Los cuartos pasan por un 'rutinario' día de Oblak

Jan Oblak, un seguro de vida para el Atlético. /EP
Jan Oblak, un seguro de vida para el Atlético. / EP

El portero esloveno lleva cinco partidos sin encajar gol y sólo ha recibido cinco goles en lo que llevamos de 2019

Javier Varela
JAVIER VARELAMadrid

El Atlético afronta el trascendental partido ante la Juventus en Turín con la tranquilidad que le da saber que en su portería estará Jan Oblak.El portero esloveno volvió a dejar su portería a cero ante el Leganés. No es una novedad. Oblak lleva cinco partidos sin encajar goles y en la presente temporada ha dejado su portería a cero en 18 de los 33 encuentros que ha disputado el cuadro colchonero, lo que supone un 54%. Una barbaridad. Es verdad que enfrente estará Cristiano, que ha hecho 22 goles en 32 partidos a los rojiblancos, pero en la ida el portero esloveno ya frenó al portugués y espera repetirlo en la vuelta. De hacerlo, su equipo tendrá más opciones.

Que el Atlético está en las manos de Jan Oblak no es nuevo. La sombra del esloveno se alarga con el paso de los partidos hasta convertir en una rutina -bendita rutina- dejar su portería inmaculada partido a partido. Ante la Juventus buscará igualar su mejor racha de encuentros consecutivos sin encajar gol, que data de 2016, cuando enlazó seis choques seguidos sin recoger el balón del fondo de su portería con el Barcelona, el Granada, el Athletic y el Málaga como rivales en Liga y contra el Bayern de Múnich en la Liga de Campeones. Ahora lleva cinco partidos y un mes sin recibir goles. Desde el derbi madrileño del 9 de febrero, cuando encajó tres goles, suma 467 minutos consecutivos -386 en Liga- en los que ningún remate ha conseguido superar a Oblak.

En lo que va de 2019, Oblak sólo ha encajado goles en tres partidos de los once que ha disputado

Si certifica un sexto partido a cero aseguraría el pase a los cuartos de final de Champions. En lo que va de 2019, Oblak sólo ha encajado goles en tres partidos de los once que ha disputado y sus paradas han sido vitales en muchos de esos encuentros, que terminaron en victoria para los de Simeone salvo ante el Real Madrid y el Betis -y un empate ante el Sevilla-. Además, Oblak vivió ante el Leganés un choque especial porque por primera vez desde que es rojiblanco lució el brazalete de capitán después de que Griezmann fuera sustituido en el descanso, lo que demuestra que sus galones en el vestuario empiezan a estar al mismo nivel que debajo de la portería.

Y uno de los mejores momentos del esloveno bajo palos llega mientras se negocia la renovación de su contrato. Si nada se tuerce se confirmará en las próximas semanas que Oblak seguirá cinco años más de rojiblanco -hasta 2024- y se convertirá en el portero mejor pagado del mundo, un sueldo acorde con su rendimiento deportivo y con una cláusula de rescisión de récord para evitar tentaciones de alguno de los grandes.