.
incidencias
Partido de la 27ª jornada de Liga disputado en el Wanda Metropolitano. 58.321 espectadores. Los jugadores del Leganés saltaron al campo con el nombre de sus madres en las camisetas como guiño al Día Internacional de la Mujer.

La electricidad de Correa

Simeone movió el equipo buscando una reacción y pensando de nuevo en Turín. Dejó en el banquillo a Griezmann y a Solano, que no tuvo un buen día. Entraron Lemar y Saúl con el objetivo de acelerar el partido y dar profundidad por las bandas, inexistentes en la primera parte. Y le funcionó en la primera internada de Correa. El argentino se fue al suelo y Mateu Lahoz señaló penalti ante la aceptación de la defensa 'pepinera', que apenas protestó la decisión. El penalti lo lanzó Saúl, Lunin lo adivinó, pero el rechace lo cazó el propio Saúl para enmendar su error y poner al Atlético por delante.

Con el marcador a favor, el Atlético se desató y Thomas mandó al larguero un tiro marca de la casa. Eran los mejores minutos de los rojiblancos, que parecieron recobrar energías, profundidad, juego y circulación de balón. Y a Correa, que era una auténtica pesadilla entre líneas para los centrales de Pellegrino. Tras una nueva falta al argentino, Lemar puso el balón en la escuadra, pero Lunin sacó una mano magistral y con la ayuda del poste evitó el segundo del Atlético.

Los de Simeone, que se sienten como pez en el agua con el 1-0, se tomaron un respiro y el Leganés creció pero sólo en posesión de balón porque ocasiones no hizo ninguna. El Atlético vivió en el Metropolitano otro día en la oficina y ya puede pensar en la Juventus. Aunque a punto estuvo de costarle caro tener la cabeza en el equipo de Turín antes de tiempo.

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