Injusto resultado del CIA ante el Getafe

Campos intenta adelantarse a Ruvira, en un lance del encuentro entre el CIA y el Getafe. /Marta Moras
Campos intenta adelantarse a Ruvira, en un lance del encuentro entre el CIA y el Getafe. / Marta Moras

Los palentinos merecieron mucho más ante unos madrileños que marcaron el gol y desaparecieron del partido

Álvaro Muñoz
ÁLVARO MUÑOZPalencia

El Club Internacional de la Amistad (CIA) aprendió ayer una importante lección ante el Getafe. Hay muchas veces que el juego, el dominio y las ocasiones no sirven para puntuar, porque cuando el balón no entra entre los tres palos, todo lo demás no importa. Eso le pasó ayer al conjunto palentino, que vivió en primera persona el antifútbol del Getafe. Ese que marca un gol y desaparece del partido hasta el punto de tener como única premisa la perdida de tiempo. Sí, es otro fútbol y por lo visto en muchas ocasiones hasta efectivo.

0 CIA

Dani, Alvi, Marco, Iordanos (Manu, min. 55), Sellés, Gatu, Cuéllar, Pablo (Coly, min. 68), Prieto (Blanco, min 55), Edu (Rubén, min. 86) y Campos.

1 Getafe

Ruvira, Emi, Siño, Etienne, Óscar, Pedro, Bilal (Hugo, min. 60), Masogo (Mario, min. 36), Mario (Steven, min. 82), Alfonso y Teddy (Juan Carlos, min. 68).

0-1
Mario (min.12),

Con niebla y con una temperaturas que invitaba a tener entre las manos un café bien caliente, empezó el encuentro. Los escasos grados que marcaban los termómetros propiciaron que ambas defensas arrancaran el encuentro congeladas, regalando las primeras ocasiones del encuentro. Corría el minuto tres, cuando el Getafe, mejor posicionado en el arranque del partido, mandaba un remate al larguero gracias a un toque sutil de su espigado delantero Mario. Era el primer aviso de los madrileños, que necesitaban los tres puntos para mirar a cotas más altas.

Esa oportunidad no amedrentó a los palentinos, que respondieron con un doble ocasión de Cuéllar y Alvi, que rozó el palo. Gran parte de la grada ya celebraba lo que hubiese sido el primer tanto del partido. El arranque trepidante del enfrentamiento no mermó y el Getafe se empezaba a adueñar de la pelota y del campo contrario. Fruto de la presión y de una pérdida de balón de Gatu, que ayer ocupó el centro del campo, llegó el único gol del encuentro. Mario, que, a pesar de su altura se desenvuelve a las mil maravillas con los pies, colocó, con un certero disparo, el balón en la red. Era el minuto 12 y desde ese instante el Getafe desapareció de La Balastera. Doce minutos estuvieron en el campo los azulones, que rentabilizaron ese tiempo para sacar los tres puntos.

A pesar de controlar el encuentro el CIA, las ocasiones no terminaban de producirse en el área rival. Las tímidas ocasiones solo servían para que el técnico del Getafe, Pablo Fernández, incluyera un sorprendente cambio para fortalecer el centro del campo. Esa sustitución no efectuó ninguna variación y Prieto, al borde del final de la primera parte, tuvo el empate en sus botas.

Error arbitral

Tras la reanudación, la intensidad que caracteriza al CIA se multiplicó y el Getafe, aguardecido en su campo, salía con imprecisos contragolpes. Los palentinos se mostraban cómodos en el campo, pero el gol no llegó. Además, por si fuera poco, el árbitro perjudicaba a los palentinos al no ver una mano clara dentro del área madrileña. Esa acción , en vez de desesperar a los palentinos, les alentó mucho más. El juego combinativo del CIA desarbolaba a los madrileños, que se dedicaban a perder tiempo en todas las acciones del juego.

El final se iba acercando y el gol no llegaba. Blanco y Coly marraban claras ocasiones de gol que levantaban a un animoso público. Con el Getafe desgastando las manecillas del reloj de tanto mirarlo, llegó otro claro acercamiento en el descuento, cuando un cabezazo de Rubén, que acababa de entrar, salió lamiendo el poste.

El castigo para el CIA fue excesivo, pero la magia de este deporte obliga a olvidar un injusto resultado para centrarse en el siguiente partido, ese que se presenta como una final anticipada al recibir el domingo a un necesitado Canillas. Empezará una segunda vuelta de un campeonato, que no ha transformado el buen juego de los palentinos en puntos. Queda mucho aún.

 

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