La duda de Dembélé y el mal momento de Coutinho, un problema ante el Lyon

Philippe Coutinho, durante el partido ante el Rayo./Albert Gea (Reuters)
Philippe Coutinho, durante el partido ante el Rayo. / Albert Gea (Reuters)

Con la Liga encarrilada, Valverde afronta la gran asignatura de la Champions con un serio dilema para acompañar a Messi y Suárez

P. RÍOSBarcelona

El Barça sumó ante el Rayo Vallecano un nuevo triunfo en su camino imparable hacia el título. De la mano de los goles de Messi y Suárez, el gran estado de forma de Rakitic en la medular azulgrana y la seguridad que transmite Ter Stegen bajo palos todo resulta más fácil, pero más allá de la inmejorable situación en Liga, con siete puntos de ventaja sobre el Atlético cuando restan 33 en juego, lo cierto es que las últimas victorias del Barça siguen dejando más incógnitas que certezas entre la parroquia culé.

En la mente del barcelonismo están las tres eliminaciones en cuartos de final de la Champions en las tres últimas temporadas. El Barça, que en este periodo ha dominado con puño de hierro la competición nacional con cinco grandes títulos -dos Ligas y tres Copas del Rey- de los seis posibles, se ha topado con Atlético de Madrid, Juventus y Roma en su periplo continental, precedentes que encienden todas las alarmas ante el decisivo partido de vuelta de octavos del miércoles ante el Olympique de Lyon, más aún teniendo en cuenta el peligroso empate a cero de la ida en tierras galas.

Con la duda de Dembélé, que entró en la segunda parte del partido ante el Rayo sustituyendo a Arthur y sufrió una elongación en el bíceps femoral del muslo izquierdo, y el mal momento de Coutinho, que volvió a defraudar en la enésima oportunidad de Valverde en su desesperado intento por recuperar a un futbolista que parece cada día más lejos del Barça, al técnico culé se le ha generado un nuevo dolor de cabeza para completar su tridente ofensivo con un acompañante para Messi y Suárez. Malcom parece la opción más probable si es que el francés no llega finalmente y Valverde arroja la toalla con Coutinho ante la trascendencia del duelo, toda vez que Kevin-Prince Boateng ni está ni se le espera. Sin embargo, otra alternativa sería apostar por un esquema 4-4-2 en lugar del habitual 4-3-3 y poblar el centro del campo con un cuarto hombre en una cita que como bien sabe Valverde, será fundamental en el devenir de la temporada para un club que se ha fijado como objetivo prioritario recuperar el trono europeo.