Huang Zhauyi, el 'superhombre' chino que adora Oliver y Benji

Huang posa en la tribuna principal de La Albuera. /Óscar Costa
Huang posa en la tribuna principal de La Albuera. / Óscar Costa

El joven jugador, que entrena este mes con la Segoviana, muestra su polivalencia y busca su lugar en el fútbol español

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

La heráldica de Huang Zhauyi le convierte en un elegido. El apellido Zhauyi es algo así como superhombre en cantonés y sus compañeros de clase le apodaban así. Este chino, de 18 años, acompañaba a su padre desde la más tierna infancia a cualquier pachanga en una localidad vecina de Guang Zhou, una gran ciudad con más de tres millones de habitantes al sur del país. Su progenitor jugaba por simple diversión, pero él quiso hacerse un nombre desde la más tierna infancia. Como en las barriadas argentinas o brasileñas, salía pitando del colegio para jugar con los niños de su vecindario en cualquier centímetro de césped descuidado. «¡En las calles no, era muy peligroso!», exclama siempre sonriente desde la grada de La Albuera en una entrevista con la traducción de Ana Jun Wang y Susan Fu. Tras un largo entrenamiento, el utillero le trae una sudadera. Empieza a refrescar.

Es consciente de que está de paso, algo que recuerda con humildad, y su participación en la pretemporada de la Segoviana terminará, previsiblemente, el próximo fin de semana. Él necesita aprender y al club le viene bien un jugador fiable para la calidad de los entrenamientos. Huang lleva jugando en las categorías inferiores del fútbol chino desde los siete años y, tras participar en algún torneo veraniego en países vecinos como Indonesia, llegó en enero a Murcia para estudiar Sports Management -quiere dedicarse a la gestión deportiva- en la universidad UCAM mientras jugaba en el juvenil del club. En marzo ya estaba en las alineaciones y dos goles suyos fueron claves para ganar la liga.

Huang visitó en mayo Segovia para hacer turismo y se llevó una imagen muy positiva de la ciudad, así que su representante contactó con la Segoviana. Le costó dejar a su familia y amigos y venir a un país donde no conocía a nadie, pero su adaptación es notable y ya chapurrea suficiente español para entenderse en el campo. «Añoro mi hogar y me gustaría volver, al menos por un tiempo. Echo de menos a mis amigos y hacer los exámenes de Bachillerato con ellos». Su padre es funcionario y su madre es profesora universitaria de biología. Él es hijo único. «El típico chino», bromea, en castellano.

«El primer día que llegué, los compañeros fueron muy buenos conmigo y me trataron muy bien. Me voy la semana que viene y ya empiezo a echarles de menos». ¿Quién es el mejor? «Asier juega estupendo y tiene un pase muy bueno», responde. También se asombra ante Anel. «Me gusta cruzarme con él porque es el más mayor. Tiene mucha experiencia y es alguien muy tranquilo. Hablamos mucho en el campo y también en el vestuario». Huang subraya que «hay mucho nivel» y ha notado la diferencia con el fútbol juvenil. «Lo que más me ha costado es el físico; nuestros cuerpos son diferentes por la alimentación y el estilo de vida. Nos falta energía». Se define como un jugador técnico. «Creo que tengo un buen nivel y no me siento peor que los demás porque he aprendido muchas cosas desde pequeño. Juego de casi todo; media punta, medio centro, extremo... Pero en este equipo hay muchos medios y muy buenos, así que me toca estar de lateral izquierdo».

Huang vive estas semanas con Álex Conde, el fichaje llamado a marcar las diferencias en la Segoviana, en un piso a cinco minutos del estadio. Les separan siete años pero comparten un detalle de su infancia: Oliver y Benji. Pasan mucho tiempo juntos y les gusta más pasear que salir de fiesta, confiesa entre risas Huang. Así que cada noche se ven algún capítulo de la mítica serie japonesa. «Todos los días comemos en Casares y alguna vez vamos a cenar a un restaurante chino ¡Me gusta casi toda la comida española pero no sé cómo se llaman los platos!». Entre Segovia y Guang Zhou hay un puente gastronómico: el cochinillo. Y Huang, con el mismo orgullo segoviano en su versión china, tira para casa. «Allí se hace con ascuas, un estilo parecido a la barbacoa. Y están más ricos», subraya amable, recordando un pedazo de su hogar.

El joven chino se marcha el próximo fin de semana para integrarse, al menos hasta en invierno, en el filial del UCAM Murcia, en el grupo regional de Tercera División.«Segovia es como en Segunda B, por eso he venido a aprender». El día después de la remontada de la Segoviana ante el Real Madrid Castilla -cayó después en penaltis- Huang, que no pudo jugar por unas molestias en el tobillo, se siente orgulloso: «Jugamos con mucha fuerza y trabajo. Aunque no jugara, estoy contento. ¡Estoy entrenando en un equipo como el Real Madrid B!».

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